La proliferación de pisos turísticos se extiende al extrarradio barcelonés

En una urbanización de casas de Santa Perpètua de Mogoda, a 24 kilómetros de Barcelona, sorprende ver un grupo de seis turistas en la cola de un supermercado. Una imagen anecdótica –aunque cada vez más habitual- en localidades tradicionalmente no turísticas y alejadas de la costa del extrarradio barcelonés que desde hace un tiempo también empiezan a alojar en pisos turísticos legales e ilegales a visitantes que vienen a conocer la ciudad de Barcelona.

“Es una tendencia al alza muy razonable por las facilidades de acceso a plataformas como Airbnb u otras que comercializan apartamentos turísticos”, dice el gerente de Turismo de la Diputación de Barcelona, Francesc Vila. De hecho, según datos de esta institución, los turistas de las comarcas de Barcelona están aumentando a un ritmo acelerado.

“Es una manera de recibir un dinero extra para gastos”

Wendy Morales

Anfitriona Airbnb

El registro del número de visitantes del Barcelonès -Barcelona, Badalona, L’Hospitalet, Sant Adrià de Besòs y Santa Coloma de Gramenet- durante el mes de junio evidenció un crecimiento de un 3% en esta comarca, mientras que en el resto de la provincia el incremento fue del 12%. Cifras que consolidan los datos del año pasado, en el que los turistas en el Barcelonès aumentaron un 5,5%, en contraste con el resto de la provincia, que acogió un 16% más de visitantes que en 2015.

Lógicamente, el abundante turismo de la ciudad condal –que el año pasado recibió al menos 9.861.671 visitantes, según datos de Barcelona Turisme-y el éxito de las plataformas de alquiler vacacional, en las que cualquiera puede colgar un anuncio arrendando una habitación, un piso o una casa, están detrás de la proliferación de pisos turísticos en la primera y la segunda corona metropolitana. Así se desprende de los datos que pueden extraerse como resultado de una búsqueda en la web de Airbnb.

El mapa muestra cómo se distribuye el turismo en la provincia de Barcelona, excepto en el Barcelonès El mapa muestra cómo se distribuye el turismo en la provincia de Barcelona, excepto en el Barcelonès (Diputació de Barcelona)

En otra localidad industrial del Vallès Oriental, la Llagosta, situada a 19 km de Barcelona y con línea de tren de Rodalies, una anfitriona de la conocida plataforma ofrece una de las habitaciones más cotizadas del pueblo con “colchón viscolástico” y ubicada en un pulcro piso de “ambiente familiar”. El precio por noche es de 22 euros, con limpieza (10 euros durante toda la estancia) y opción de recogida en el aeropuerto por 15 euros más.

Sin duda, localidades próximas a Barcelona y bien comunicadas son vistas cada vez más como una opción de alojamiento barato para turistas a los que no les importa desplazarse en tren o autobús para llegar a la ciudad olímpica. “Cerca del 55% de personas que visitan Barcelona lo hacen por tercera o cuarta vez”, explica Francesc Vila, “y quizás para muchas de estas personas no es tan importante hospedarse dentro de la ciudad”, como ocurre en Londres y París.

“Los pisos turísticos han crecido mucho en municipios metropolitanos y en otros de la segunda corona”

Francesc Vila

Gerente de Turismo de la Diputación de Barcelona

Evidentemente, a medida que nos acercamos a la ciudad de Barcelona, el número de habitaciones y pisos que se alquilan a turistas crece. Un claro ejemplo es Cornellà de Llobregat, donde van en aumento los visitantes que reservan durante sus vacaciones un alojamiento en un piso particular en esta localidad del Baix Llobregat.

“No está en el centro de Barcelona, pero es muy fácil llegar, en tren se tarda entre 20 y 30 minutos”, comenta Dominic en el perfil de Wendy Morales, una anfitriona de Cornellà que alquila desde hace cuatro meses una habitación individual por 26 euros la noche en una vivienda situada en una zona bien comunicada del municipio.

Número de apartamentos - Mapa del área metropolitana de Barcelona Número de apartamentos – Mapa del área metropolitana de Barcelona (LV)

“Es una manera de recibir un dinero extra para gastos”, argumenta Morales a La Vanguardia, que añade que prefiere alquilar “a turistas” que a una persona fija todo el año. Si bien reconoce que los ingresos varían cada mes, en época estival la habitación está ocupada prácticamente todo el mes, lo que le puede suponer unos ingresos de 780 euros mensuales. “No me esperaba que tuviera tanta demanda”, asevera.

A unos cuantos metros del piso de Wendy, en la carretera de Esplugues, Óscar ofrece también un piso con capacidad para ocho huéspedes por 160 euros la noche. Uno de los requisitos para alquilarlo, según la información que consta en su perfil de anfitrión, es “ser educado y respetar a los vecinos”.

En total, en Airbnb se ofertan a turistas más de una decena de casas o habitaciones situadas en Cornellà. Una tendencia incipiente y, evidentemente, incomparable con el número de alojamientos turísticos que hay en la ciudad de Barcelona. Es quizá por eso que la Federación de Asociaciones de Vecinos de Cornellà de Llobregat asegura que no ha recibido quejas por esta cuestión. “No, no lo hemos notado”, declara la presidenta, Pura Velarda.

Algunos consistorios han empezado a aprobar moratorias de legalización de pisos turísticos

“Los pisos turísticos han crecido mucho en municipios metropolitanos y en otros de la segunda corona, como Sitges, Sabadell, Terrassa, Manresa o Mataró”, comenta el gerente de Turismo de la Diputación de Barcelona. Si bien hay apartamentos que operan de manera ilegal, Francesc Vila también comenta que “se está notando un incremento sustancial” del número de apartamentos que se han ido legalizando entre 2015 y 2017.

No obstante, algunos consistorios han empezado a aprobar moratorias de legalización de pisos turísticos, especialmente en aquellos donde comienzan a haber quejas vecinales. Este es el caso de Sitges, Badalona, Sant Adrià del Besòs, pero también de L’Hospitalet, donde en los barrios más cercanos a la ciudad condal se han triplicado las peticiones de licencias en los últimos meses.

Mientras que otras localidades están estudiando esta posibilidad para evitar problemas de convivencia futuros entre turistas y vecinos, como ha ocurrido en Barcelona –el caso más emblemático el de la Barceloneta-, y que el alza de los precios de los pisos acabe expulsando a residentes.

Turistas en el barrio de Gràcia de Barcelona Turistas en el barrio de Gràcia de Barcelona (Archivo LV)

Por su parte, la Diputación de Barcelona está convencida de que las buenas cifras del turismo en el conjunto de las comarcas es positivo para “desconcentrar el turismo” de la ciudad de Barcelona. “Estamos haciendo una promoción conjunta de la ciudad y de todas las comarcas de su entorno presentándolas como un destino global”, sostiene Vila.

En este sentido no hay que olvidar que, más allá de la cercanía con la ciudad condal, la provincia cuenta con varios atractivos paisajísticos, culturales y de ocio, como playas, monumentos modernistas, arte románico, museos, golf y una amplia y variada gastronomía. Una oferta que consiguió atraer el año pasado hacia el entorno de Barcelona a 4,7 millones de turistas. Una cifra que, aunque lejos de los 7,8 millones de visitantes que recibió el Barcelonès, se prevé que crezca alrededor de un 10% este año.

El entorno de Barcelona recibió la visita de 4,7 millones de turistas el año pasado

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