Puigdemont activará la Asamblea de Electos si le suspenden con el 155

El Govern de Puigdemont ha jugado hasta ahora a la doble legitimidad y al pulso con el Estado, agudizando esta estrategia al máximo desde los prolegómenos del 1-O. Su objetivo identificar a España como una democracia de baja intensidad, con tintes autoritarios, represora y violenta con sus ciudadanos. Para conseguir este objetivo, el independentismo ha puesto en valor el derecho a decidir frente a la Constitución. Hizo caso omiso de la suspensión del referéndum y mantuvo un pulso con el Estado para su celebración. También TV3 y Cataluña Ràdio emitieron hasta el último día los anuncios promocionales a pesar de su suspensión, y la policía, los Mossos d’Esquadra, mantuvieron un perfil bajo en el acatamiento de las órdenes del juez. Gobierno y partidos independentistas funcionaban en su propia lógica que enfrentaban a la lógica del Estado. El 1-O fue sin duda la foto fija de las dos legitimidades, en la que la catalana se presenta como la legítima representante de un pueblo que ansía la libertad, y la española como un Estado caduco que utiliza la violencia y la represión, y que se niega a dialogar. Es el Estado contra el Estado.

La actuación policial el 1-O dio la gran coartada al independentismo, que la ha explotado hasta la saciedad para ser reconocidos internacionalmente o al menos que se hable del conflicto catalán. Para lograr este objetivo todavía no conseguido han redoblado esfuerzos. El Parlament de Cataluña aprobó la Ley de Referéndum y la Ley de Transitoriedad Jurídica en contra de los dictámenes del Constitucional, pasando por encima de la oposición y violentando a los letrados del Parlament.

La actuación judicial que ha llevado a Jordi Sánchez y Jordi Cuixart a la cárcel ha sido el último episodio. Sólo hace falta ver que no van a cejar en su afán de seguir adelante para declarar la República Catalana. Incluso Marta Pascal, la dirigente del PDeCAT que representa el ala más moderada del independentismo dijo en TV3 que «estamos en este proceso para ganarlo todo». Se explica que los dirigentes soberanistas han sido detenidos por sus ideas y por organizar manifestaciones pacíficas, cuando la juez les acusa de cercar a los guardias civiles que habían entrado en la Consejería de Economía por mandato judicial. Pero el hecho ha permitido al independentismo hablar de «presos políticos», para dar brillo a sus dos legitimidades.

Preguntados dirigentes independentistas sobre cuál será su reacción ante la más que posible aplicación del artículo 155 que podría suspender algunas competencias de la autonomía, la respuesta es retórica, como dijo ayer el portavoz del Gobierno, Jordi Turull: «Rajoy debe elegir entre diálogo y represión». Además, nadie duda que la República Catalana será una realidad «en los próximos días», como apuntó Mireia Boya, dirigente de la CUP. Algunas fuentes apuntan que Puigdemont está barajando declarar la independencia y automáticamente convocar las elecciones, todo antes del trámite del 155 en el Senado, con el objetivo de complicar sobremanera la situación política en Cataluña. ¿Y si inhabilitan al presidente? «Siempre habrá alguien dispuesto a coger el testigo. Iremos adelante», dice un dirigente independentista «porque éste es un proyecto colectivo». ¿Y si se inhabilita a todo el Gobierno para evitar la declaración de independencia? ¿O a la presidenta del Parlament? El independentismo lo tiene claro. En este escenario se activaría la Asamblea de Electos formada por diputados, alcaldes y regidores que «tendría la máxima representación legítima, soberana e institucional de Cataluña», según reza la última hoja de ruta aprobada por la Asamblea Nacional Catalana.

Con estos escenarios previstos por el independentismo, y por sus actuaciones en estos dos últimos años, es más que previsible que reaccione con resistencia a la aplicación del 155, desde el punto de vista institucional pero también desde la calle. La movilización de los sectores independentistas es fundamental en lo que plantean como «el último pulso al Estado antes de proclamar la República». Ayer, el diario independentista Naciódigital.cat titulaba de una forma poco dudosa: «No faltéis en la calle, no falléis a los presos», incitando a la participación en las manifestaciones de ayer, pero con una clara posición ante el nuevo duelo de legitimidades que el independentismo planteará en los próximos días, que consideran «claves» para alcanzar la República Catalana.

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