La república catalana pasa por convertirse en paraíso fiscal (Vídeo)

La hoja de ruta de la república catalana pasa por el control estratégico de la enseñanza, la justicia, la seguridad, la fiscalidad, la sanidad, las relaciones exteriores y la economía.

El Estado español ha caído en no pocas trampas nacionalistas para intentar colmar el hambre insaciable del independentismo. Los errores de antaño los estamos pagando ahora.

República catalana, el nuevo paraíso fiscal europeo

El plan económico diseñado por las brillantes mentes nacionalistas pasa por crear unas condiciones de mercado extraordinariamente atractivas para la inversión de capital. Recordemos que, según la UDEF -en su breve paso por la cárcel- Jordi Pujol Ferrusola, hijo mayor del expresidente catalán, por orden de su padre, creó, diseñó y simuló negocios «inexistentes» a través de los que se ocultaron 9,4 millones de euros a la Justicia entre los que se encontraban préstamos ficticios a terceras personas para comprar voluntades en el extranjero.

Tras muchos de estos movimientos se oculta la idea de convertir a Cataluña en una especie de paraíso fiscal a imagen y semejanza de Andorra o Malta. Todo ello, además, con el convencimiento de tener el apoyo europeo.

No hay que negar que los exconvergentes han acumulado gran experiencia en la evasión de capital y no se duda en que poseen todo tipo de relaciones especialmente con la banca suiza, andorrana o panameña, entre otras muchas.

Unas cuantas se quedan y otras muchas se van

Sin embargo, parece que no están funcionando las promesas a los grandes empresarios de obtener futuros beneficios fiscales e inigualables condiciones empresariales a cambio de que se queden en Cataluña. Han logrado la confianza de Mango, Seat, Nissan y Lidl, pero no son suficientes.

La mayoría de medianas y grandes empresas alegan que se ha llegado demasiado lejos y que carecen de seguridad jurídica, como es el caso de Caixabank, Gas Natural, Banc Sabadell, Naturhouse, Banco Medilanum, Oryzon, Eurona, Proclinic, Dogi, Klockner o Catalana Occidente.

Las cuentas no terminan de salir. La fuga de capital y empresas está yendo demasiado rápida. Más que la propia proclamación de la república catalana.

Parece que el futuro proyecto de paraíso fiscal de la nueva república va a tener que esperar.

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