Nueva jornada de fuertes choques en una protesta opositora en Venezuela

Los cuerpos de seguridad reprimieron otra vez a los manifestantes con bombas lacrimógenas y balas de goma.

Una nueva marcha opositora en Venezuela, que este jueves pretendía pedir el cese de la represión, ha sido disuelta por la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), de nuevo, con bombas lacrimógenas y perdigones o balas de goma, no solo en Caracas sino en varias ciudades del país.

No obstante la fuerte represión, que ha dejado varios heridos, la oposición ha desafiado al régimen de Nicolás Maduro exigiéndole elecciones y liberación de presos políticos, y para este sábado convoca otra gigantesca marcha.

El país parece estar al borde del colapso debido a la ola de protestas antigubernamentales que impulsa la oposición desde hace seis semanas. Además de la capital venezolana, las manifestaciones se han ampliado a Maracaibo, Valencia, San Cristóbal, Merida, Barquisimeto, Puerto Ayacucho (Amazonas), Puerto La Cruz (Anzoátegui) Cumaná (Sucre), donde se han registrados saqueos a los comercios y vandalismo. En Caracas, la marcha, que ha estado encabezada por cinco diputados opositores, tenía el propósito de llegar al Ministerio del Interior y justicia para exigir al ministro general Néstor Reverol que cese la represión que han dejado un saldo, por ahora, de unas 46 muertes y más de 3.000 heridos en todo el país.

A la cabeza de la marcha caraqueña el diputado Andrés Mejía ha condenado la desmedida represión de los cuerpos de seguridad del Estado, que impide el derecho a la protesta consagrado en la Constitución Nacional. «Día 48 de la protesta y fuimos reprimidos sin justificación. Estábamos 4 diputados de la Asamblea Nacional sin ningún tipo de elementos que pudiera representar riegos para la Guardia Nacional. Dijimos que estábamos ejerciendo el artículo 68 de la Constitución y ellos nos indicaron que no podíamos transitar por la autopista. Es evidente que hay una instrucción política de reprimirnos».

Freddy Guevara, vicepresidente de la Asamblea Nacional, llevaba un casco en la cabeza. «Nos reprimen inútilmente porque no hay forma de que nuestro pueblo salga de la calle. Nuestro pueblo no se va a dejar amedrentar, porque de esta lucha depende nuestra libertad. Estamos aquí junto a nuestros valientes jóvenes, luchadores de la libertad. Lo vamos a lograr, si se puede».

La dirigente María Corina Machado calificó como «inhumano y desmedido el ataque» contra la manifestación opositora que fue dispersada por la Guardia Nacional Bolivariana sin mediar palabras. Denunció que los efectivos militares desde sus motos dispararon gases lacrimógenos en reiteradas oportunidades dentro de las viviendas, donde habían ingresado a refugiarse. «Faltaban metros para estar cerca del piquete cuando arremetieron en nuestra contra, lo que nos obligó a refugiarnos en los conjuntos residenciales cercanos, pero que también fueron atacados sin contemplación por los represores de la dictadura».

Maduro ha ordenado militarizar Táchira, estado fronterizo con Colombia. Ha enviado 2.000 efectivos de la GN y 600 del Ejército en el marco de la activación de la segunda fase del Plan Zamora, que la oposición sospecha que será para recrudecer la represión y atemorizar a la población para que no participe en las manifestaciones. El Plan Zamora incluye la persecución contra connotados opositores a quienes se les impide salir del país. Hoy le tocó el turno al gobernador Henrique Capriles, quien denunció que le anularon su pasaporte las autoridades migratorias del aeropuerto Simón Bolívar en Maiquetía cuando intentaba viajar a Nueva York para hablar en la ONU sobre los derechos humanos. Ayer el famoso periodista de la radio, César Miguel Rondón, también fue víctima de la anulación de su pasaporte y su familia después que el presidente Nicolás Maduro lo amenazara por televisión.

Hace dos meses la prohibición de salir al exterior ha recaido sobre los diputados Luis Florido, Williams Dávila y Eudoro González. Luis Florido dice que el régimen de Maduro anula los pasaportes para que los dirigentes no salgan a denunciar la violación de los derechos humanos en el exterior.

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