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Camino a la automatización de la economía

Este último año se ha hablado mucho del llamado teletrabajo, debido a que muchas empresas se han visto obligadas a implementar esta nueva forma de trabajar con el fin de poder adaptarse la situación en la que nos encontramos. Si bien el teletrabajo no es un concepto que se haya inventado en el ultimo año, puesto que muchas empresas ya lo llevan utilizando en mayor o menor medida desde hace décadas, es cierto que el nivel de implementación que hemos experimentado de este sistema recientemente ha sido algo absolutamente sin precedentes, y esto se ha dado porque las empresas han tenido la necesidad de recurrir al teletrabajo para evitar el contacto social, pero también porque la tecnología necesaria para hacer esto posible ya estaba ahí.

Y aunque la mayoría de las empresas no estaban preparadas para adoptar el teletrabajo de forma global para todos sus trabajadores, muchas de ellas se han dado cuenta de que en realidad ya tenían la infraestructura necesaria y que la estaban usando desde hacia tiempo para permitir a sus trabajadores acceder a sus bases de datos, su correo o seguir desempeñando sus funciones durante viajes puntuales de empresa. Solo hacían falta unas pocas modificaciones. Las nuevas herramientas que han ido apareciendo se han ido implementando poco a poco y en momentos como este nos damos cuenta de lo lejos que hemos llegado en apenas diez años.

Y es que la economía está teniendo muchos cambios. Cada vez son más aquellos que quieren cambios en monedas y que, por ejemplo, las criptomonedas comiencen a coger fuerza. Algunos sectores como los casinos online quieren imponerla como moneda de pago y añadirla entre sus métodos de pago. Varios gobiernos están poniendo en marcha proyectos para digitalizar sus monedas nacionales, atraídos por las ventajas prácticas y de seguridad, así como los beneficios a la hora de combatir la economía sumergida al tiempo que se dan unas condiciones cada vez mejores para transicional del modelo de las monedas tradicionales, basado en gran parte en el dinero en metálico, a un modelo digital. Esto es así porque el dinero que se mueve en la economía hace años que dejo de ser mayoritariamente dinero en metálico, una tendencia que comenzó con la popularización de las tarjetas de débito y crédito y que se ha disparado a medida que hemos experimentado un aumento del comercio online.

Todos estos cambios vienen de la mano de los avances en el sector de las telecomunicaciones, siendo internet en algo tan elemental como la electricidad en el día de hoy. Pero no hay que perder de vista que toda esta evolución está integrando cada vez más sectores económicos en lo que muchos llaman la digitalización de la economía y que al introducir herramientas digitales en procesos que tradicionalmente eran llevados a cabo por administrativos, se abre la puerta estandarizar y por lo tanto automatizar muchas de las tareas que antes ningún ordenador podía hacer porque sencillamente un ordenador no tenía acceso a dichas actividades. Estamos hablando de como la existencia de una tienda online sustituye el trabajo de un dependiente sin necesidad de poner a un dependiente robot en la tienda de la esquina, o de como la adopción de bases de datos compartidas por varias empresas, proveedores clientes e intermediarios, les permite coordinar acciones de modo que tarifas, pedidos, albaranes y facturas llegue, directamente de unas empresas a otras sin que ningún empleado tenga que coger el teléfono y llamar o enviar manualmente un email a la otra empresa.

Todos estos pequeños avances que se van implementando poco a poco pronto se sumarán a la más conocida cara de la automatización, la de cajeros automáticos en los bancos o contestadores en los servicios de atención al cliente, pero también en la que verdaderos robots toman el relevo de muchos trabajadores permitiendo a las empresas ahorrar costes y también errores. Es algo que ya hemos visto revolucionar durante décadas el sector manufacturero pero que más pronto que tarde va a llegar a sectores anteriormente parecían estar a salvo de este fenómeno, como el transporte o incluso servicios jurídicos. Todo esto augura un reto importante a la hora de reconducir el mercado laboral de un modo que no afecte negativamente a la economía, pero si estos problemas se superan, estamos ante lo que promete ser un aumento de la productividad sin precedentes en la historia de la humanidad.