El Eurogrupo, a por su tercer presidente tras la era Juncker y Dijsselbloem

El Eurogrupo, el foro informal de los ministros de Economía y Finanzas de los 19 países del euro, elegirá el lunes a su tercer presidente tras haber tenido dos jefes hasta ahora: el luxemburgués Jean-Claude Juncker y el holandés Jeroen Dijsselbloem, quien pone fin en enero a dos mandatos consecutivos.

Los candidatos al puesto son el ministro de Finanzas portugués, Mário Centeno, y su homólogo eslovaco, Peter Kazimír, ambos de Gobiernos socialistas, así como la ministra el ramo letona, Dana Reizniece-Ozola, y el titular de Finanzas luxemburgués, Pierre Gramegna, ambos liberales.

En los últimos años y, en particular a raíz de la crisis financiera mundial de 2007, el Eurogrupo ha asumido un papel relevante como autoridad de gobierno económico

Jean-Claude Juncker, ex primer ministro de Luxemburgo y presidente de la Comisión Europea (CE) desde el primero de noviembre de 2014, fue el primer presidente electo en 2005, puesto que abandonó tras agotar su tercer mandato.

En los últimos años y, en particular a raíz de la crisis financiera mundial que estalló en 2007, el Eurogrupo ha asumido un papel relevante como autoridad de gobierno económico, dirigiendo la respuesta a la crisis del euro.

A lo largo de su gestión, Juncker tuvo que afrontar el estallido de la misma, que afectó a varios países de la eurozona con dificultades para refinanciar su deuda pública sin ayuda económica externa, sectores bancarios muy deteriorados y, en algunos casos, burbujas inmobiliarias.

En este periodo, la Unión Europea (UE) aprobó cinco planes de rescate económico, dos a Grecia y uno a Portugal e Irlanda, además de un programa de ayuda financiera a la banca española.

Posteriormente, ya bajo el mandato de Dijsselbloem, se concedió también un rescate a Chipre, y en julio de 2015 se aprobó un tercer programa de asistencia a Grecia tras un periodo de tensión con el país heleno y su entonces ministro de Finanzas Yanis Varoufakis.

Los países afectados han tenido que aplicar reformas y ajustes, entre ellos recortes salariales y de prestaciones y aumento de impuestos, para poder reducir su déficit público, en una política de austeridad abanderada por Alemania y apoyada por los denominados “halcones fiscales”, entre ellos Holanda, Finlandia o los bálticos.

Jeroen Dijsselbloem, exministro de Finanzas holandés, es el presidente del Eurogrupo desde enero de 2013, tras revalidar su mandato en 2015.

En 2013 fue el único candidato que se postuló para suceder a Juncker y obtuvo el voto favorable de todos los miembros de este foro informal salvo de España, que no le respaldó.

En julio de 2015, el ministro español de Economía, Luis de Guindos, le disputó el puesto pero el holandés acabó imponiéndose por un nuevo mandato de dos años y medio que expira el 13 de enero de 2018.

Dijsselbloem dejó de ser ministro de Finanzas de su país a finales de octubre, tras el descalabro de su partido, el laborista PvdA, en las elecciones holandesas de marzo.

Sin embargo, los Diecinueve llegaron a un acuerdo para permitirle apurar su mandato pese a que en el Eurogrupo solo se sientan ministros en ejercicio, en tanto que el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) asumió el pago de su sueldo.

El holandés, criticado en sus inicios por su falta de experiencia, se ha ganado el respeto de sus socios en estos cinco años por su capacidad para forjar compromisos y, en particular, por su gestión del rescate griego.

En su segundo mandato, Dijsselbloem ha visto echar a andar las instituciones clave de la unión bancaria, y en 2017 las primeras decisiones de la Junta Única de Resolución, pero se marchará sin haberla completado.

Ese será el reto para el tercer presidente del Eurogrupo, un puesto cuya responsabilidad fundamental, más allá de presidir las reuniones de ministros una vez al mes y comparecer ante la prensa para explicar lo concluido, consiste en mediar para arrancar acuerdos entre posiciones que con frecuencia parecen irreconciliables.

También representa a los Diecinueve en foros internacionales, como el G7 de ministros de Finanzas o las reuniones del Fondo Monetario Internacional.

Pese a tener una relevancia cada vez mayor, el Eurogrupo es un órgano intergubernamental, sin categoría de institución comunitaria, de ahí que no se rija por los tratados comunitarios y sus normas se limiten a un protocolo (el número 14) del Tratado de la UE y un documento de ocho páginas sobre sus métodos de trabajo.

En estos se explica que el presidente se elige en una votación secreta en la que cada país tiene un voto y se requiere mayoría simple (10 votos de 19) para hacerse con el puesto.

En la práctica, en la elección se busca fundamentalmente mantener un equilibrio institucional entre familias políticas y Estados, grandes y pequeños, del norte, sur, este y oeste.

En los últimos meses se ha especulado con la posibilidad de crear un presidente permanente del Eurogrupo, y la Comisión Europea aboga por crear un superministro de Finanzas de la UE que englobe este cargo y el de comisario de Asuntos Económicos, una opción que solo se contempla de cara al futuro.

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