Tailandia condena a Artur Segarra a la pena de muerte

La justicia de Tailandia ha condenado a muerte al catalán Artur Segarra, tras considerarlo culpable del asesinato de su compatriota, el consultor catalán David Bernat, en Bangkok el 26 de enero del 2016. Un veredicto que pone punto final a uno de los crímenes más escabrosos que hayan tenido lugar en la capital de Tailandia.

La sentencia ha sido a anunciada a primera hora de la mañana por los jueces del Tribunal Penal del norte de Bangkok, que ha juzgado a Segarra, el único acusado de haber asesinado a Bernat, tras haberlo retenido secuestrado y extorsionado entre los días 20 y 26 de enero del 2016 para intentar obtener el acceso a la cuenta corriente que la víctima tenía en un banco de Singapur.

Segarra secuestró y extorsionó entre los días 20 y 26 de enero del 2016 a David Bernat para obtener el acceso a la cuenta que la víctima tenía en un banco de Singapur

Con este fallo los magistrados han puesto punto final a un juicio que arrancó el pasado primero de diciembre y que ha concluido después de haber escuchado a más de 40 testigos llamados por los fiscales. Una acusación sobre que, sin embargo, no han podido aportar pruebas materiales concluyentes de que Segarra, originario de Terrassa y de 39 años de edad, fuera el autor de la muerte de Bernat, natural de la localidad de L’Albi, en la provincia leridana de las Garrigues, y posterior desmembramiento de su cuerpo.

Segarra, que fue detenido el 7 de febrero en la ciudad camboyana de Sihanoukville por las autoridades locales y entregado a la policía tailandesa al día siguiente, podría ver conmutada aun su pena por la de cadena perpetua si decidiera confesar. Puede, asimismo, intentar evitar la inyección letal que se aplica a los reos condenados a muerte en Tailandia apelando la sentencia ante el Tribunal de Apelaciones y el Supremo.

A lo largo de los tres meses que ha durado el juicio Artur Segarra ha negado siempre haber asesinado a David Bernat y se ha declarado, asimismo, inocente de los otros doce delitos que le imputó la Fiscalía, entre los que se encuentran los de secuestro, robo, extorsión, falsificación de documentos y destrucción de pruebas. Y ha declarado que fue víctima de una trampa, en la que implicó a su exnovia tailandesa, Pridsana Saen-ubon, quien testificó en su contra el pasado mes de diciembre.

La Fiscalía y la policía siempre han creído, sin embargo, que el tarrasense secuestró a su compatriota con el fin de extorsionarle y robarle y acabó con su vida después de que la entidad bancaria de Bernat rechazara las transferencias realizadas a través de internet debido a las medidas de seguridad. Para ello aportó durante el proceso pruebas dactilares y rastros de sangre de la víctima en un piso que Segarra tenía alquilado en el centro de Bangkok y que según las investigaciones fue el escenario del crimen.

Un homicidio que se descubrió cuando entre los días 26 y 30 de enero del 2016 aparecieron partes de un cuerpo humano en distintos lugares del río Chao Phraya, que cruza Bangkok. Tras los primeros análisis, la policía identificó el ADN de los restos mortales hallados con las muestras de David Bernat, cuya desaparición habían denunciado días antes sus amigos.

Según las investigaciones llevadas cabo por los forenses y la policía, Segarra habría asesinado a su amigo la noche del 26 de enero del 2016 en su apartamento y luego habría salido de madrugada en su motocicleta cargado con un gran fardo, donde se sospecha que se hallaba el cadáver y habría regresado horas después sin ningún paquete. Un tiempo en que la policía sostiene que el acusado dejo en distintas partes del río Chao Phraya hasta seis bolsas con distintas partes del cuerpo de David Bernat.

Dada la complejidad del crimen, la policía de Bangkok no identificó a Segarra como el principal sospechoso del homicidio hasta una semana después, concretamente el 5 de febrero. Esa noche, tras sentirse descubierto, Segarra inició una huida a través de las carreteras tailandesas a bordo de una motocicleta con su novia Pridsana Saen-ubon, a la que abandonó en su provincia natal de Surin para cruzar la frontera campo a través en dirección a Camboya.

Dos días más tarde fue descubierto en un bar de la localidad turística de Sihanoukville por una pareja de españoles que lo reconocieron y avisaron a la policía local que lo detuvo y lo entregó a la policía tailandesa. Fue el principio del fin para Artur Segarra, que a partir de ahora ingresará en el corredor de la muerte a la espera de una improbable clemencia de la Casa Real tailandesa.

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