Abertis, el reto del señor Luciano

Le llaman signor Luciano y no dottore, porque no es licenciado. Pero los títulos no lo son todo en esta vida: este antiguo comercial de tejidos coloreados que a mitad de los sesenta se lanzó al sector de la moda ha conseguido montar un imperio.

La familia del patriarca Luciano Benetton tiene ahora una vasta red de participaciones industriales que abarca varios sectores y que está valorada en 9.000 millones de euros, con unos beneficios de 1.600 millones de euros.

La caja fuerte del grupo es Edizione Holding, nació en 1986 y en la actualidad va desde la restauración en autopistas (Autogrill), a las concesionarias (Atlantia) y aeropuertos (Niza, Venecia y están en negociaciones con Moscú).

Atlantia + Abertis Atlantia + Abertis (Anna Monell)

También cuenta con una galaxia de pequeñas cuotas en bancos y constructoras. En los años noventa el apellido tuvo su máxima repercusión mediática con una escudería de Formula Uno, campeona del mundo con Michael Schumacher.

Esta estrategia de diversificación ha resultado ser premonitora, porque la empresa de moda, que tanto escándalo montó con las campañas publicitarias de Oliviero Toscani en los años ochenta, no pasa por sus mejores momentos. Ha perdido unos 280 millones de euros en el último lustro. Alessandro, en desacuerdo con el clan, abandonó el grupo el año pasado.

El resto de la familia, con Gilberto, Giuliana, y Carlo, asumió de hecho que era necesario profesionalizar la gestión y dio un paso atrás al confiarlo todo a unos externos. El último en llegar fue Marco Patuano, con experiencia en telecomunicaciones, que desde el pasado otoño está al mando de Edizione Holding.

Los Benetton ven con buen ojo diluir su peso en las inversiones y buscan socios, preferiblemente extranjeros, para reducir su dependencia del mercado italiano. De ahí la operación de Abertis.

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