El PNV exprime al Gobierno blindando las prebendas fiscales vascas

El PNV ha conseguido blindar sus competencias fiscales y sacar un buen tajo económico a cambio su apoyo a los presupuestos. El Gobierno de Rajoy ha cedido en todas las pretensiones del partido nacionalista pese a que, ambas partes, han intentado escenificar un “dura negociación”.

El País Vasco se «ahorrará» unos 4.000 millones de su factura al Estado. El Ejecutivo compromete otros 3.400 millones para el AVE vasco

El Gobierno salvará hoy, con la ayuda de Ciudadanos, Coalición Canaria y PNV, el primer gran escollo de la legislatura evitando que el Congreso tumbe su proyecto de Presupuestos Generales para 2017. El Ejecutivo del PP amarró ayer in extremis el apoyo del grupo vasco tras una dura negociación en la que, al final, los nacionalistas volvieron a exhibir su habilidad en sacar tajada de la debilidad parlamentaria del partido en el Gobierno. La factura del PNV supone blindar aún más el poder fiscal del País Vasco. Una moneda de cambio, el Cupo, que ya utilizaron con éxito para dar su apoyo al Gobierno de Aznar en 1997 y que también canjearon con el de Zapatero.

En este caso fueron el presidente, Mariano Rajoy, y el líder del PNV, Andoni Ortuzar, quienes suscribieron en privado un acuerdo que rebaja de manera sustancial la factura fiscal vasca en concepto de Cupo, que es la cantidad que abona el Gobierno de Vitoria al central por las competencias no asumidas, por ejemplo, la gestión de puertos y aeropuertos. Media hora antes de que se iniciara el debate de las enmiendas de totalidad, se cerró el acuerdo que allanaba el «sí» del PNV. La liquidación pendiente desde 2007 se salda favorable a los vascos que ya no deberán abonar 1.400 millones.

Además, se recalcula el Cupo en 956 millones, 540 menos de lo que cifraba Hacienda en los Presupuestos de este año. Esa cantidad será la base para calcular el dinero que el País Vasco pagará al año según la nueva Ley Quinquenal. De ahí que, multiplicado por cinco años y sumado a la liquidación pendiente, el PNV puede presumir de ahorrarse unos 4.000 millones. La cifra es orientativa pero explica el júbilo con el que el consejero vasco de Hacienda, Pedro Azpiazu, saludó ayer el «acuerdo excelente» con Montoro.

El ministro, que ha asumido resignado el arreglo político del Cupo como una exigencia inexcusable del guión para lograr el apoyo del PNV a los Presupuestos, defendió que «nadie se tiene que sentir agraviado». Justificó que la renovación del Cupo estaba pendiente desde hace una década, y que el Gobierno también explora la revisión del convenio económico con Navarra. Aunque en privado no obvió que le hubiera gustado cerrar antes el acuerdo la financiación general con las Comunidades Autónomas del régimen general. «Los tiempos políticos son los tiempos», reconoció al salir del hemiciclo. La nueva Ley Quinquenal del Cupo deberá ahora cerrarse en la Comision Mixta del Concierto entre los dos gobiernos y luego aprobarse en las Cortes. PP y PNVconfían en tener el beneplácito del PSOE, no así de Ciudadanos, que siempre criticó los «privilegios» del sistema fiscal vasco.

Por la «estabilidad»

En el pacto presupuestario se incluyen 3.380 millones de inversión para que las obras del AVE vasco estén terminadas en 2023, conectando las tres capitales vascas, y en plataformas logísticas. Se ha acordado la rebaja de la tarifa eléctrica a las grandes empresas consumidoras, a partir de 2018, que el PNV estima en un ahorro de 50 millones al año. El Gobierno se compromete a mejorar la relación de la Ertzaintza con la Policía Nacional y Guardia Civil.

El portavoz del PNV, Aitor Esteban, justificó su apoyo en su compromiso por la «estabilidad» política y económica del país, aunque limitó su acuerdo con el Gobierno a las cuentas de 2017. Si los compromisos adquiridos se cumplen, seguirán abiertos a apoyar al PP, por más que los escándalos de corrupción arrecien en Génova. De regreso en Bilbao, Andoni Ortuzar señaló que el pacto «marca un antes y un después» en su relación con Rajoy. Y, exultante, avisó de que se «pone a cero el contador de nuestra relación con el Estado».

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