Puigdemont desmiente a Noticiero Universal: “No es verdad que las urnas estén en un consulado ni en casa de nadie”

Los consulados honorarios en Barcelona fueron creados por la Generalitat para establecer un entramado de evasión de capital y ocultación de pruebas amparados por el derecho internacional. Tal y como denunció Noticiero Universal , la mayoría de cónsules han colaborado -de una u otra manera- al proceso secesionista y al enriquecimiento ilícito de sus líderes.

Carles Puigdemont ha desmentido rotundamente la noticia que publicó Noticiero Universal en la que aseguraba que las urnas se encontraban en el consulado honorario de Lituania que, a su vez, era el domicilio particular del íntimo amigo de la familia Pujol, Jordi Sumarroca.

En las últimas semanas todo el mundo me pregunta qué pasará el 1 de octubre. ¿Qué les digo?

Que podrán votar y decidir porque el Govern se compromete a aplicar el resultado de las urnas.

Dijo al Finantial Times que ya disponían de urnas. ¿Las tienen? Serán de cartón o de metacrilato? Si no las ha pagado la Generalitat, ¿quién las ha financiado?

Habrá urnas, un poco más de 6.000. En el momento que el Govern apruebe el decreto de convocatoria, todo estará preparado. Serán urnas perfectamente homologables.

¿Dónde están?

No están en ningún consulado, ni en casa de nadie. Si me pregunta dónde están ahora, no puedo ser preciso. Le puedo decir dónde estarán el 1 de octubre.

¿Se pueden requisar urnas?

Se pueden requisar armas, drogas, dinero negro… pero con unas urnas no se cometen delitos. Además, ¿qué logística necesita un Estado para requisar tal cantidad de urnas? Es muy poco probable.

¿Qué harán los Mossos?

Lo que hacen en todas las elecciones. A menudo se piensa que los Mossos tienen alguna responsabilidad en la organización del referéndum y no la tienen. Ellos tienen que garantizar la seguridad. Sólo eso.

¿Tienen censo? ¿Se enviarán tarjetas censales?

La gente que tenga que ir a votar será la que formará parte del censo de un proceso electoral de estas características. Pero primero necesitamos la ley del Referéndum.

¿Quién firmará el decreto de convocatoria?

El decreto lo asumirá el Govern. Todos formamos parte de esto.

Una aprobación exprés de leyes como la del Referéndum o la de transitoriedad, ¿garantiza los derechos de la oposición en el Parlament?

Sí. Si les diéramos más tiempo para debatirlo, dirían que no hay que debatirlo y serían ellos quienes nos negarían ese derecho.

Pero la ley más importante de la historia de la Cámara no podrá discutirse…

La ley más importante será la nueva constitución, pero en todo caso eso les debería generar algunas dudas sobre su actitud. ¿Se borrarán de un momento tan trascendente de la historia de Catalunya? La mayoría de sus votantes quieren participar.

Hay serias dudas de los juristas sobre el respeto a la separación de poderes que planea la ley de transitoriedad. ¿No es un error que el Govern nombre al presidente del Tribunal Supremo?

Esa ley es una pasarela para que se pueda gobernar en el periodo de transición hacia una constitución en la que se tomarán decisiones sobre cómo queremos organizarnos.

Las pasarelas deben ser seguras para no caer al vacío.

Hay discusiones de tipo académico sobre las vías para hacer una transición como la que planteamos, pero todo el mundo puede comprobar que lo que hace la ley de transitoriedad es buscar una continuidad para que no haya saltos al vacío ni situaciones de inseguridad jurídica.

El texto de esa ley deja muchas cosas para un posterior diálogo entre los dos gobiernos que, si se tuviera que producir, no sería fácil de gestionar, por ejemplo la cuestión de la nacionalidad.

Nadie estará obligado a renunciar a la nacionalidad española. Y no me imagino que el Estado español le quiera negar la nacionalidad española a aquellos ciudadanos catalanes que la quieran conservar.

¿Augura un cambio en la relación con el Gobierno?

El 1-O lo cambia todo, incluso independientemente del resultado. Es imposible que haya un Gobierno español que no adopte a partir de ese día un cambio de actitud radical respecto a la actual. Y si es en un escenario de negociación en el que gana el sí, puede ser más difícil o menos, pero como dice Garrigues Walker, en democracia el derecho a no dialogar no existe.

