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El ocio nocturno sigue en «caída libre», pero ve la luz al final del túnel




Tras más de año y medio de cierre por la pandemia, el sector del ocio nocturno, uno de los más castigados por la crisis, empieza a ver señales de esperanza. Discotecas y bares de copas confían en poder llevar a cabo una «reapertura total» entre finales de septiembre y principios de octubre, animados por una mejora de los datos epidemiológicos y la exitosa campaña de vacunación.

El anuncio de que la Comunidad de Madrid permitirá la libertad horaria para el sector, junto con medidas similares en Asturias y Castilla y León, puede ser el inicio de un «efecto dominó» que seguirán otras comunidades durante las próximas semanas, señala a RTVE.es Vicente Pizcueta, portavoz de la patronal España de Noche.

En el extremo opuesto está Cataluña, que limita hasta las 00:30 el horario de apertura de cualquier negocio. Allí, la patronal catalana FECALON tiene planificado abrir en la segunda quincena de octubre, según explica su secretario general, Fernando Martínez. La fecha estará condicionada a los datos sanitarios, y concretamente, a si en las UCI hay menos de 100 pacientes por coronavirus -actualmente hay cerca de 250-.

Las reaperturas terminarían con la «caída libre» del sector, como lo define Pizcueta: desde marzo de 2020 han cerrado 7.000 locales, un 42% de los 16.500 que había en España. «Somos el sector que arrastra las pérdidas económicas más graves de toda la economía. Hay que poner una fecha de reapertura ya», reclama.

El ocio nocturno: ¿la «alternativa» a los botellones?

La principal baza del ocio nocturno para defender la importancia de su sector, afirman los empresarios, es ser la «alternativa» a los botellones. «Creo que un ocio reglado e inspeccionado es mucho mejor que tener botellones en la vía pública causando problemas a los vecinos», señala Martínez.

Desde Cataluña señalan incluso que hay una «gran presión» por parte de Mossos, policías locales y ayuntamientos para que las instituciones frenen estas fiestas ilegales. Según el portavoz de FECALON, «están diciendo que no pueden con los botellones, con los dispositivos de limpieza y seguridad cada semana».

El botellón es un fenómeno que ha venido para quedarse

En los últimos meses estas aglomeraciones en el espacio público han adquirido un «plus de peligrosidad» que no se había visto anteriormente, según Martínez, con disturbios y encontronazos con la policía. Denuncia que «el botellón es un fenómeno que ha venido para quedarse y no va a ser un camino de rosas que la gente vuelva a las discotecas».

Para Pizcueta, el botellón «es un fenómeno social que está prohibido en toda normativa y sin embargo, las administraciones han mirado para otro lado durante 20 años». Son fiestas con un gran riesgo de contagio, ya que «la gente se besa, se abraza y comparte la bebida», critica.

Fiestas y aglomeraciones en la primera noche sin toque de queda en Barcelona

Galicia abre el camino en la introducción del certificado COVID

Para permitir la reapertura, los empresarios de la noche han reclamado en varias ocasiones la introducción de algún tipo de certificado COVID para poder acceder a los locales. Algunas comunidades, como Andalucía o Galicia, lo intentaron aunque los tribunales tumbaron la medida posteriormente.

Finalmente, el Supremo ha avalado este martes que Galicia pida este documento sanitario para entrar en bares y discotecas. Los magistrados consideran que «el beneficio» que proporciona la medida, «respecto de la reducción significativa de los contagios, es muy superior al sacrificio que comporta la exigencia de presentar la documentación para el acceso al local».

Ante la noticia, FECALON ha exigido a la Generalitat catalana la «inmediata adopción de dicha medida» y califica el cierre de los locales es “injustificado”, especialmente si se compara el ocio nocturno con otros actos masivos como la Diada.

Ya en noviembre, antes de la vacunación, la patronal Spain Nightlife había presentado una aplicación llamada Liberty pass en la que se podía ver el resultado de un test de coronavirus. «Si las administraciones hubieran empezado a aplicarlo tendríamos mejores datos epidemiológicos, porque los botellones y las fiestas privadas han sido la fuente número uno de contagios y brotes», reivindica Joaquim Boadas, secretario general de la asociación.

Boadas denuncia la «pasividad» de muchos gobiernos autonómicos, ya que «existían fórmulas para compatibilizar el derecho a la libertad de empresa y a la salud que no se han aplicado». También pide que se cree un marco común de normativas para evitar situaciones como la de los últimos meses, en las que ha habido «17 veranos diferentes» por las distintas medidas en las comunidades.

Ayudas que cubren el 1% de las pérdidas

Discotecas y bares de copas han estado cerrados durante la mayor parte de la pandemia, a excepción de aperturas puntuales, como en el verano del año pasado o en las últimas semanas. Un cierre que ha pasado una factura que, denuncian los dueños de los locales, no ha compensado las ayudas.

Estas ayudas, tanto las del Gobierno como las de las comunidades, apenas han alcanzado a cubrir un 11% de los gastos fijos de los locales para mantener el negocio, lamenta Pizcueta. Las califica de «estafa», ya que, según reclama, deberían haber cubierto lo que han dejado de facturar.

Globalmente solo se han cubierto el 1% de las pérdidas, según los datos de Spain Nightlife. «Hay 6.000 millones de euros de pérdidas y se han aprobado ayudas por 40 millones, por eso hemos perdido entre 50 y 100 millones más para por lo menos paliar en parte los efectos de estas restricciones tan duraderas, estrictas y desproporcionadas», asevera Boadas.

Cataluña: la legislación más restrictiva

A día de hoy Cataluña es la comunidad con la legislación más restrictiva respecto a la apertura de los locales. El ocio nocturno solo puede abrir en terrazas y espacios exteriores hasta las 00:30, en grupos de máximo 10 personas. La Generalitat no tiene previsto modificar esta norma en las próximas semanas y el Tribunal Superior de Justicia autonómico tumbó a principios de mes la reapertura del ocio nocturno que pedía la Federación Catalana de Asociaciones de Actividades de Restauración y Musicales (Fecasarm).

Boadas, secretario general también de la federación, lamenta la decisión pero anuncia que lo volverán a recurrir después de que el Govern eliminara el máximo de reuniones de 10 personas en el exterior, lo que, a su juicio, «fomenta los botellones».

Los locales de Barcelona están en la UCI

Denuncia que debido a las restricciones «surrealistas», «los locales de Barcelona están en la UCI». Los únicos que pueden sobrevivir, afirma, son aquellos que tienen doble licencia, es decir, que pueden abrir como bar y como local nocturno. 

Tener esta doble licencia «ha sido una salvación para muchos locales», ya que abrir al menos de día, con mesas, sin pista de baile, distancia y mascarillas, es la «diferencia entre morir y sobrevivir».

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