¿Crisis o recuperación?: así llega la economía catalana al 21-D

Ni todo blanco ni todo negro. La economía de Catalunya sufre momentos de excepcionalidad que se plasman en las últimas estadísticas. Pero ampliando el enfoque, las sensaciones son buenas: la crisis ha quedado atrás.

Aunque eso no quita que haya tareas pendientes, como en todos lados. Son las sombras de siempre, compartidas con España. Paro, deuda y financiación se llevan toda la atención. ¿En qué punto está Catalunya?

El viraje en la crisis

El camino de estos últimos años ha sido largo. Hace casi una década, en lo peor de la crisis, empezó a gestarse el nuevo modelo económico. El empresariado miró al exterior para recuperar la demanda que se había perdido aquí. Se avivó el tirón exportador. Luego vino el empuje turístico, con récords de llegadas y de gasto. “Se ha aguantado relativamente bien la crisis”, analiza Raul Ramos, profesor de Economía Aplicada en la UB. “La recuperación es plena”, va más allá Salvador Guillermo, director de economía en Foment.

Se asentó un viraje con el que se deja atrás el modelo del ladrillo para dar paso al turístico-exportador. No aplaca polémicas, con muchos detractores respecto al boom del turismo. “Hemos de cuidarlo mucho. No menospreciarlo, aprovechar lo que pueda dar más valor añadido, más calidad”, plantea Guillermo.

La exportaciones han sido una de las bases del modelo post-crisis
La exportaciones han sido una de las bases del modelo post-crisis (César Rangel)

Pero no hay que caer en la simplificación, la economía de hoy va más allá: la industria tira y la construcción, alejada de la burbuja, está reviviendo. “La situación es positiva, sólida”, sigue Ramos. “Tenemos luces y sombras”, reconoce, “pero en el contexto actual nos estamos fijando mucho más en las cosas que no van bien que en las que sí”.

El nuevo modelo asienta la salida de la crisis

En este sentido, 2017 fue bien, con crecimientos por encima del 3%. Y para 2018 se vislumbran buenas perspectivas. Hay motivos para ser optimista. “Catalunya es la comunidad autónoma que más fortalezas tiene”, plantea Maria Jesús Fernández, analista de Funcas. Lidera la exportación, tiene una estructura productiva muy diversificada, una mejor formación, gasta en I+D por encima de la media nacional, su situación geográfica es una ventaja…

Pero se arriesga la posición si se mantiene la apuesta independentista, alerta. “Puede tener un daño tremendo a largo plazo”, dice Fernández. Los inversores dudarán, los consumidores dudarán. Se perderá la confianza, cree.

El paro, mejora por consolidar

Poniendo la lupa en los pilares macro, el paro es donde se ha conseguido una de las mayores mejoras. En el peor momento, a inicios de 2013, el desempleo en Catalunya llegó al 24,45%. Los últimos datos, del tercer trimestre, arrojan la mitad, el 12,54%. “Cayó más que en el exterior”, plantea Guillermo, que aún lo ve como “un desequilibrio”. “Hemos recuperado mucho nivel de ocupación, pero queda mucho…”. Sin ir más lejos, todavía no se han recuperado niveles precrisis.

“La gente que estaba fuera del sistema se va reintroduciendo”, analiza Ramos. Se apuntan a las lista del paros, lo que hace que a la vez que hay más trabajo también haya más desempleo en las estadísticas, dice. Otra cuestión es qué tipo de empleo se crea. “No es ocupación estable, que permita recuperar los niveles de ingresos previos a la crisis”, lanza. Los sindicatos elevan la voz una y otra vez cuando salen datos positivos de empleo. Temporalidad, flexibilidad, precariedad… Tarea pendiente, pero que depende de la legislación nacional.

La deuda, ¿bajo control?

A Catalunya se le cerraron los mercados allá por julio de 2012. En esas fechas ya se había disparado del 8% previo a la crisis al 27%. Y desde entonces ha suavizado avances, dependiendo totalmente de las fuentes de financiación que ofrece el Estado. El maná del FLA. Las alternativas, como el regreso a los mercados, no han salido adelante. Su deuda ha ido creciendo a la par que la española, que ha pasado del 35% previo a la crisis a superar el 100% en ciertos tramos.

En total, la catalana ha crecido 25 puntos en diez años. “A medida que el PIB crezca se irá absorbiendo. A nivel catalán está controlado”, plantea Ramos. Desde, pero, Funcas llaman la atención. El nivel de deuda es elevado. “Puede ser un freno que ponga en peligro sus avances. Obliga a dedicar parte de la recaudación al pago de intereses, hace que no se pueda destinar a otros aspectos”, analiza Fernández.

La financiación, la eterna quimera

Catalunya y España han ido de la mano en el cumplimiento del déficit. Ambas han suspendido año tras año. Apenas este año la autonomía ha conseguido entrar en superávit, gracias al respaldo de las entregas a cuenta del Estado. España saldrá, si nada se tuerce, del brazo corrector de Bruselas en 2018. Quedan atrás los peores fantasmas, pero lo cierto es que ha sido posible por los profundos recortes en gasto e inversión pública.

En eso del déficit, Catalunya ha denunciado la infrafinanciación histórica que comporta el actual sistema. La quimera de un pacto fiscal, de un cupo vasco, se han ido esfumando a la hora de la verdad. Hoy se vuelve a hablar, en pleno debate de reforma de la financiación. Catalunya ha quedado, por decisión propia, al margen de las negociaciones, sin enviados que defiendan su posición.

El gran reclamo es que se aplique la ordinalidad, que siendo una de las autonomías que más aporta sea también de las que más reciba. Que vaya acorde a lo que aporta. Fernández no ve tan claros los reclamos. El descuadre “no es tanto como proclaman los independentistas”.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, tiene la llave para la reforma de la financiación
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, tiene la llave para la reforma de la financiación (Juan Carlos Hidalgo / EFE)

Por otro lado van las denuncias de falta de inversión desde organismos estatales. Ramos cree que se debería invertir más y que el Corredor Mediterráneo debería ser el puntal central de la estrategia estatal en Catalunya. Ramos apuesta por un debate más amplio. No tanto invertir en obra nueva. “Que se haga y que sea adecuada”, plantea como bases. Con cabeza, pero invertir, al fin y al cabo. Otra tarea pendiente para una recuperación que suponga salir de la crisis mejor de lo que se estaba.

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