Inicio Destacadas Otro lío para Iglesias: En Marea suspende sus elecciones por “irregularidades” en...

Otro lío para Iglesias: En Marea suspende sus elecciones por “irregularidades” en el proceso

Podemos se le ha ido de las manos a Pablo Iglesias y a Echenique. La franquicia morada en Galicia, En Marea, ha tenido que suspender sus elecciones por “irregularidades” en el proceso.

La Comisión de Garantías ha suspendido los comicios al Consello das Mareas que estaba previsto que arrancasen a las 09.00 horas de este sábado por “presuntas irregularidades” en el censo, la falta de notificación de los lugares de votación presencial y cambios de última hora que han imposibilitado la realización de pruebas de seguridad en las votaciones.

De ello han dado cuenta los miembros de la Comisión de Garantías Adrián Acción, Chema García y Manuel Nogueira, que han informado que existía una suspensión cautelar sobre el proceso desde el pasado martes que, ante la “imposibilidad” de ser resueltas estas “irregularidades”, no ha sido levantada.

La Comisión de Garantías ha encargado una auditoría sobre las irregularidades detectadas en el censo, que radican en que la persona del partido encargada de responder ante la Agencia Española de Protección de Datos, Gonzalo Rodríguez (miembro de la coordinadora), no pudo acceder al sistema –gestionado por la empresa Agora Voting– durante 24 horas.

Esta empresa es la misma que suministra el software para todos los procesos de votación internos y que se vio salpicada tras conocerse que Pablo Iglesias y Echenique podían saber lo que votó cada militante de Podemos en el plebiscito que hicieron sobre el líder podemita y su continuidad al frente del partido tras comprarse un chaletazo de más de 600.000 euros junto a su pareja, la número 2 del partido Irene Montero.

Agora Voting no supervisó aquella votación. Su relación con el partido se limita generalmente a los procesos de primarias. Tampoco lo hizo otra empresa. La consulta que decidió que Pablo Iglesias e Irene Montero siguieran al frente del partido tras el escándalo del chalé de Galapagar estuvo directamente tutelada por la secretaría de Organización, en manos de Pablo Echenique. Es decir, ningún auditor externo, y por tanto, independiente, supervisó la neutralidad del proceso, ni la fiabilidad de los resultados.