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Sánchez exhibe firmeza ante la estrategia del PP

Para Pedro Sánchez la disyuntiva siempre fue la misma, al margen de la estrategia de confrontación política que en el Gobierno y en el PSOE atribuyen a Pablo Casado a través de Isabel Díaz Ayuso: “Intervenir o no intervenir en Madrid”. Y las cifras del incremento de los contagios de la Covid-19 insistieron, a juicio del presidente del Gobierno, en decantar una única opción, de modo que una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros acordó ayer decretar el estado de alarma para los nueve municipios más afectados por el virus de la Comunidad de Madrid, con la capital a la cabeza.

“La paciencia tiene un límite, no hay más ciego que quien no quiere ver”, justificó el ministro de Sanidad, Salvador Illa, con el nuevo decreto de alarma ya camino del Boletín Oficial del Estado.

Casado denuncia “un ataque contra el PP” con el que el líder del PSOE trataría de “tapar su incompetencia”

Sánchez optó así por mostrar firmeza y resolución para tomar la decisión y asumir el consiguiente desgaste de ser el responsable de impedir una salida masiva de madrileños hacia playas y segundas residencias en este puente festivo, al alegar el Gobierno que Ayuso optó por “no hacer nada” frente a la pandemia. Es la obligación de cualquier gobierno “con alma”, subrayó Illa.

El Ejecutivo, en todo caso, quiso dejar claro que fue la propia presidenta de la Comunidad de Madrid la que forzó que Sánchez tomara el control e impusiera las mismas restricciones ya vigentes, pero en el marco jurídico del nuevo decreto de alarma. Según denunciaron Illa y otros miembros del Ejecutivo y del PSOE, Ayuso no esgrimió la ley orgánica de 1986 para que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid tumbara la orden que sustentaba las restricciones perimetrales impuestas hasta ahora. Y no dejó más salida a Sánchez que decretar la alarma. La ofensiva política desplegada por Pablo Casado y por el líder de Vox, Santiago Abascal, fue inmediata.

Ahora, en todo caso, el Gobierno confía en que los quince días de vigencia de la alarma sean suficientes para doblegar de nuevo la curva del virus. Cruzan así los dedos para no tener que prorrogar la medida, lo que ya obligaría a llevarla al Congreso para su ratificación. Sánchez podría volver a sufrir una amplia oposición parlamentaria, como ya ocurrió en los estertores del estado de alarma para toda España, que reunió a la derecha con las formaciones nacionalistas e independentistas contra las prórrogas del Gobierno. En un escenario explosivo, además. Por un lado, el choque interno entre el PP y Ciudadanos en el Gobierno madrileño, con amenazas cruzadas tanto de adelanto electoral como de moción de censura contra Ayuso. Por otro, el debate de la moción de censura de Vox contra Sánchez, que presiona a Casado. Y, por último, la negociación de los presupuestos generales del Estado en los que el líder del PSOE trata de sumar tanto a la mayoría de la investidura como a la formación de Inés Arrimadas.

El PP, por su parte, acatará el decreto que establece el estado de alarma en Madrid. Cumplirá y ejecutará lo que establezca, pero no se quedará callado, porque le parece un “estado de alarma injusto”, dijo Casado, en una rueda de prensa en la que acusó a Sánchez de “sobrarle soberbia y faltarle diálogo”, a la vez que expresó su total apoyo, y el de toda la dirección del PP, a la presidenta Ayuso.

Casado cree que el único fin de Sánchez es “tapar su incompetencia”. Por eso, pedirá su comparecencia urgente en el Congreso para que explique “por qué acuerda este estado de alarma injusto, que debe retirar”, y que requiere que se someta al control parlamentario, donde se demostraría que las medidas de la Comunidad de Madrid “estaban siendo eficaces”.

El líder del principal partido de la oposición tiene claro que se trata de “un ataque contra el PP”, ya que no se dicta el estado de alarma para comunidades autónomas gobernadas por el PSOE como La Rioja, Aragón o Navarra.