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Marlaska sobre la tragedia de Melilla: «Un país no puede aceptar un ataque violento a sus fronteras»

Nunca antes había estado Fernando Grande-Marlaska cercado por tantos frentes. En los últimos 4 años ha protagonizado innumerables polémicas, pero es la primera vez que el ministro del Interior, el más criticado de la coalición, se ve obligado a comparecer en el Congreso de los Diputados. Lo ha hecho a petición de todos los grupos, incluso de sus socios de Gobierno.

No le ha quedado más remedio, ante la gravedad de los hechos revelados sobre la tragedia del pasado 24 de junio en la valla de Melilla. Sin embargo, lejos de asumir las mentiras que ven todos los partidos políticos de la Cámara Baja, el ministro insiste en que no hubo «ninguna pérdida de vida humana» en territorio español.

No parece que vaya a dimitir, ni a asumir responsabilidades por haber ido modulando en los últimos meses su versión. Ha calificado de «conjeturas» e «insidias» las críticas recibidas. «Ningún país admite un ataque violento a su frontera», recalcaba.


Marlaska vuelve a negar que hubiera fallecidos en territorio español en la tragedia del 24 de junio en la frontera de Melilla

José Verdugo

Marlaska ha defendido que la Guardia Civil actuó «de forma más que proporcionada». «No es cierto que actuaran pacíficamente», aseguraba, en referencia a los inmigrantes que trataron de cruzar la frontera aquella mañana.

El ministro de Interior ha insistido en que la actuación del Instituto armado se desarrolló «respetando la normativa internacional de derechos humanos» y teniendo en cuenta que había «personas especialmente vulnerables» en el grupo que asaltó la valla.

Nuevas investigaciones

Su comparecencia se produce tras una nueva reconstrucción periodística de los hechos realizada por el consorcio Lighthouse Reports. En ella se aseguraba que el ministro mintió en repetidas ocasiones sobre los hechos que ocurrieron aquella mañana en la ciudad autónoma.

En la reconstrucción de los hechos, uno de los inmigrantes que trató de acceder aquella mañana a España reconocía ante los reporteros a una de las personas que yacían inertes en lado español de la frontera. El inmigrante y mandos de la Guardia Civil ubican la puerta como la línea fronteriza. En el análisis queda perfectamente delimitado qué controla cada uno de los dos países.

[Todos sus socios dejan solo a Marlaska y el PP tacha su actuación de «cobarde y miserable»]

En uno de los vídeos ya publicados por EL ESPAÑOL y otros medios, ahora analizado por el consorcio en su investigación, ya se apreciaba a esa persona aparentemente sin vida. Su nombre era Anwar, y aparecía en uno de los fragmentos grabados aquel día con un polo de rayas. A su lado uno de los cadáveres era trasladado por los agentes marroquíes.

Un alto mando de la Guardia Civil que participaba como fuente en el reportaje reconocía que lo que separa España de Marruecos es la puerta que los inmigrantes forzaron aquella mañana en el puesto fronterizo. Donde se produjo la avalancha. «Es probable que hubiera algún muerto (en el lado español), no lo descartamos». 

«Esto separa Marruecos de España –declara el agente– y aquí hay gente atrapada, es probable que aquí hubiera algún muerto». «Cuando un país lo separa una línea, una persona ocupa más que una línea», lamentaba. 

Réplicas

«¿Por qué ha mentido usted? La avalancha se produce en las puertas de la frontera en España. Por tanto, las personas que quedan atrapadas y la gente pasando por encima de ellas son en territorio español. Me duele decirlo pero es la realidad. E intentar ocultarlo no tiene ningún sentido». Así se expresó Miguel Gutiérrez, representante de Cs, ante la mirada del ministro. 

En su turno, Ana Vázquez, representante del PP, también señaló las «mentiras» de Marlaska. Y para ello citó una información publicada en este periódico. «Mire esta foto publicada por EL ESPAÑOL. El señor Enrique Santiago y yo donde estaban los cadáveres y la policía de Marruecos. La misma valla, los tornos españoles y el cristal de Marruecos. Aquí estuvimos señor Marlaska, y esto era España».

Antes, insistió, «ha mentido a los españoles cuando dijo que desde tierra de nadie rompen dos puertas de Marruecos. Ha mentido cuando dijo que había un gran despliegue, en el momento inicial sólo había cinco agentes que tuvieron que replegarse. Es usted un cobarde, su actuación es miserable, se escuda tras la Guardia Civil».

Y así, uno tras otro, casi todos los representantes de todos los partidos han pedido la dimisión de Marlaska. Javier Ortega-Smith, de Vox, por «abandonar a los agentes». Enrique Santiago, de Podemos, aseguró que los asaltantes eran «personas desesperadas y no delincuentes que escapaban de la pobreza».

Santiago señaló el hecho, un acontecimiento «de enorme gravedad», un episodio que Sánchez llegó a calificar como «bien resuelto».

Esquerra también le pidió que se marchara por su cinismo, y por sus contradicciones. «Usted continúa siendo ministro porque los muertos son negros y pobres. Si fueran personas blancas y ricas no seguiría aquí».

Muy lejos quedaba el verano de 2018, el primero con el Ejecutivo socialista en el Gobierno. Aquel en el que Pedro Sánchez, Marlaska y demás representantes acudieron al puerto de Valencia a recibir el Aquarius, un barco repleto de inmigrantes rescatados en las aguas del Mediterráneo.

Ahora al Gobierno, para no defenestrar a su ministro, se aferra a la cínica idea de que los muertos cayesen del lado marroquí de la frontera. Algo que ya ha quedado desmentido por la prensa y los diputados del Congreso pero que Moncloa sigue tratando de creer.

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