El bitcoin, la divisa que bate récords pero sigue sin convencer

El bitcoin no tiene techo. Récord tras récord, se encamina a cotizar en 6.000 dólares. Entre máximos, la divisa virtual vive bajo la sombra de la especulación y la volatilidad, cosa que no impide que la gran banca ya trabaje en replicar su tecnología. De profesionales a inexpertos, los que apuestan por el bitcoin le dan el valor que lleva a algunos a hablar de burbuja y a otros de futuro.

En las últimas semanas no ha escapado a los vaivenes que le caracterizan. En cuatro sesiones ganó más de 1.000 dólares. Mismas jornadas en las que perdió aún más en septiembre. Sube y baja. Terreno perfecto para especuladores y ganancias rápidas.

¿Qué explica los récords? Por un lado, responde a cierto alivio. China anunció recientemente que prohibía la financiación de empresas vía criptodivisas. “El 80% de los bitcoins se mueven desde China”, explica Emili Vizuete, profesor del departamento de Empresa de la UB. País clave, el mercado se hundió con la noticia. Finalmente no hubo tanta limitación, apunta, lo que devolvió la confianza en la divisa.

También influye su papel de valor refugio. Se ve en “países con dificultades para mover capitales”. India, Venezuela o la propia China. El tercer factor es el interés generalizado. “En la bolsa hay poca volatilidad y se busca rentabilidad rápida en otro tipo de activos”, analiza Álvaro Huerta, encargado de clientes institucionales en IG. Se apoyan en que el bitcoin registra “cambios fuertes y rápidos”.

Al bitcoin le han surgido alternativas con el tiempo. Vizuete apunta que Ethereum es 'más rápida y más abierta', pero no es la preferida de los mercados.
Al bitcoin le han surgido alternativas con el tiempo. Vizuete apunta que Ethereum es ‘más rápida y más abierta’, pero no es la preferida de los mercados.

La volatilidad esconde peligros y alguna ruina. “Si tienes mentalidad conservadora las criptodivisas no son para ti”, dice Vizuete, pidiendo meditarlo antes de invertir. “Hay que tener mucho cuidado”, añade Huerta. Quien ponga sus ahorros pensando que siempre irá al alza puede llevarse una sorpresa: así como en los últimos días se ha disparado, podría desplomarse. Ya ha pasado si se echa la vista atrás. “Sobre todo los pequeños inversores piensan que van a dar el pelotazo”, plantea Huerta.

Hay peligro de patinar. Los expertos coinciden en que ahora mismo el valor está en cotas excesivas. En “niveles muy elevados”, “muy arriba”, dicen. Y a pesar de ello cada día invierte más gente. “Es como una fiebre”, cree Vizuete.

Saber qué pasará con el precio es imposible… Sin un banco central detrás y condicionado por la oferta y la demanda, el bitcoin está muy expuesto a las noticias. “Se creía que los 5.000 dólares era donde podía parar. Si hay interés –se ha visto que sí- puede seguir subiendo, pero es muy difícil saber donde puede llegar”, sigue. También lanza una advertencia por esa exuberancia que se respira: “El mercado se puede volver irracional”.

Y es que el bitcoin, surgido en 2008, aún tiene que hacerse mayor. “No es un pufo, no es un timo”, advierte en cualquier caso Vizuete. Falta que la gran banca la acepte. Más que en la divisa, las entidades han puesto el foco en su tecnología, lo que hay detrás.

Hyperledger, la iniciativa de la banca y las tecnológicas

El proceso de envío, encriptación y validación englobados en la blockchain las ha hecho mover ficha. La punta de lanza es el proyecto Hyperledger, iniciativa en la que participan banca –entre otros JPMorgan, American Express y BBVA- y tecnológicas –como IBM, Cisco o Samsung- para crear un blockchain a gran escala, más seguro y más confiable para que soporte transacciones de gran nivel.

“El blockchain cambiará el mundo. Si no se suben a este tren, dentro de unos años quedarán fuera”, dice Vizuete. Su interés tiene dos motivos. Uno, aprovechar los avances tecnológicos. El otro, que no quieren que algo que está al margen del paraguas del sistema financiero tome relevancia sin tener un mínimo control sobre ello. Y es que el bitcoin, más allá de la especulación, la volatilidad y sus peligros, gusta.

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