El sistema sanitario se enfrenta a sus problemas para garantizar la excelencia

El envejecimiento de la población está llevando a cuestionar la viabilidad de los sistemas sanitarios europeos. Las reformas que se plantean buscan mejorar la gestión de los recursos, en momentos en los que aún se busca recuperar el nivel de los servicios previos a la crisis.

Una de las soluciones, el copago, no es la ideal. No elimina el déficit. “Algunas voces que reclaman introducir el copago en Catalunya argumentan que ayudaría a reducir el déficit; quizás sí, pero siento decepcionarlos en parte porque la tendencia del déficit sanitario en Andorra, a pesar de este copago, es similar a la mayoría de los países occidentales”. Así de claro lo dejó Carles Álvarez Marfany, ministro de sanidad de Andorra, en las ‘Jornadas per a l’excel·lència’ de este sábado en Esterri d’Àneu (Pallars Sobirà).

El caso de Andorra

Álvarez tiró de datos para apoyarse. El sistema sanitario andorrano entró en déficit en 2007 y “el gasto ha incrementado en 15 años un 151%, es decir, casi un PIB anual del 6%”, apuntó. La tendencia ha obligado a que el 10% del presupuesto vaya destinado a cubrir el déficit. ¿El origen del problema? “No es de mala gestión o de mal uso, sino que es un problema demográfico, ya que tenemos una población más envejecida y una esperanza de vida más alta”, siguió.

La gente envejece, pero se cotiza igual que hace cincuenta años. Así, habrá que buscar nuevas fórmulas para financiar la sanidad. Álvarez apostó por trabajar en ello, pero sin reducir “la calidad ni la accesibilidad con el motivo de reducir costes”.

El papel de los profesionales

En una línea similar, los profesionales aprovecharon las jornadas para pedir más personal. Joan Izcara, médico APD del Pallars, afirmó que se precisan más medios “pero sobre todo gente, personas que conozcan a los de aquí para poder hacer medicina de proximidad”. “Está muy bien que se destinen recursos a centros hospitalarios, pero aquí también los necesitamos”, lanzó. Pidió “transporte nocturno como tienen otros países”. En cualquier caso, destacó: “Tenemos profesionales que saben de todo y eso en el siglo XXI donde hay tanta información es imposible”.

Anna Gené, enfermera del CAP de Esterri d’Àneu, fue más allá. “Con la crisis hemos tocado hueso y estamos bajo mínimos porque allí donde había dos médicos y dos enfermeras hay uno para cubrir un territorio extenso”. “Es evidente que faltan más medios, más profesionales y, además, una mejor gestión de los recursos que hay”, planteó.

Loading...