La subida del salario mínimo que promete Torra tendría un coste para las empresas de 4.700 millones

21

La Arcadia feliz que el nuevo presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha prometido a los catalanes en su sesión de investidura de este lunes tendría un coste totalmente desorbitado para las empresas. En concreto, subir el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en Cataluña supondría un gasto extra para el sector privado superior a los 4.700 millones de euros, según los cálculos elaborados por este periódico a partir de los datos que maneja Gestha.

En Cataluña, hay 924.780 personas cuyo sueldo es inferior a los 735,90 euros mensuales (en 14 pagas) que marca el SMI. Aumentar la retribución de esas personas en 364,1 euros para alcanzar los 1.100 euros al mes que ha prometido el nuevo presidente independentista tendría un coste de 4.713 millones de euros al año para las empresas.

Curiosamente, los trabajadores más beneficiados serían los de Tabarnia, es decir, las zonas urbanas donde el independentismo tiene menos seguidores. En Barcelona, hay más de 644.400 personas que cobra menos del SMI, seguida de Tarragona con 110.498 individuos. Mientras, en Girona hay otras casi 105.260 personas en esta situación y por último, en Lleida, 64.555 cobran por debajo de esa cuantía, siempre según los datos del Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha).

En términos porcentuales, la medida afectaría al 28,4% de los ocupados en Cataluña, de los que prácticamente la mitad son mujeres.

La cuantía sería imposible de asumir para las empresas, que el pasado 1 de octubre comenzaron una huida de Cataluña por la inestabilidad jurídica que el procés supone para sus negocios. Promesas como la que ha hecho Torra este lunes explica bien el temor que produce en el empresariado la deriva independentista.

Subir el SMI no sólo se traduce en un mayor coste laboral para pagar los sueldos de quienes menos cobran. También tiene un efecto al alza en las retribuciones de los trabajadores que están por encima de ese umbral. En última instancia, ese aumento de costes tiene un efecto negativo en el empleo y acaba desembocando en una peor distribución de la renta. Es por esto que los economistas no son partidarios de utilizar este tipo de medidas populistas para relanzar la economía.

De momento, la promesa de Torra es papel mojado. El SMI lo fija el Gobierno central por decreto. Esta cuantía marca el sueldo de más de seis millones de españoles todos los meses.