El internet de las cosas entra en la industria tradicional

Los frutos del Mobile World Congress no se deben medir sólo en el impacto económico puntual o el número de empresas del sector instaladas en Barcelona. Esta semana se celebran una serie de salones en el recinto Gran Via de Fira de Barcelona –el hogar del MWC– que beben directamente de la gran feria por antonomasia. Se ha bautizado como Barcelona Industry Week y bajo ese nombre conviven ocho eventos con más de mil empresas participantes que demuestran el potencial y las oportunidades de la llamada cuarta revolución industrial.

En lugar de teléfonos móviles, hay sensores e impresoras 3D… pero la tecnología propiamente dicha es simplemente el escaparate. Están Google, Huawei, Microsoft, HP, Intel y los Mark Zuckerberg de la ingeniería química. Igual que en el Mobile, lo que de verdad importa son las amplias posibilidades que abren sus productos para la vida cotidiana, en este caso, industrial.

Si el teléfono móvil sirve para todo, en el salón IoT (siglas de internet of the things, el internet de las cosas) Solutions World Congress se demuestra que los sensores permiten desde optimizar el mantenimiento de los tanques petroleros hasta arreglar de manera inmediata y certera ese ascensor de la oficina que cada dos por tres está averiado. Los casos prácticos son infinitos: en los campos frutales de Argentina sufrieron pérdidas millonarias varios años por las heladas. Un sistema de sensores desarrollado por Analog Devices “permite predecir las bajadas de temperatura más críticas y tomar las acciones correspondientes para evitarlas”, explica el ingeniero Thomas Watteyne. Los mismos aparatos también se utilizan en un escenario bien diferente, para optimizar la gestión de un puerto deportivo en Francia.

El recinto ferial vive totalmente ajeno a la situación política, sólo han faltado los políticos a la inauguración

“Se trata de tener muchos datos, los datos son el valor que aporta información y con ello se puede facilitar la toma de decisiones a la empresa y ofrecer un mejor producto al cliente”, resume Francesc Juan de Schneider Electric. Es uno de los pocos asistentes que habla español, el 90% de los congresistas son internacionales, lo que convierte a Fira de Barcelona estos días en un cosmopolita oasis ajeno al ruido de banderas. El paro general del martes no se notó, la actividad fue completamente normal. El blockchain (la tecnología utilizada para las monedas virtuales) y otros conceptos indescifrables para la mayoría eran el motivo de conversación en las cafeterías de la feria, más alejadas que nunca de la calle.

En la única cosa que ha repercutido la situación política es en la inauguración, a la que asistieron los responsables del certamen sin el acompañamiento habitual de políticos. Ayer se esperaba la visita del conseller de Empresa, Santi Vila; la alcaldesa de l’Hospitalet, Núria Marín, y el teniente de alcalde de Barcelona, Gerardo Pisarello. A última hora, todos ellos excusaron su presencia.

El salón IoT es la joya de la corona pero también apunta maneras el IN(3D)USTRY From Needs to Solutions. Se estrenó el año pasado en un pequeño espacio de Montjuïc y ya se ha hecho mayor como ejemplo de que la tecnología de impresión 3D se ha hecho un hueco en las empresas automovilísticas y aeronáuticas. “Aquí no se venden máquinas, nos centramos en el jugo que se le puede sacar a los aparatos”, explica el experto Antoni Camí. Un ejemplo es el de Voladd, que se presenta como el Netflix de la impresión 3D. A través del móvil se puede escoger productos de un variado catálogo e imprimirlos sin complicaciones.

También tienen lugar hasta el viernes los salones Expoquimia, el mayor evento de la química aplicada del sur de Europa; Eurosurfas, centrado en el tratamiento de superficies, y Equiplast, encuentro de plástico y caucho. Estos espacios, aunque en ellos se hable del futuro, parecen a simple vista del siglo pasado. Recuerdan aquellas ferias de muestras de antaño en las que se lucían grandes y lustrosas máquinas del tamaño de centenares de teléfonos móviles o, en este caso, miles y miles de sensores. El contenido, en cambio, es más moderno que nunca.

Durante esta semana se calcula que pasarán por el recinto ferial de l’Hospitalet un total de 50.000 visitantes en esta nueva tendencia de agrupar en el calendario distintas citas sectoriales entre las que se pueden establecer ciertas sinergias y que antes se celebraban de manera independiente. Son los primeros en estrenar un mes de octubre lleno de actividad para Fira de Barcelona. Hoy mismo empieza la Barcelona Games World en Montjuïc con 60.000 m2dedicados a los videojuegos. La semana que viene será el turno del Salón Náutico en el puerto y la siguiente, el inmobiliario Barcelona Meeting Point, dos citas feriales por las que habitualmente pasean juntos consellers y ministros. Para el mes que viene queda el Smart City Expo World Congress, centrado en las aplicaciones de la tecnología en las ciudades, otro de esos grandes salones internacionales de la capital catalana donde el espíritu del Mobile está muy presente.

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