La República Catalana podría utilizar una criptodivisa que complementase el euro

La crisis abierta entre Cataluña y el Gobierno del PP arroja dudas sobre la estabilidad financiera y monetaria de la posible República Catalana. Una Cataluña independiente lo más posible que quedaría fuera de la zona euro, y que los catalanes quieren mantener el euro no sería imposible pensar en un posible uso de una criptodivisa.

Las posibles opciones y posibilidades de que prosperará la criptodivisa para Cataluña independiente es el uso virtual de la criptodivisas existentes, más de 1.100 en uso hoy en día, potencialmente el bitcoin, o generar una nueva para la Caraluña.

No existen antecedentes de un caso así, pero varios gobiernos están probando la creación de divisas digitales soberanas, por lo que existen modelos que están listos en un plazo cercano de 1 año en lo que Cataluña se podría inspirar.

Nos podemos preguntar: ¿Podría se viable la existencia de una criptomoneda catalana?

Los países que piensan o utilizan criptodivisas por el mundo

China ha sido un caso llamativo en el tema de criptodivisas. China recientemente ha prohibido las plataformas de intercambio de criptomonedas, lleva investigando desde 2014 con la idea una unidad monetaria en la red respaldado por el Banco Central Chino.

A la vez que ha prohibido la operativa con la criptodivisa ‘tokens’ y monedas criptográficas, ha intentado impulsar su propia propuesta. En otras partes del mundo, varios sistemas de criptodivisas funcionan en varios países de África.

El Banco de Inglaterra piensa desarrollar un proyecto sobre criptodivisas, mientras que, en Europa, una de las iniciativas más avanzadas es el lanzamiento de la ‘ecorona‘ por Rijskbank, banco sueco, que podría estar a punto a finales del 2018.

De momento, la gran parte de los países, a pesar de que quieren lanzar su propia criptodivisa, ni los principales sistemas controladores del sector bancario regulan las criptodivisas. Ni el Banco Central Eropeo (BCE) ni el Fondo Monetario Internacionales están de acuerdo que estas monedas no tienen capacidad para prohibir y regular el bitcoin y otras criptodivisas.

En Japón ya aceptan la criptodivisa ‘bitcoin’ como método de pago y facilitan el camino para normalizan las criptodivisas como forma de pago.

La criptodivisa de la República Catalana podría fijarse en Ecuador

La idea que una República Catalana pudieran diseñar su propia divisa soberana forma online no es una idea tan descabellada. En este sentido el caso de Cataluña es parecido al caso de Ecuador. Ecuador lanzó en 2015 un ‘Sistema de Dinero Electrónico’ (SDE), que ha ido implementando poco a poco y se prevé que se extienda en el pago de los impuestos.

Se puede establecer un paralelismo ya que Ecuador usa dólares como moneda y la República Catalana podría decidir mantener el euro como su moneda. Sin embargo, ni Ecuador forma parte del sistema de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) ni la República Catalana, por ahora, no formaría parte de la eurozona.

El gobierno ecuatoriana para realizar esto debe primero conseguir una gran cantidad de billetes de dólares y a su vez tener que deshacerse de los que estén en malas condiciones. Ecuador para esto tiene con los Estados Unidos, pero supone un importante desembolso.

Por esto, el gobierno de Ecuador ha creado una moneda virtual centralizada que facilita las transacciones electrónicas entre personas y empresas en Ecuador sin necesidad de efectivo o tarjetas de crédito. Aunque esta solución se parece más a una entidad financiera con transferencias online que a una criptomoneda basada en blockchain.

La República Catalana podría desarrollar un sistema parecido y pagar los sueldos de los funcionarios a través de este sistema que funciona con aplicaciones para dispositivos móviles y páginas web. Sin embargo, esta criptomoneda debe estar respaldada para tener la confianza de los usuarios, ya que si no existe confianza no se aceptará el uso y se querrán utilizar euros físicos.