¿Por qué cree que el Gobierno central no ha ofrecido ninguna alternativa a esta situación en la línea de una tercera vía?

Yo no me lo explico. Probablemente porque el Estado español nunca ha tenido un proyecto para Catalunya. Catalunya sí ha tenido muchas propuestas para España. Pero no he visto en 40 años votar en el Congreso una propuesta para Catalunya. Ni siquiera hay un proyecto claro para España.

¿La izquierda y la derecha tienen la misma sensibilidad sobre esta cuestión?

Si tenemos que juzgar por estos 40 años, sí. Nos hemos encallado siempre en el mismo sitio.

¿Estamos a tiempo de llegar a algún acuerdo antes del día 1?

Si el Estado español quiere acordar en qué término los catalanes pueden ir a votar, sí. Pero dudo de que el Estado mueva en estos 30 días una posición que no ha movido en los últimos seis años.

¿Si Rajoy lo llama, acudiría?

Evidentemente, pero seamos realistas, eso no pasará. El Estado español está llegando tarde a todo.

Desde el Gobierno se insinúa que podría haber alguna propuesta a partir del día 2, ¿qué opina?

No veo un eslogan mejor para ir a votar, sobre todo para los partidarios de la tercera vía.

Algún miembro del Gobierno central ha dicho que no pueden permitirse otro 9-N. ¿Cómo piensa que lo pueden parar?

Cualquier cosa que quieran hacer es inútil porque la gente quiere votar. Contra eso es muy difícil actuar.

¿Está preparado para una suspensión exprés?

No podré aceptar de ninguna manera una suspensión de mis atribuciones. Las circunstancias en las que uno deja de ser presidente de la Generalitat las regula el Estatut, así que nos deberíamos plantar ante una suspensión de este tipo.

¿Cree que Europa entendería este tipo de desobediencia?

Europa es un club de estados y se mantiene alineada con las posiciones del Estado español, así que es igual el camino que escojamos para votar. Lo que será relevante es el resultado. No tengo ninguna duda de que si el resultado del 1-O es claro, Europa sabe que no puede seguir mirando hacia otro lado pensando que es un problema interno.

¿Espera entonces una intervención?

Sabemos que antes del referéndum no habrá ningún pronunciamiento a favor de Catalunya de ningún gobierno del mundo. Eso lo tenemos claro y tampoco lo buscamos. Lo que creo es que si Catalunya empieza a caminar como un Estado independiente, Europa deberá formar parte de la negociación. Si gana el sí, tendremos la legitimidad para llamar a las puertas de Europa.

Acaba de volver de Dinamarca, donde no ha podido reunirse con ningún cargo del gobierno.

No hemos pedido ser recibidos por ninguna autoridad. No es que no lo hayamos conseguido, es que no lo hemos intentado.

¿Se imagina una aplicación del artículo 155 de la Constitución?

Tenemos el deber de imaginarlo todo. No me quita el sueño ninguno de los escenarios pero no veo qué ­puede resolver ese tipo de inter­vención. Al no haber reconocido el problema desde su inicio, ahora ­falta creatividad política para re­solverlo.

La aprobación de las leyes del Referéndum y la ley de transitoriedad dimensionará la manifestación de la Diada.

Esa manifestación no la organiza el Govern y estoy seguro de que no necesita estímulos.

Pero este año será especial.

Es lógico. Todo el mundo tiene la conciencia de que ahora es el momento. Hemos hecho muchos ensayos, pero íntimamente todos saben que ahora va la vencida.

¿Un referéndum en un país empatado en las encuestas no hace que las emociones se impongan sobre la racionalidad?

Después de seis años, persisten las razones de fondo para avanzar hacia la independencia. De hecho, el Estado no ha rebatido ni una, sino que las ha ido confirmando, así que estoy absolutamente convencido de que la mayoría de la gente no se mueve por impulsos emocionales.

El 1-O aspiraba a seguir los parámetros de la comisión de Venecia, pero esta se refiere siempre a referendos pactados…

No nos hemos podido sentar ni a dialogar. Hasta creamos un Pacte Nacional pel Referèndum que ahora investiga un juez no sabemos por qué.

¿Habrá líneas rojas para considerar que el 1-O sea válido?

Puedo asegurar que no nos alejaremos demasiado de las normas que han regido en todos los referéndums que se han celebrado en el Estado español.

