El largo brazo económico de Qatar

En el mundillo financiero le llaman Qatar power. El fondo soberano del emirato es el brazo económico de la dinastía qatarí. El país vive estos días un conflicto diplomático con sus países vecinos, que le acusan de financiar el terrorismo.

Doha cuenta con un tesoro: las mayores reservas mundiales de gas natural licuado (GNL). Un activo valioso que exporta en su casi totalidad fuera de Oriente Medio, por lo tanto inmune a las incertidumbres políticas regionales. Este recurso supone el 90% de los ingresos públicos y proporciona a este pequeño estado la renta per cápita más alta del planeta, cerca de 130.000 euros.

El gas permite alimentar el Qatar Investment Authority (QIA), que está hoy entre los diez mayores fondos soberanos del mundo, con unos activos valorados en 330.000 millones de dólares. De acuerdo con el Sovereign Wealth Fund Annual Report 2016 de la Universidad de Milán Bocconi, el QIA fue el fondo soberano más activo en términos de inversiones directas (más de 12.000 millones dólares) y cuarto por número de operaciones.

El fondo soberano del emirato es el brazo económico de la dinastía qatarí

Así, Qatar ha extendido la influencia alrededor del mundo. En la actualidad tiene participaciones en varias firmas internacionales, desde Wolkswagen, pasando por la petrolera Rosneft, el banco Barclays hasta El Corte Inglés. Sólo en España sus inversiones equivalen a 10.000 millones de euros, si se consideran las firmas cotizadas.

“Su estrategia siempre ha sido doble. Por un lado, obtener la máxima rentabilidad de la inversión. Pero, por el otro, garantizarse contactos, acceso a mercados y fortalecer la imagen del país”, explica Javier Capapé, investigador del Sovereign Funds Lab de IE Business School.

Las inversiones del fondo soberano de Qatar tienen rasgos característicos: una fuerte presencia en el sector hotelero, en el lujo y en el deporte. Todos, activos que garantizan también un retorno en imagen, visibilidad y prestigio.

Qatar vive estos días un conflicto diplomático con sus países vecinos, que le acusan de financiar el terrorismo

Según el estudio Sovereign wealth funds, del Instituto de Empresa y KPMG, en el 2015 el QIA fue el fondo soberano que más invirtió en hoteles: se hizo con edificios emblemáticos de Londres, París y Roma, adquisiciones que tienen, según el informe, un “impacto sustancial en la reputación del país”.

En este sentido, fue significativa la operación llevada a cabo con la francesa Accor Hotels, de la que los cataríes adquirieron en el 2015 el 10% y obtuvieron también dos plazas en el consejo de administración del grupo, para que puedan influir en la toma de decisiones. “Una opción más rápida y menos costosa que montar un grupo hotelero desde cero”, comenta Capapé.

Otro ejemplo del enfoque inversor de Qatar es su apuesta por la alta gama. Mientras las inversiones de los fondos soberanos en el lujo se han desplomado de los 13.000 millones de dólares del 2009 a los 1.400 millones del 2015, “Qatar es el único que ha mantenido su posición en estos activos a lo largo del tiempo no sólo para protegerse del aumento de la inflación, sino para atraer a marcas de lujo en su país y postularse como un inversor de primera clase”, concluye el mencionado estudio. Las italianas Valentino o Pal Zileri son iconos de la moda globales que ahora están en manos de Qatar. Los árabes también tienen participación en marcas de referencia como Tiffany o Harrod’s.

La actual crisis geopolítica en la región abre interrogantes. ¿Qué pasará ahora con el país aislado y a amenaza de bloqueos comerciales?

Sven Behrendt, de la consultora Geoeconomica, coincide en que detrás de la lógica inversora de Qatar “siempre hubo la ambición de elevarse como “intermediador global”, de ahí la necesidad de usar su fondo soberano “como un instrumento de apoyo a su política exterior”. Esta vertiente política del brazo económico qatarí no ha impedido que su presencia en las empresas occidentales se haya convertido en habitual. Las cifras demuestran que el QIA ha sabido superar los recelos de las compañías, en busca de dinero fresco . “Aunque sigue siendo un mundo complejo y opaco, la componente de representación política de estos fondos soberanos ha disminuido. Es más: han sabido atraer talento”, asegura el profesor de Esade Enrique Verdaguer.

“Al principio, estos fondos de Oriente Medio tenían perspectivas de corto plazo, con el tiempo se han diversificado: ahora van desde el inmobiliario hasta la tecnología. No sólo son más sofisticados, sino que han adquirido una mayor profesionalización”, señala este experto. El capitalismo en salsa catarí prefiere influir sin hacer demasiado ruido. Por lo general, su papel en el accionariado es más bien discreto. “Los cataríes no acostumbran a intervenir demasiado en la gestión. Cuando lo hicieron al 100%, como en el caso del Málaga, no les salió bien”, destaca Verdaguer.

Pero la actual crisis geopolítica en la región abre interrogantes. ¿Qué pasará ahora con el país aislado y a amenaza de bloqueos comerciales? Con la divisa nacional que se ha desplomado al nivel más bajo desde 1998, ¿los cataríes se replantearán su estrategia?

“Si la incertidumbre se prolonga unas semanas no creo que cambie mucho. Lo único es que de forma momentánea Qatar podría tener necesidad de acceder a ciertos activos” opina Behrendt. En este caso, señala este consultor, hoy la parte más líquida de su portfolio es la que corresponde la renta fija en EE.UU., que supone hasta un 40% del total de la cartera del fondo soberano. “Aún así tengo dudas de que vendan estos bonos”, indica.

Otra opción, si las tensiones perduraran, es una recomposición geográfica de los activos, para redirigir las inversiones hacia países considerados como aliados, desde Rusia hasta Irán. No hay que olvidar que hace unos meses Qatar entró de forma indirecta, mediante Glencore, en la rusa Rosneft.

También hay una posibilidad muy remota: la del congelamiento de bienes en EE.UU., en el caso de que los norteamericanos acabaran respaldando la tesis de que el país financia el terrorismo. Mientras tanto, Qatar no dará su brazo (económico) a torcer, negando todas las acusaciones. ¿Cuánto aguantará? “Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate en un espejo” (proverbio árabe).

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