Hazte Oír intenta engañar a la prensa con un avión de atrezzo

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A la organización Hazte Oír le ha salido el tiro por la culata.

Este martes al mediodía en el aeródromo de Casarrubios del Monte, al suroeste de Madrid, la organización conservadora Hazte Oír, presentó el avión con el que pretenden sobrevolar la costa mediterránea de la península “volando desde Girona hasta Cádiz, para concienciar a los españoles sobre una ley totalitaria que presentó Podemos, una Ley mordaza LGTBI”, según palabras de su presidente, Ignacio Arsuaga Rato.

Detrás de él, tres miembros de esa organización sostenían una pancarta de color naranja en la que se podía leer “Van a por tus hijos” y detrás de esta, el avión en cuestión: un pequeño y muy veterano monomotor Socata Rallye también de color naranja, al que curiosamente le faltaban varios elementos: la matrícula, imprescindible para poder volar, de acuerdo con el Real Decreto 384/2015, de 22 de mayo por el que se aprueba el Reglamento de matriculación de aeronaves civiles, así como la bandera de nacionalidad, que en el caso de las aeronaves españolas también es obligatorio. Este avión, lleva rótulos blancos sobre fondo naranja, pero ninguno de estos corresponde a una matrícula obligatoria, sino a dibujos y logotipos.

Por otra parte, también se pudo observar que al avión le faltaba un cono aerodinámico en el eje de la hélice y toda la tornillería, oxidada, quedaba a la vista. Finalmente cuando Arsuaga subió a la aeronave para posar para los fotógrafos y cámaras de TV que habían acudido al acto, pudo verse que el plexiglás transparente que cubre la cabina de vuelo estaba traslucido en lugar de transparente, no solo denotando años, sino desuso y demasiado tiempo al sol sin mantenimiento.

El avión que presentó Hazte Oír como su “Bus Aéreo” difícilmente podría volar

Y es que el avión que ayer presentó Hazte Oír como su “Bus Aéreo” difícilmente podría volar, puesto que es un avión que lleva abandonado en el aeródromo de Casarrubios desde 2005 y su propietario llevaba ya cuatro años sin pagar la tasa de hangaraje, por lo que quedó abandonado en la plataforma a la intemperie, con el sol de verano y el frío del invierno toledano atacando sin clemencia a toda la estructura, aviónica y sistemas del aparato.

“Es un avión de atrezzo, lo único que han hecho es vinilarlo, pero ni de broma podría salir a volar en esas condiciones”, comenta a LaVanguardia.com Florenci Rey, meteorólogo y aviador, buen conocedor del campo de vuelo y las aeronaves que allí están basadas, pues durante años tuvo también su pequeño avión en ese aeródromo. “Con más de una década sin moverse ese avión es puramente un adorno que han usado para esta presentación y no volará”, insistía.

Un empresario del sector consultado, que en este caso ha preferido quedar en el anonimato para no tener problemas con los seguidores de la organización, indicó que el precio del que informó este martes Arsuaga para realizar la campaña no es realista. “Podrán hacer algún vuelo testimonial y poco más. Y si lo hacen, no sera en este avión, seguro. Está para el desguace y ahora mismo no podría ni rodar por sus propios medios por la plataforma”, concluyó.

Una pancarta minúscula

Otro factor que llamó la atención durante el acto fue presentar la pancarta que portaban los tres miembros de Hazte Oír como la misma que arrastraría el avión sobre las playas de la costa española, pues esta no tenía más de metro y medio de altura por tres metros de largo, una medida absolutamente minúscula para ser vista desde tierra.

Consultados por las medidas normales para que una pancarta resulte efectiva, dos compañías de publicidad aérea coinciden en que como mínimo estas tienen cuatro metros de alto por doce de ancho e incluso hay modelos que son de cinco por quince metros “una pancarta más pequeña no tiene sentido alguno. No se ve” convienen los representantes de ambas compañías, quienes también estuvieron de acuerdo, tras ver las fotos del cartel en cuestión en que ninguna pancarta utilizada en publicidad aérea es del material que portaban los miembros de la organización que posaban junto a la aeronave.

Con todos estos datos, todo parece indicar que con esta campaña, más que el desvencijado avión que se presentó, lo que Hazte Oír pretende que despegue es la polémica y el ruido.