Para superar esta barrera, Ecuador respalda su criptomoneda con dólares físicos que mantiene en su Banco Central. Hoy en día, la República Catalana no cuenta con reservas físicas y sería difícil crear una criptomoneda para un nuevo país que tuviera la aceptación suficiente más que una minoría.

La criptomoneda catalana ‘catcoin’ se creó en 2015

El Govern de la Generalitat descarta completamente adoptar medidas de este tipo y aseguran que el objetivo es mantener el euro en el hipotético caso de la República Catalana. El Govern espera alcanzar los tratados similares a otros países que usan la divisa comunitaria fuera de la Unión Europea como Mónaco, Andorra, Ciudad del Vaticano o San Marino.

Eso sí, el Govern aspira a mejorar las condiciones que tienen estos países, que por ejemplo, su deuda pudiera ser usada como vía financiación del Banco Central Europeo (BCE). No obstante, en el año 2015, antes de las elecciones autonómicas del 27S, un grupo de estudiantes de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) pusieron en marcha una banca virtual catalana.

El proyecto se denomino ‘Bank of Catalonia‘ (BoC) y su objetivo no era otro que gestionar los pagos online mediante una moneda vitual denominada ‘catcoin’. La divisa se puso en marcha vinculada al euro, con una valor inicial de 0,25 euros, pero en poco tiempo se valor alcanzó los 0,46 euros.

El ‘Bank of Catalonia’ (BoC) servía como plataforma de intercambio de monedas entre usuarios y también como monedero o espacio en el que transferir el dinero de vuelta a una cuenta de Paypal. Pero este proyecto ya no existe.

¿Podría volver a repetirse la criptomoneda catalana?

El mercado de las criptomonedas ha evolucionado y se ha popularizado y, a día de hoy, la creación de una criptomoneda no es una tarea difícil si se comprenden los mecanismos que la sustentan. Fácilmente se puede construir una plataforma de blockchain.

Además, la gran parte de los ‘smart contracts‘ en los que se codifican las ‘altcoins’, monedas criptográficas alternativas al bitcoin, son de código abierto y el código fuente está disponible para su descarga y modificación en las plataformas de código compartido.

Los desarrolladores de la criptomoneda pueden elegir el algoritmo que desean desarrollar y hacer uso libre del código fuente para crear una bifurcación y desarrollar su propia altcoin. Cada desarrollo es completamente diferente y se necesitan varias fases para el lanzamiento de la criptomoneda. Como mínimo se necesita medio año para sacar el proyecto adelante.

Una vez lanzada la criptomoneda, llega el momento del reconocimiento de los usuarios, en el que el tiempo estimado suele ser alrededor de otro año. Esta nueva moneda virtual necesitaría darse de credibilidad, seguridad, de que no existan errores de funcionamiento y un tiempo de pruebas para que no existan sobresaltos.

Una vez que la altcoin tiene suficiente tracción, se empezará a realizar transacciones con la nueva criptomoneda, podrá aparecer en varios exchanges, portales de intercambio. Estos exchanges permiten a los usuarios vender y comprar la criptomoneda contrar un par o pares de comercio.

Estos pares de comercio son otras criptomonedas que otros pueden vender para obtener el nuevo altcoin de estos exchanges. El precio de la nueva criptomoneda suele ser muy especulativa una vez lanzada debido a que apenas serviría como medio de pago y sería demasiado arriesgado su uso como depósito de valor.

A pesar de que esta criptomoneda no cuente con respaldo de las grandes instituciones reguladoras internacionales, los intercambios basados en blockchain son más fiables que los sistemas alternativos, ya que la información es pública para todos los miembros de la red. La principal limitación es el número de transacciones que se puede realizar.

En la actualidad es inviable que se utilicen las criptomonedas en las transacciones diarias, ya que los sistemas en los que se basan no pueden soportar este número de intercambios.

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Imagen | Flickr

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