Catalunya ultima su vuelta a los mercados para dejar el FLA cinco años después

Catalunya cumple hoy cinco años en el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA). La línea que cubre sus necesidades de financiación vuelve a copar titulares conforme se acerca el 1-O. El balance, un lustro después, es claro: la dependencia es total –hasta ahora se han recibido 67.000 millones-, la opción de los mercados sigue cerrada y el Fondo se ha transformado un arma de presión política .

Nacido en uno de los peores momentos de la Gran Recesión, persiste en medio del fuerte crecimiento del PIB. En ese contexto favorable, la Generalitat explora vías para dejar atrás el Fondo. “Catalunya se plantea volver a los mercados. Cuanto más tarde, más difícil será volver a posicionarse”, explican fuentes del departament de Economía.

El camino inevitable

En los últimos meses se han sucedido reuniones con gestoras de activos y bancos de inversión. Entre medio ha habido un viaje a Estados Unidos en el que se ha tomado el pulso de los mercados. “Se les ha informado del endeudamiento de la Generalitat y de la evolución de sus finanzas”, dicen desde el Govern.

Se quiere retomar una vía inexplorada desde que se entró en el FLA. Una decisión que era inevitable, reconoce el entonces conseller de Economía, Andreu Mas-Colell. Fue un 24 de julio de 2012 en el que se confirmó que no había alternativas: la vía de recursos propios era insuficiente, ya que en los años anteriores los ingresos públicos cayeron a plomo por el fin de la burbuja del ladrillo; captar fondos en los mercados era imposible, por una prima de riesgo disparada; y la situación crítica de la banca la descartaba como prestamista. Era el FLA o el FLA.

Una financiación que perjudica

“Era un momento crítico. Incluso se dudaba de que España se mantuviera en el euro”, ahonda Josep Oliver, catedrático de Economía Aplicada en la UAB. Empero, Oliver saca a relucir otra problemática para explicar por qué Catalunya llegó a ese punto. Cita un modelo de financiación que perjudica las cuentas catalanas. El origen está en 2001, en el pacto de financiación PP-CiU, que se hizo con la base de población de 1999, sin prever el boom de inmigración posterior y el incremento del gasto en educación y sanidad que acarreó.

En años posteriores, pese a revisiones, “las transferencias fiscales al resto de España continuaban situadas en valores claramente excesivos”, defiende. “El hecho de que Catalunya transfiera recursos de forma neta añade más presión sobre estas finanzas”, sigue. Así, fue sumando deuda y déficits año tras año. El sistema de financiación imperfecto fue germinando la semilla del FLA.

El desafío soberanista puede empeorar las valoraciones El desafío soberanista puede empeorar las valoraciones (Àlex Garcia)

Y de esos días a estos. La situación de dependencia “ahora es evidente para todos”, lanza Mas-Colell, aunque cree que si se controlan las bases fiscales se puede sobrevivir fuera del FLA. En cualquier caso, el exconseller ve que en el mecanismo “la voluntad recentralizadora es general y afecta a todas las autonomías”.

La opinión de los mercados

Los planes de dejar de depender del FLA topan con las grandes agencias de calificación –Moody’s, Fitch, Standard & Poor’s-. Su balance es unánime: no la ven en los mercados. Prevén que el FLA siga siendo el oxígeno de la tesorería catalana, así como de otras autonomías. Fitch no ve cambios sustanciales en el mecanismo al menos hasta 2018. Moody’s, por su parte, prevé que España sea “el principal prestamista” aún en 2019, o más allá si persisten los déficits.

Todas coinciden en que el desafío soberanista puede empeorar sus valoraciones y que esto puede llegar a frenar el propio FLA. “Una mayor escalada en las tensiones políticas por la independencia de Catalunya podría afectar al soporte de liquidez que recibe del Gobierno central”, recoge el último informe de Moody’s sobre Catalunya. Para rematar, todas sitúan la deuda catalana es bono basura. Ninguna le otorga grado de inversión.

Choque en los ratings

Desde la Generalitat minimizan los ratings de las agencias. “No valora la solvencia de la economía catalana” sino “el funcionamiento del sistema de financiación autonómico”, se afirma. De nuevo, el argumento de un modelo injusto: se trata de “un sistema que sistemáticamente asigna recursos muy por debajo de la capacidad tributaria de Catalunya”.

“Al no controlar sus fuentes de ingresos –el Estado controla el 95% de los impuestos pagados por los catalanes, apuntan- y al estar a merced de la discrecionalidad estatal, las agencias consideran que tiene una credibilidad crediticia baja”, argumentan.

El exconseller y catedrático de Economía, Andreu Mas-Colell El exconseller y catedrático de Economía, Andreu Mas-Colell (Toni Albir / EFE)

Así, ratings en mano, la pregunta del millón no se terminaría de resolver. ¿A qué precio se financiaría en los mercados Catalunya? “Si controla sus bases fiscales, al mismo que el de hoy del Reino de España”, opina Mas-Colell. Para dar el salto, pero, necesitaría el permiso de Hacienda.

Oliver, en el escenario de una independencia, plantea que si es sin acuerdo con España y con “la más que probable salida del euro” apelar a los mercados internacionales “sería extraordinariamente difícil y, en todo caso, muy caro”.

Cinco años después, el FLA sigue vivo y los mercados cerrados. Al menos por ahora.

Loading...