Pedro Sánchez espera agazapado para emerger como ‘salvador’ tras el 1-O

“Si a ti, que eres periodista, todo el mundo te pregunta qué va a pasar el uno de octubre, imagínate a mí, que por ser catalán y haber estado en política me suponen al tanto de alguna certeza”.

“La pura realidad es que no es posible tener ni puñetera idea porque esta situación se ha convertido en un trile en el que pierde aquel al que se le vea la estrategia. Un juego insólito en una democracia donde todos se llenan la boca hablando de transparencia”.

“Con el agravante de que en Cataluña el sistema político está tan desestructurado que es imposible ninguna predicción porque la lógica de la razón se ha vuelto inconsistente, desvariada”.

“La clase dirigente está tan enajenada que nadie puede aventurar, no ya qué sucederá dentro de un mes, sino mañana».

«Si tuviese que apostar, apostaría a que no habrá consulta, pero sin jugarme demasiado dinero. Porque algo va a haber, aunque no se pueda considerar un referéndum”.

Un montaje menos consistente y articulado que el de 2014, porque esta vez los soberanistas ya no van a engañar al Gobierno. Yo creo que ellos saben que no van a poder hacer lo que han prometido, y lo sustituirán por alguna clase de jaleo.

Incluso pueden comenzar este mes, en torno a la Diada; no sé, pienso en algún alboroto que reclame la atención internacional, una ocupación del Parlamento, o de calles y plazas.

Con ellos ya no se puede pensar de una forma sensata; hablamos de unos tíos capaces, después de comerse un atentado como el las Ramblas, de sacar pecho como si hubiesen organizado unas Olimpiadas».

«Si te digo la verdad, como catalán me preocupa casi más lo que pase el día siguiente al 1-O. Cataluña tendrá que amanecer ese lunes sabiendo que no es independiente, y el nacionalismo necesita seguir alimentando un imaginario victimista porque no puede digerir una derrota. Sospecho que tienen algo pensado.

No van a deflactar, con seguridad. Por eso el Gobierno haría mal en conformarse con un empate, en creer que el choque con la realidad detendrá el proceso. Además, a partir de ese momento entrará en juego otra variable, de rango nacional, que es la operación de desalojo de Rajoy.

Ahí se va a producir una convergencia entre el soberanismo y la izquierda, que está agazapada porque no le conviene este escenario, no le deja espacio.

¿No ves lo desaparecido que está Pedro Sánchez? Pues ya verás cómo emerge para proponerse como solución al conflicto.

No pierdas la referencia de la famosa cena en casa de Roures con Iglesias y Junqueras. Que por cierto, han demostrado mucho respeto a las víctimas con la elección de la fecha…».

«Y sí, esa operación gusta a la burguesía catalana, al establishment empresarial, que no cree en ninguna salida con el marianismo. Por eso pienso que Rajoy debería de tener pensada una estrategia para el día dos. Aunque, tal como están las cosas, si te soy sincero me conformaría con que la tuviese para el uno…».

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