Marcela Topor también hace las maletas y deja a Puigdemont en la absoluta soledad

Marcela Topor y Carles Puigdemont
Marcela Topor y Carles Puigdemont

Carles Puigdemont únicamente hubiese podido ejercer la política en un pais tercermundista donde abundasen los tramposos. Desde el primer momento, el expresident de la Generalitat quiso emular a su mujer Marcela Topor mintiendo sobre su curriculum asegurando que era licenciado en Filología y Periodismo cuando -realmente- sus estudios terminaron en el bachiller.

Ninguna de las dos licenciaturas que decía poseer eran ciertas pero, estos detalles que hubiesen sido determinantes para cualquier politico que ejerciese en EEUU, Alemania, Francia, Noruega, Suecia…, en Cataluña pasaron desapercibos. La maquinaria nacionalista volvió a minimizar la realidad echando cortinas de humo y culpas a los “fachas”.

Marcela Topor, la “periodista” por enchufe

Lo mismo puede aplicarse a su esposa Marcela Topor quien dijo ser periodista sin tener la licenciatura correspondiente. En cambio, para su descargo, la primera dama de origen rumano posee una licenciatura en filologia inglesa por la Universidad de Bucarest.

Gracias a los enchufes de su influyente marido logró conducir programas de televisión en Punt Avui Tv donde fueron sonados sus ridiculos, como la famosa entrevista con el cónsul en Barcelona de EEUU, Marcos Mandojana.

Marcela Todor coqueteó con la politica pero su perfil político era aún más bajo que el periodístico por lo que decidio pasar a un segundo plano.

En las últimas semanas, las redes sociales especularon con que Topor se había marchado a Rumanía con sus hijas para evitar que el más que probable encarcelamiento del expresident salpicara a su familia. Las especulaciones terminaron este viernes cuando la primera dama apareció cogida del brazo de Puigdemont para entrar en el Parlament.


Marcela sigue trabajando -siempre gracias a la ahora decadente influencia de su marido- en Catalonia Today, un diario en inglés vinculado desde sus orígenes con el grupo El Punt Avui que arrancó el mismísimo Puigdemont en el año 2004, junto al corresponsal de The Times en Barcelona, Stephen Burgen. Ahí conduce un programa online de entrevistas a residentes extranjeros en Catalunya. Dicen que es un programa aburrido digno de un becario mediocre pero eso no parece importar a los propietarios del medio.

La rumana nacionalista catalana

Marcela Topor se ha atrevido a publicar sesudos editoriales como el que señalaba que “la victoria del bloque independentista en el Parlamento catalán” fue el momento clave de 2015, y celebró “la resolución de la soberanía de comenzar el proceso hacia la creación de un Estado catalán”, a pesar de “un gobierno español decidido a frustrar las ambiciones catalanas”.

Las malas lenguas aseguran que Marcela Topor ha vuelto a hacer las maletas y partirá hacia Rumanía en las próximas horas para preservar la seguridad de sus hijas y la suya propia. De hecho, hoy viernes se le ha visto comer sin su esposa en bares gerundenses. En definitiva, al expresident le esperan unas largas semanas en soledad que quizá puedan mitigarse en Soto del Real donde, al menos, podrá echar una manita de cartas en compañía de sus amigos los Jordis.

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