Así ejercen la violencia los “pacíficos” nacionalistas contra sus propios vecinos

Pintada realizada en un edificio de Barcelona donde penden varias banderas españolas

El presente vídeo es sólo un pequeño ejemplo de los muchos que se suceden diariamente por toda Cataluña. Muestra el acoso que sufren los ciudadanos que no comparten las tesis nacionalistas. Ocurrió hace pocos días en Mollet del Vallés (Barcelona). Un grupo de vecinos separatistas aprovechó  a que Bartolomé saliera de su casa para realizar pintadas amenazantes en su puerta. El delito: colgar la bandera de España de su balcón.

El vecino denuncia, no sólo esta forma de ejercer la violencia, sino también la pasividad de los Mossos d´Esquadra a la hora de realizar sus funciones. Estos hechos son comunes en muchas poblaciones de Cataluña.

Cándidos periodistas incapaces de ver lo que realmente ocurre en Cataluña

Algunos de los más cándidos corresponsales de medios extranjeros aseguran que los nacionalistas catalanes reivindican su independencia de forma pacífica. Michael Stothard, el recién llegado corresponsal del Financial Times, describía en Twitter su primera Diada como una “declaración pacífica, amistosa y poderosa sobre la identidad regional catalana”. Por su parte, Raphael Minder, el dispuesto corresponsal del New York Times, explicaba cómo, en su sexta Diada, sigue asombrándole el pacifismo de los manifestantes catalanes. Sin embargo, la verdadera realidad se esconde bajo la apariencia.

Cobardes y nacionalistas

La violencia de los independentismo suele ejercerse por la espalda, a escondidas o bajo el anonimato. La más extendida -que lleva practicándose durante décadas- es la conocida como “muerte social” consistente en señalar a personas y poner todo tipo de trabas para que puedan tener una vida normal e incluso poder sobrevivir. Simplemente, se les niega el trabajo o servicios (al igual que se hizo en Calella con la Guardia Civil).

Es una violencia traicionera y cobarde porque se realiza de forma continuada, silenciosa y por la espalda. Por supuesto, cuando alguien denuncia semejantes actos, los nacionalistas se apresuran a minimizarlos alegando que son aislados y condenables o se limitan a negar las evidencias.

El nacionalismo catalán es fundamentalmente egoísta, cobarde, traidor y carente de lealtad. Uno de los últimos ejemplos lo hemos podido contemplar en la actuacion hipócrita y desleal de los Mossos d´Esquadra que, con mentiras y dejación de sus deberes, pusieron a los pies de los caballos al resto de sus compañeros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Charlie Hebdo se mofa del nacionalismo catalán

El semanario satírico francés Charlie Hebdo se mofa en la portada de su último número de los secesionistas catalanes, a quienes considera “más gilipollas que los corsos“.

Portada de Charlie Hebdo

“¡Exigimos un debate!”, asegura un encapuchado que empuña una metralleta junto a otros dos hombres también con el rostro tapado en una mesa con el símbolo corso, una escenografía que recuerda a las de los movimientos terroristas que reivindican la secesión de la isla francesa, como el Frente Nacional de Liberación de Córcega.

El editorial, titulado “Idiotez o muerte“, es un duro alegato contra las intenciones rupturistas catalanas que Charlie Hebdo atribuye a motivos económicos: “Cataluña reclama la independencia porque no quiere seguir pagando a otras regiones de España menos ricas que ella (…) La lengua, la cultura, las tradiciones están bien para las postales, pero el dinero está mejor”. “Como con la Liga Norte en Italia, son siempre las regiones más ricas las que la reclaman –la independencia–”, agregan.

¿Se imaginan que cada comunidad europea con una lengua diferente pidiera la independencia?

El semanario asegura que “si todas las regiones de Europa que poseen una lengua, una historia y una cultura originales empezaran a reclamar la independencia el viejo continente se haría pedazos“, y asegura que, con las 200 lenguas que hay en Europa, “¿por qué no proclamar tantas declaraciones de independencia como vinos y quesos hay en Europa?”.

 “La independencia de Cataluña no tiene como objetivo liberar a esta región de una tiranía que ya no existe, ni permitir a su economía tener una prosperidad que ya tiene, y menos aun tener el derecho de hablar una lengua autorizada hace mucho tiempo”, reflexiona.

La revista la encuadra en la “obsesión identitaria que se extiende por Europa” y que se traduce en un “nacionalismo de derechas y de izquierdas que tienen un punto en común: el nacionalismo”.

 

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