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Madrid, en alarma y con bares; Barcelona, sin alarma y sin bares

Con suspense ayer durante horas, hoy deben empezar a aplicarse las normas que anunció el miércoles la Generalitat para intentar frenar el rápido crecimiento de la epidemia de Covid-19 en Catalunya en los últimos días. Son unas restricciones duras, distintas de las adoptadas en la Comunidad de Madrid, y que ayer no llegaron a recibir el visto bueno del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC). Pero el Govern decidió que publicaría igualmente la resolución en el Diari Oficial de la Generalitat (DOGC) alrededor de la 1 de la madrugada para que hoy ya entren en vigor.

El Govern llevó las medidas al TSJC por si vulneraban derechos fundamentales y evitar que fueran tumbadas como ocurrió en Madrid. El tribunal vio defectos de forma (faltaba la firma y otros elementos) y pidió que se indicara sobre qué aspectos se le preguntaba. Los servicios jurídicos de la Generalitat intentaron enmendar los errores, pero a última hora de ayer, el Govern admitió que el TSJC no tomaría una decisión antes de hoy, por lo que optó por publicar igualmente la resolución para aplicarla hoy.

Informó que dejaría en suspenso, a la espera de lo que digan los jueces, tres aspectos que son los que afectarían a derechos fundamentales: prohibir reuniones de más de seis personas (aunque la medida ya se aplicaba ahora), la suspensión de las clases presenciales en las universidades y la limitación de aforo en los actos religiosos.

Así que desde hoy y durante 15 días se aplica el cierre de bares y ­restaurantes (excepto la comida ­para llevar), la reducción de aforo del comercio al 30% o e l fin de actos culturales a las 23 horas y sus aforos reducidos al 50%. Según el Govern, las medidas se toman con urgencia para hacer frente al incremento de casos de Covid-19. Por la mañana, la consellera de Salut, Alba Vergés, ya afirmó que confiaba en que las ­normas entraran en vigor hoy, según lo anunciado el miércoles, porque aseguró que “cuanto antes mejor, sabiendo que la situación se puede complicar, además, sabemos que son las medidas adecuadas”.

El secretario de Salut Pública, Josep M. Argimon, corroboró que creen que las medidas son las más indicadas. Reveló que casi no hubo debate, “fisuras”, en el seno del Govern sobre ellas, porque ya se discutieron antes. Se consultó qué medidas tomar a epidemiólogos, infectólogos, microbiólogos, los expertos que hacen las proyecciones sobre la epidemia… Se planteó si adoptar medidas como cerrar los interiores de bares y restaurantes pero permitir abrir las terrazas al 40%. Al final se juzgó que se corría el riesgo de que medidas más flexibles no fueran eficaces y dos o tres semanas después igualmente hubiera que adoptar limitaciones más estrictas. En las últimas semanas, en muchos municipios, Barcelona incluida, ya han regido restricciones y recomendaciones para reducir la movilidad e interacción social. Argimon reconoció que en algunos lugares como Osona (Vic y Manlleu sobre todo) no han funcionado en un contexto de aumento de contagios. “Hemos visto que el virus va más rápido que nuestras etapas”, dijo Vergés.

Por eso se optó por medidas restrictivas durante dos semanas. Argimon señaló que no espera “doblegar la curva” sino parar “la escalada”, volver a la estabilización de antes de esta subida, que a él le recuerda, dijo en RAC1, la de la primera quincena de marzo. Entonces cree que se hizo cierto “negacionismo” de la epidemia. No quiere repetirlo. La situación no es la misma, puntualizó. Pero Salut quiere mantener la actividad no Covid en los hospitales. No quiere volver a parar dos meses toda cirugía excepto la que había riesgo vital y toda visita. No quiere que se dispare la ocupación de camas y ucis por la Covid.

El miércoles se superaron los mil hospitalizados, ayer eran 1.062 y había 213 pacientes en las ucis, según la subdirectora del Servei Català de la Salut, Marta Chandre. Agregó que los enfermos por el virus ocupan casi el 10% de camas hospitalarias y sería en torno al 23% de camas de uci (hay unas 900, unas 280 más que antes de la epidemia).

