¿Asaltarán las mujeres el Foro de Davos?

No existen las casualidades, sino las causalidades. Así que no es casual que la 48ª Reunión Anual del Foro Económico Mundial , que se celebrará la semana que viene en Davos y que se centrará en “la creación de un futuro compartido en un mundo fracturado”, esté dirigida por un selecto e influyente grupo de mujeres. Entre ellas, Erna Solberg, primera ministra de Noruega; Christine Lagarde, directora gerente del FMI o Ginni Rometty, presidenta ejecutiva de IBM.

No sabemos si la participación femenina en esta mediática cumbre –reúne a 3.000 participantes de más de 100 países- superará significativamente el 18% del año pasado, una de las asignaturas pendientes del Foro y que mayores críticas está suscitando; pero por lo menos esta vez las voces femeninas tendrán un buen altavoz.

De izquierda a derecha Erna Solberg, primera ministra de Noruega; Ginni Rometty, presidenta ejecutiva de IBM y Christine Lagarde, directora gerente del FMI
De izquierda a derecha Erna Solberg, primera ministra de Noruega; Ginni Rometty, presidenta ejecutiva de IBM y Christine Lagarde, directora gerente del FMI (La Vanguardia)

Otra cosa es que su alineación quede en una pura acción de marketing o que contribuya a que los mandatarios se tomen en serio la temática de la reunión y, por ejemplo, el informe sobre brecha de género que el propio Foro dio a conocer hace apenas dos meses. Dentro de las múltiples fracturas que está dejando este modelo económico, las diferencias que persisten entre hombres y mujeres es una de ellas. Ahí van algunos datos.

– La brecha entre hombres y mujeres en la salud, la educación, la política y la economía se amplió por primera vez desde que comenzaron los registros en 2006.

– Hay una ausencia notable de los principales países industrializados del mundo (el G20), dentro del top 10 de países con mayor paridad, lo que muestra que el poder económico no es necesariamente una receta para una mejor igualdad entre los sexos.

– Los nórdicos encabezan el ranking de los países con menor desigualdad: Islandia (un 87% de brecha, la más delgada), Noruega y Finlandia.

– De una lista de 144 países, España ocupa la posición 24.

– Según datos de Eurostat, las mujeres en España cobran un 14,9% menos que los hombres, lo que nos sitúa en el undécimo puesto de la UE, por debajo de la media europea, del 16,3%. No obstante, está lejos del 5,5% que registran Italia o Luxemburgo.

Gráficos brecha de géneros
Gráficos brecha de géneros (Mario Chaparro)

La discriminación salarial raramente se produce por el mismo puesto de trabajo, a lo que sin duda contribuirá a combatir los cambios legislativos emprendidos este año nuevo en Islandia y Alemania , en la medida que actúan como espejo mediático. Esta fractura suele derivarse de las distintas ocupaciones de unos y otras. Los hombres cobran más porque tienen más antigüedad y porque se emplean en puestos y sectores mejor remunerados. Un trabajo de Alternativas Económicas con datos del INE, señala que:

-El 73% del empleo a tiempo parcial lo ocupan mujeres,

-El comercio, la educación, la sanidad y los servicios sociales se han “feminizado” aún más después de la crisis.

-Entre la población ocupada que no llega a 710 euros al mes, la cifra de mujeres triplica a la de hombres.

La presencia de mujeres en puestos directivos es harina de otro costal. Un estudio de McKinsey asegura que mientras en España las mujeres sólo representan el 19% de los consejos de administración y el 11% en los consejos ejecutivos, en la UE estos porcentajes suben al 28% y al 15% y Grant Thornton subraya que una de cada cuatro empresas en nuestro país no tiene ninguna mujer al mando.

En España las mujeres sólo ocupan el 19% de los consejos de administración y el 11% de los consejos ejecutivos, pero triplican al número de hombres cuyo salario no llega a 710 euros al mes

Corolario: para resolver el reto de las mujeres en el liderazgo empresarial, se necesitan más mujeres en funciones de dirección verdaderamente operativas. No deben ser ni sólo consejeras ni encargarse sólo de funciones de apoyo como RRHH o Marketing, sino responsabilizarse de la gestión financiera y de la gestión global de la empresa.

Las mujeres tienen una mayor flexibilidad, mayor capacidad de solucionar situaciones complejas, de enfrentarse a la incertidumbre y de generar compromiso

Carmen Artigas

La nueva economía puede suponer un cambio de tendencia. De entrada está favoreciendo la visibilidad de las mujeres. Más allá de que seis grandes empresas tecnológicas están lideradas por mujeres en España (Pilar López, Microsoft; Fuencisla Clemares, Google; Rosa García, Siemens; Marta Martínez, IBM; Helena Herrero HP y Angeles Delgado, Fujitsu), un montón de mujeres ha echado mano de la innovación con proyectos propios en diversas áreas: como María y Sofía Benjumea (Spain StartUp), Elena Gómez del Pozuelo (Womenalia), Mar Alarcón (SocialCar), Ana María Llopis (Ideas4all), Gemma Sorigué (Delibery), Rebeca Minguela (Clarity), Verónica Pascual (ASTI), Gina Tost (Geenapp) o Inés Larrea (La Fenestra), por citar sólo a 10.

Mar Alarcón, Ffundadora de Socialcar
Mar Alarcón, Ffundadora de Socialcar (SOCIALCAR)

La digitalización elimina barreras de entrada, permite una mayor flexibilidad horaria y presencial, lo que unido a una mejor formación (la mayor cantera de talento es femenina, el 58% de los licenciados universitarios españoles son mujeres) y a unas habilidades particulares, permite que el trinomio directiva-tecnología-mujer sea cada vez más relevante. Para Carmen Artigas, CEO de Synergic Partners y miembro de la junta de la Asociación Española de Directivos, no hay duda: “las mujeres tienen una mayor flexibilidad, mayor capacidad de solucionar situaciones complejas, de enfrentarse a la incertidumbre y de generar compromiso”.

Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, insta a los países a que presten atención a la brecha de género no solo porque esa desigualdad es intrínsecamente injusta; también porque numerosos estudios sugieren que una mayor igualdad de género conduce a un mejor desempeño económico. “El mundo está siendo privado de un gran recurso sin explotar”, concluye.

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