Cómo afecta al mundo el lío de Qatar Airways

Era muy extraño verlo reír. Su falta de expresividad se hizo popular en la pantalla e incluso corrió una leyenda urbana sobre Buster Keaton en la que la Metro Goldwyn Mayer le prohibió sonreír en pantalla o si tomaban una foto al actor, pues la compañía cinematográfica podría rescindirle el contrato.

Otro personaje al que es difícil verle sonreír en público es Akbar Al Baker: prácticamente siempre posa con una expresión extremadamente seria, ya sea en una comparecencia para confirmar el patrocinio a un club deportivo, en la firma de un importante contrato con Airbus o Boeing o recogiendo uno de los numerosos premios que cada año recibe su compañía, Qatar Airways, que dirige desde hace 20 años, dos décadas en las que esta compañía aérea ha pasado de ser un pequeño actor regional árabe a una compañía global que tiene una flota de 192 aviones con los que vuela a más de 150 aeropuertos de todo el mundo.

Un grupo de tripulantes de cabina posan ante un Airbus A380 de Qatar Airways (QA) Un grupo de tripulantes de cabina posan ante un Airbus A380 de Qatar Airways (QA) (Qatar Airways)

La seriedad de Al Baker estará más que justificada estos días en los que una parte del mundo árabe ha puesto en su diana a Qatar y de un día para otro ese territorio de algo más de 11.000 kilómetros cuadrados se ha visto aislado de los estados que lo rodean, pues Arabia Saudí, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin han roto relaciones diplomáticas con Qatar de un modo radical, que incluye el cierre de fronteras, el sobrevuelo de su territorio y, evidentemente los vuelos desde Doha a los aeropuertos de estos estados árabes.

La versión oficial de este cambio de rumbo en las relaciones entre estos países es su acercamiento a Irán, uno de los grandes enemigos de Árabia Saudí y las acusaciones de apoyo a grupos extremistas, aunque también existen argumentos económicos que pasan por las reservas de gas natural, el gran tesoro que está bajo los pies de los cataríes y que les ha dado una independencia económica alejada de la influencia saudí y que entre otras cosas ha permitido que los fondos soberanos de Qatar hayan realizado inversiones por todo el mundo, construido infraestructuras enormes y de gran calidad en su propio territorio, incluyendo las instalaciones que acogerán el mundial de fútbol de 2022 y, por supuesto, han convertido a su aerolínea en referente mundial del sector, enemigo comercial de otras grandes compañías aéreas y un importante inversor en otras.

El veto cambia toda la operativa

El nuevo escenario, que ha cambiado radicalmente en cuestión de días, ha afectado de lleno a las operaciones de Qatar Airways, que además de la cancelación de esos vuelos que le harán perder un buen numero de pasajeros e ingresos, tiene que desviar el resto de su operación a través del espacio aéreo iraní y de Turquía, países que sí permiten volar a sus aeronaves, aunque la salida y llegada lógica y más corta a casi toda su operativa hacia Europa, buena parte de África y América, sea sobrevolando Arabia Saudí, que ahora le ha vetado indefinidamente y de hecho en las ultimas horas le ha retirado todos los permisos e incluso ha ordenado el cierre de sus oficinas comerciales en el país.

Aunque es pronto para tener una visión de lo que podría suceder económicamente a una aerolínea a la que se le están imponiendo sanciones, es lógico pensar que las pérdidas van a ser cuantiosas, en paralelo con la economía de Qatar. A lo anterior se ha de añadir que Qatar Airways se ha convertido en un importante partícipe en la propiedad de varias compañías que están fuera de la región y, por ejemplo, es propietaria de una quinta parte de las acciones del grupo IAG, paraguas bajo el que están Iberia, Aer Lingus, Vueling y British Airways. Ésta última, precisamente, ha tenido también un importante e inesperado golpe económico en los últimos días provocado por la caída de su sistema informático global, lo que ha supuesto unas pérdidas aproximadas de 150 millones de euros. Así, en menos de una semana, un problema informático se ha comido una parte significativa de los 1.952 millones de euros que el grupo ganó en 2016.

Compras en el extranjero sin gran éxito

Siguiendo la estela de una de sus grandes competidoras, Etihad, Qatar Airways también salió de compras por Italia, haciéndose con la mitad de la aerolínea meridiana, en India, negociando la adquisición de IndiGo o en Sudamérica, quedándose con el 10% de la multinacional Latam, unión de varias de las principales operadoras latinas, unas compras que coincidieron con el frenazo inversor de Etihad, que no obtuvo el éxito esperado con compras de paquetes accionariales en empresas como Air Berlin o Alitalia. Ambas pasan actualmente por situaciones complicadas o directamente extremas.

Si la situación de bloqueo a Qatar se alarga, es de esperar que eso afecte, en mayor o menor medida, a las compañías en las que participa, aunque aun es pronto para plantear que es lo que puede suceder en este sector que suele contagiarse enseguida de cualquier tipo de cambio geopolítico o económico.

Un ejemplo de ello fue otra inversión de Qatar airways en Arabia Saudí: la aerolínea Al Mahah Akbar Al-Baker confió en el inglés Mike Szucs (ex-CEO de Spanair y de otras compañías en América) para dirigir esta nueva empresa de bajo coste en Arabia Saudí. Szucs hizo todo lo que estuvo en su mano, pero el gobierno de Riad fue dilatando su puesta en marcha. La empresa tenia incluso entregados los aviones por parte de Airbus en 2015, aunque los permisos nunca llegaron y finalmente la empresa se cerró en primavera de 2017 sin haber operado un solo vuelo comercial.

Los presidentes de Airbus y Qatar Airways en la entrega de los primeros aviones a Al Mahah (Airbus) Los presidentes de Airbus y Qatar Airways en la entrega de los primeros aviones a Al Mahah (Airbus) (Archivo)

En su página web, aunque solo en la versión inglesa, la compañía informa a sus pasajeros que se han suspendido indefinidamente sus vuelos a Bahrein, Egipto, Emiratos Árabes y Arabia Saudí, una mala noticia para sus intereses comerciales que se une a otra no tan grave, aunque sí molesta para sus pasajeros: el veto a ordenadores portátiles y tabletas en los vuelos a Estados Unidos. Un importante cambio de rumbo en cuestión de pocos días, mientras, al otro lado del mundo, en Estados Unidos, miran de reojo lo que pasa en la región y compañías como Delta Airlines publican anuncios a toda página defendiendo los intereses aeronáuticos de Estados Unidos frente a las aerolíneas árabes, a las que acusa de estar hipersubvencionadas con dinero público, con el que distorsionan absolutamente el mercado.

Una guerra comercial aérea que va in crescendo.

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