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Los empresarios no quieren un Gobierno de PSOE y Podemos

Un año más sin reformas estructurales, un año más perdido. La inestabilidad política y la falta de proyecto de país han llevado al Círculo de Empresarios, organismo presidido por John Zulueta, a alertar sobre los efectos negativos del desgobierno de Pedro Sánchez. La Encuesta de los Círculos de 2019 recoge un año más las preocupaciones de 400 organizaciones empresariales españolas que consideran que la inestabilidad política y la falta de reformas estructurales desde 2013 acabarán penalizando el crecimiento, el paro, la deuda pública y la atracción de inversión extranjera.

Los empresarios encuestados concluyen que las medidas económicas aprobadas a golpe de decreto por Pedro Sánchez son inapropiadas en todos los sentidos y ponen en riesgo la salud de las cuentas públicas. Entre ellas, destaca el incremento de las cotizaciones de la Seguridad Social, así como el aumento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Una subida del 22,3% que, en su opinión, generará más paro y más economía sumergida, sobre todo, entre los más jóvenes (19 y 25 años). No obstante, los asociaciones encuestadas muestran una posición neutra sobre el posible efecto negativo del aumento salarial. Sólo un 56% cree que es perjudicial.

El suspenso es generalizado para las 370 medidas del Gobierno, medidas de “tinte populista para acercarse a Podemos”, apunta Miguel Iraburu, presidente del grupo de trabajo responsable del proyecto. Nueve de cada diez empresarios opinan que la ausencia de reformas estructurales está penalizando la competitividad de la economía española y casi el 80% la de sus empresas. En cuanto a los problemas estructurales de nuestro país, un 94% señala que no se está dando suficiente relevancia a la evolución demográfica y a la baja productividad, un 92% a la corrección de la deuda y el déficit público y un 80% a la reducción elevada de la tasa de paro (3,1 millones de parados).

Los empresarios están contentos de que no se hayan aprobado los Presupuestos de Montero y de que continúen los de Montoro, bromeaba Zulueta. Ante la falta de Gobierno, el Círculo pide madurez a los políticos: “Es una cuestión de altura de miras de nuestros políticos”. Lo ideal para los empresarios españoles sería un gobierno estable que pudiera durar cuatro años y que representara al centro, lo que se conseguiría con una coalición entre PSOE, PP y Ciudadanos y “sin extremistas”. Con la posibilidad de unas nuevas elecciones a la vuelta de la esquina, los representantes del sector empresarial conservan la esperanza de que algunos partidos -en concreto Ciudadanos- reconsideren su postura.

De cara a la nueva legislatura, los empresarios consideran prioritario a corto plazo una reforma fiscal que promueva la competitividad, diseñar medidas que impulsen el esfuerzo de inversión en innovación y tecnología y fomentar el emprendimiento y el crecimiento empresarial. A medio plazo, creen prioritario un pacto por la educación, la reforma de las Administraciones Públicas -que ocupan el puesto 65 en eficiencia, pese a que España sea se haga con el puesto número 14 en economía mundial- y la del sistema de pensiones. Asimismo, nueve de cada diez creen que existe un amplio margen para mejorar la eficiencia del gasto público y piensan que es negativo que este aumente apoyándose en una mayor carga fiscal.

En el ámbito internacional preocupa especialmente la ralentización económica europea, el inminente Brexit duro y el proteccionismo comercial que ha desencadenado la guerra comercial entre China y Estados Unidos. Pese a que en abril, cuando se realizó la encuesta, la Unión Europea crecía a un ritmo del 0,4% y las previsiones eran optimistas, la coyuntura actual deja un pronóstico no muy halagüeño para lo que queda de año. Con Alemania al borde de la recesión técnica, el Círculo de Empresarios estima que la economía española crecerá entorno al 2,1% o 2,2%, lejos del 2,4% previsto por el Gobierno. Ante este frenazo, Iraburu insta a la “colaboración y a un gobierno facilitador”, que llegue a acuerdo con los empresarios para competir en las mismas condiciones en el mercado global. Francia, Alemania e Israel son los ejemplos a seguir en materia de alineación entre empresas y política económica.