El riesgo de incidencias es alto.

Si resulta que no hay urnas en la mitad de las poblaciones y acaba votando sólo el 20%, probablemente tendremos que hacer una reflexión sobre el resultado y el porqué se ha producido esta situación. No es lo mismo conseguir poner todas las urnas que una acción del Estado te lo impida. Puede haber todo tipo de combinaciones.

¿Una participación por debajo del 50% invalidaría la consulta?

Esos límites sólo tienen sentido si hay un acuerdo. Si no lo hay, lo que prevalece son las normas habituales en los referéndums que se han celebrado en España. El de la constitución europea tuvo el 42,3%.

¿Si no se dan las condiciones para votar el 1-O sería partidario de una movilización o incluso ocupar espacios estratégicos?

Como president no soy partidario de nada que no sea propio del Govern, así que no estaremos detrás del proyecto de ocupar nada. El Govern gobierna y lo que debe hacer es garantizar el normal funcionamiento del país, sean cuales sean las circunstancias.

Pero la ANC, por ejemplo, lo contempla en algunos de sus documentos. ¿Lo defendería?

Todo depende. Las Diades han sido movilizaciones ejemplares que han demostrado un espíritu de civismo y transversalidad que nos han dado la autoridad moral para plantear lo que estamos planteando. Seguro que no nos desviaremos de este modo de hacer las cosas.

Da por hecho pues que habrá movilizaciones.

Es un proceso que no es sólo de la política y de las instituciones. Nace en la calle y continúa vivo en la calle, así que a nadie le debe sorprender que pueda continuar teniendo expresiones en la calle.

¿Tiene miedo?

Decir que no tienes miedo es inhumano. Hay situaciones, y esta es una, ante las cuales uno tiene respeto y puede tener temores. Pero dicho eso, la esperanza, la exigencia y el compromiso son muy superiores a los miedos.

Tras el atentado, los elogios y la colaboración institucional se han convertido en polémica sobre la actuación de los Mossos.

Quien quiera hacer política con los Mossos se equivoca. Parece que el éxito de la policía catalana ha molestado, pero que no se equivoquen, en la lucha contra el terrorismo el enemigo son los terroristas. Lo que se ha demostrado estos días es la eficacia policial y la respuesta solidaria de un sistema que se ha conjurado para luchar contra el terrorismo en perfecta sintonía con el resto de los cuerpos de seguridad.

¿Qué opina de los silbidos al Rey en la manifestación por los atentados?

Le agradecí su presencia en el minuto de silencio, luego en una manifestación cada uno se expresa como quiere. Más allá de los silbidos, lo importante es que el mensaje principal fuera el compromiso por la paz y contra el terrorismo.

En estos días ha habido una comunicación constante con Rajoy, ¿no se puede trasladar a la cuestión catalana?

Ha habido lealtad por las dos partes y hemos estado a la altura, pero hace mucho tiempo que Rajoy puso sus límites y es no hablar del referéndum. Creo que es un error, me gustaría que las cosas fueran diferentes, pero no podemos hacer más.

¿Lo vive como un fracaso?

No soy de los que piensan que los fracasos son sólo de los demás. También me siento responsable, pero quien tiene la invitación permanente al diálogo es el Gobierno español, y no ha respondido.

¿Se siente seguro con sus socios de Govern?

Somos una misma fuerza política. Junts pel Sí venía negociado de casa, lo que ayuda mucho.

¿Y después del día 2?

Como todo cambia, si sale el sí sabremos que estamos en una fase de proceso constituyente, y si sale el no convocaré elecciones.

¿Cree realmente que Catalunya será independiente en el 2018?

Si el pueblo de Catalunya decide el día 1 que sí, lo será. Y si decide que no, continuará siendo una comunidad autónoma.

¿Cómo se ve de aquí a un año?

Con otra dedicación. No de president. O bien habrá elecciones autonómicas o constituyentes. Y son dos escenarios en los que yo no estaré. Lo que me pase es poco relevante.

¿Qué piensa que dirán de usted los libros de historia?

No me preocupa. Sólo espero volver a casa, mirarme al espejo y reconocerme en él con el convencimiento de que he hecho lo que he podido para conseguir algo a lo que me comprometí. Pero la historia de Catalunya está por escribir y uno puede acabar siendo una simple nota a pie de página.

Loading...