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La Generalidad valenciana echa a una profesora con 40 años de experiencia por no tener título de valenciano

Encarna Grau fue la primera profesora de trompa con título en España. Además de ser una pionera, lleva casi 40 años dedicándose a la enseñanza en varios conservatorios de la Comunidad Valenciana. Durante estas cuatro décadas ha instruido a decenas de alumnos, muchos de ellos ahora músicos profesionales o también profesores. Sin embargo, la Generalidad valenciana de Ximo Puig ha mandado al paro a esta mujer de 62 años porque no tiene el título de valenciano.

«Lo tengo todo: carrera musical, título de trompa, título medio de viola, máster en educación, soy valenciana parlante, no ha habido nunca ningún problema con el idioma, me he dedicado a mis alumnos, he ejercido mi profesión cuatro décadas… es todo muy surrealista. Yo no sé de política. Sé de música, que es un lenguaje universal», ha denunciado la profesora Grau en Libertad Digital.

Siempre ha sido profesora interina. «No por gusto. Me presenté a las últimas oposiciones, que fueron en el año 1992, pero solo había una plaza», explica. La cuestión es que hasta ahora, tanto a ella como a otros profesores de música les iban dando trabajo. Sin embargo, el pasado mes de mayo, acreditar el conocimiento del valenciano dejó de ser un mérito y pasó a considerarse un requisito obligatorio para todos los funcionarios, incluidos los profesores interinos.

El pasado 22 de agosto se estableció una moratoria de cuatro años para los profesores de música, artes escénicas, artes plásticas y diseño. Si antes del comienzo del curso 2026/2027 no acreditan su conocimiento del valenciano, se les echará de la bolsa de empleo. De momento, el gobierno valenciano ha decidido desterrar a los docentes sin título a los centros educativos de las «localidades de predominio lingüístico castellano».

«Vivimos en la época del terror»

Para la profesora Encarna Grau, el despido ha llegado antes del fin de la moratoria. «Yo vi que estaba la primera en la bolsa de empleo, de un total de siete profesores. Cuando me di cuenta de que en la adjudicación de plazas ponía «ha participado», presenté una reclamación pensando que sería un error. A día de hoy no me han dicho ni ahí te pudras, pero está claro que es por el título de valenciano. También vimos que a otros interinos cercanos a la jubilación les han enviado a la zona castellanohablante».

«La cuestión es que los que han conseguido trabajo, se callan. Y lo entiendo. Vivimos en la época del terror, de Robespierre. Todo el mundo está asustado«, señala amargamente Grau. «Ellos están trabajando mientras yo intento asumir que me he quedado en el paro. Y aunque tienen miedo de perder su empleo, yo al menos puedo hablar. Porque estamos anestesiados con lo que están haciendo. Y tengo que luchar por mis derechos y los de mis alumnos. O al menos para que no nos vendan la burra».

Grau no consigue entender cómo es posible que el título de valenciano se ha convertido en algo más importante que la formación y la experiencia. «No es normal que se hagan leyes injustas que dejan a la gente en el paro. ¿Dónde están las feministas que defienden a la mujer? Señores, yo he defendido el feminismo cada día de mi vida trabajando, teniendo a mis siete hijos y abriendo las puertas a otras trompistas que ahora despuntan en las orquestas. No se trata así a una mujer que trabaja y que cría a su familia. ¿Qué me estáis contando de derechos? Todo es agua de borrajas».

«Usan la lengua para dividir y hacer daño»

Sí. Encarna Grau tiene siete hijos que hasta hace poco «creían en el valor del trabajo y en las instituciones», pero que ahora, viendo cómo su madre se queda en el paro después de casi cuarenta años como profesora, «se están cuestionando muchas cosas», explica Grau.

«Lo que se le ha aplicado a mi madre es una ilegalidad», dice su hijo Francisco. «Hay dos sentencias del TSJ de la Comunidad Valenciana que tumbaron en su día la política lingüística del conseller Vicent Marzà y la consellera actual lo ha implantado bajo manga. No hay derecho. No se le ha aplicado la moratoria y eso es ilegal», afirma visiblemente enfadado. «Ya no nos queda ninguna arma y me quema esta situación, porque no tenemos la culpa de que un legislador utilice una lengua para dividir y hacer daño».

Desde la asociación Hablamos Español que preside Gloria Lago, están ayudando a esta profesora para evitar que se quede en el paro. «Encarnación está plenamente capacitada para seguir desempeñando hasta alcanzar la edad de jubilación sus funciones docentes como lo ha venido haciendo hasta la fecha, sin haber sido motivo de queja alguna por parte de sus alumnos y compañeros de trabajo», señala Lago. «De no tener en cuenta sus circunstancias e historial laboral, de facto, se le estaría imponiendo una «sanción» absolutamente desproporcionada e injustificada, y ello ha de ser corregido por parte de los poderes públicos».

Para denunciar este y otros atropellos por parte de las administraciones públicas de las comunidades autónomas con lengua cooficial, Hablamos Español ha convocado concentraciones en 13 ciudades españolas y en Bruselas para el próximo 18 de septiembre con el objetivo de reclamar que se pueda utilizar el español en todas las escuelas y administraciones públicas de España.

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