El BCE dopa la deuda española con 182.546 millones desde el 2015

El Banco Central Europeo (BCE) ha destinado 182.546 millones de euros desde marzo del 2015 a adquirir bonos del Tesoro español en el mercado secundario. Esta cantidad supone el 12% de las compras de títulos de deuda realizadas por la institución que preside Mario Draghi para inyectar liquidez a la economía en su intento de impulsar el crecimiento y la inflación a través de la expansión monetaria. Una de las consecuencias más evidentes de esta práctica keynesiana es la apreciación de los bonos y el aplanamiento de la curva de rentabilidad –tanto de los bonos en circulación como las nuevas emisiones– hasta niveles extremos y la contención de la prima de riesgo de España y de otros países periféricos. En el caso de España, la prima de riesgo está en los 130 puntos.

Desde que Draghi dijo, en el ya lejano mes de julio del año 2012, justo después de que España pidiera un préstamo de 100.000 millones de euros para su banca y la prima superara los 600 puntos, que haría lo que fuera necesario para salvar el euro, los mercados han estado intervenidos de facto. Esto ha permitido la financiación de los déficits públicos y la renovación de la deuda de todos los países, los que tenían y tienen peor rating y también los mejores.

El balance total del banco central supera desde abril los 4 billones, de los que la mitad son bonos europeos

Por ejemplo, el BCE ha beneficiado también a Alemania (con 368.084 millones en bonos), Francia (293.676 millones) e Italia (255.343 millones), que lideran –en proporción a su peso en el PIB de la eurozona– el destino de las compras del BCE, superiores a los 2 billones en los últimos 25 meses. Como consecuencia de esta práctica, el balance del BCE se ha duplicado en los dos últimos años. En abril superó por primera vez en la historia la barrera de los 4 billones.

Este programa está ahora en retirada, pero de forma muy gradual. Desde abril, el BCE sólo destina 60.000 millones al mes a comprar bonos, 20.000 millones menos que hasta ese momento. Como consecuencia de este descenso, el BCE adquirió en abril bonos soberanos españoles por importe de 6.599 millones, una cifra significativamente inferior a los 8.459 millones adquiridos en marzo.

Sólo está anunciado el mantenimiento de las compras hasta diciembre de este año, aunque la experiencia de la retirada de la Reserva Federal y las declaraciones efectuadas por Draghi en el pasado apuntan a una reducción progresiva del importe mensual quizás hasta mediados del 2018. “En relación con las medidas de política monetaria no convencionales, el consejo de gobierno confirma que las compras netas continuarán al nuevo ritmo de 60.000 millones de euros mensuales hasta el final de diciembre del 2017 o hasta una fecha posterior si fuera necesario”, dijo el BCE tras la reunión de su consejo de gobierno. En contra de la presión de Alemania y otros países ortodoxos, nerviosos por los efectos secundarios de esta política tanto sobre la inflación como en la penalización del ahorro– el BCE ha insistido en numerosas ocasiones que actuará como guardián del euro. La mutualización práctica de la deuda, no prevista en los tratados comunitarios, es doctrina dominante en Frankfurt y, hasta nueva orden, ha venido para quedarse.

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