Todos los datos epidemiológicos empeoran desde hace unos días con la positividad de las PCR (y se hacen muchas) otra vez por encima del 8% y la tasa de contagios en 1,4 ayer, tras semanas en torno a 1. “Hemos declarado 12.700 casos la última semana, 2.000 diarios”, dijo Argimon. Todo esto justifica según el Govern que se actúe sin más demora y de manera contundente para evitar un confinamiento en unas semanas. Argimon lo calificó de decisión valiente. Esto no quita que haya quien pone en duda la necesidad de ser tan drásticos, sobre todo entre los sectores más afectados, y dada la incidencia de 280 casos por 100.000 habitantes. Desde Salut subrayan que otros países adoptan medidas similares con menor incidencia y entienden que hay un relajamiento ciudadano, por ejemplo, en la actitud en los bares y restaurantes.

Incidencia

Madrid ciudad tiene 460 casos por 100.000 habitantes, por los 280 de Catalunya

El desconcierto de los ciudadanos va más allá de si los tribunales ratifican o no las medidas que una u otra comunidad aprueba. Se centra en la disparidad de las limitaciones y la afectación de las mismas tanto a la población como a determinados sectores económicos.

Y no es para menos. Basta mirar las restricciones aplicadas en las dos metrópolis españolas, con unas características diferentes al resto del país por concentración poblacional y ser nudo de comunicación y que, sin embargo, han adoptado dos estrategias bien distintas ante el empeoramiento d e la epidemia.

Madrid, la ciudad que hasta hace unas semanas era el epicentro de la Covid-19 en Europa, se encuentra en estado de alarma ante una situación epidemiológica y asistencial de riesgo extremo, tiene restringida la movilidad (sus habitantes no pueden salir o entrar si no es para determinadas actividades, como trabajar) pero sus bares y restaurantes están abiertos hasta las 11 de la noche. Por contra, en Barcelona, con una situación epidemiológica y asistencial claramente mejores y con un sistema de detección y rastreo reforzado, sus habitantes pueden salir y entrar de la ciudad sin problemas, disfrutar de puentes y fines de semana, pero no desde hoy tomarse un café o comer aunque sea en una terraza. Dos estrategias distintas para afrontar un virus que elude los controles y que busca cualquier fisura para expandirse.

Expertos en salud pública creen que ambas han valorado los riesgos para la salud y la economía, aunque en Madrid parece que prima más la segunda y en Catalunya, la primera, al entender que sin salud la economía no funcionará.

José Martínez-Olmos, profesor en la Escuela Andaluza de Salud Pública y exsecretario general de Sanidad, cree que Catalunya “es más consciente” de que hay que reducir el ritmo de contagio y doblegar la curva antes de que llegue el invierno, para evitar el colapso de los hospitales y salvar vidas. De ahí la contundencia de sus medidas, que van más en la línea de las adoptadas en otros países como Francia.

La Comunidad de Madrid apuesta por modular las medidas, con la menor afectación posible para la economía, permitiendo que durante el día la población haga vida normal y prolongue las salidas nocturnas hasta las 23 horas, pero ha reducido la movilidad, evitando los desplazamientos de ocio los fines de semana (porque ese era el plan de la región, estableciendo cierres perimetrales en las zonas más afectadas, aunque el estado de alarma decretado por el Gobierno lo amplió a nueve municipios, entre ellos Madrid capital).

Razones

Salut quiere evitar que los hospitales atiendan solo Covid y se aplacen cirugías y visitas

Los expertos consultados creen que las medidas adoptadas en Madrid, más laxas y con menor afectación para la ciudadanía, tienen el inconveniente de que “tardan más en reducir el ritmo de contagios” y con la proximidad del invierno “es un riesgo extremo”.

Las medidas, adoptadas primero en unos barrios y desde el pasado viernes, con el estado de alarma, en la ciudad de Madrid, parece que están estabilizando la epidemia. Aunque los datos de incidencia son muy altos, en las cifras relativas a la ocupación asistencial, sí se aprecia una cierta estabilización. A día de hoy, la incidencia acumulada en la ciudad de Madrid en los últimos 14 días se sitúa en 460,5 casos por 100.000 habitantes y 223,6 casos en los últimos 7 días. Ayer notificaron casi 4.600 nuevos casos, de los que 1.633 corresponden a las últimas 24 horas. Cifras muy altas, pero que denotan una desaceleración de los contagios. Ayer notificaron 40 fallecimientos. El porcentaje de positividad se sitúa próximo al 18%.

La situación en los hospitales supera los límites establecidos por Sanidad, especialmente en las ucis. Según los datos del Ministerio, la ocupación de pacientes Covid en las camas de criticos supera el 37%. Ayer ingresaron 463 pacientes.