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Un nuevo estudio descubre plásticos en las heces humanas

Plásticos en las heces humanas es de lo último que nos faltaba por escuchar y por saber. Y es que este material está por todas partes, tanto, que no somos conscientes de lo importante que es en nuestra vida y de lo perjudicial que está comenzando a resultar para la salud humana, animal, vegetal y del propio planeta.

Ya sabemos que incluso ha crecido una especie de isla gigantesca de plástico en el Océano Pacífico que está empezando a ser desmontada por un nuevo proyecto. Aun así, los resultados finales se esperan de aquí a cinco años.

Mientras tanto, el nivel de plástico en el mundo está creciendo de forma salvaje, tanto, que la United European Gastroenterology, de Viena, acaba de presentar un estudio en el que se afirma del descubrimiento de plásticos en las heces humanas, lo que quiere decir que está ya dentro de nuestro organismo.

Cómo aparecen los plásticos en las heces humanas

El estudio ha sido presentado en la UEG, en el que se demostraba que participantes de diversos países habían consumido alimentos que iban envueltos en plásticos y bebieron aguas de botellas también embotelladas en este material. Después, se tomaron muestras de sus heces.

El análisis posterior dio positivo para la presencia de microplásticos, pero no de un solo tipo, sino de hasta nueve diferentes. Los principales fueron el polietileno-tereftalato, conocido como PET, y el polipropileno o PP.

Estos microplásticos son partículas de pequeño tamaño que bajan de los 5 mm y que son muy utilizados por diversos fines, como las cremas exfoliantes. Pero, más allá del campo cosmético, también aparecen cuando se degradan los plásticos en la intemperie.

Este ha sido el primer estudio a este respecto, tal como afirma el jefe del equipo investigador que ha planteado el estudio, el doctor Philipp Schwable. Entre sus conclusiones, se encuentra la confirmación final de que los plásticos están llegando hasta el intestino humano.

Obviamente, esta situación es muy grave, ya que podría agravar mucho el estado de pacientes con enfermedades gastrointestinales.

En los estudios en animales, las mayores concentraciones de plásticos se encuentran en los intestinos. El peligro es que las partículas más pequeñas del microplástico pueden llegar hasta el torrente sanguíneo, e incluso alcanzar el hígado o el sistema linfático.

Ahora, ya sabemos que los humanos no estamos exentos de este peligro. Aun así, más investigaciones están en camino para conocer el alcance real de este problema y las posibles soluciones a corto plazo.