España no encuentra trabajadores cualificados pese al paro, ¿Y qué pasa en Europa?

El cometido de un sistema educativo es formar culturalmente a la población de un país, pero también es igualmente aportarles los conocimientos necesarios para que puedan incorporarse al mercado de trabajo (preferiblemente nacional), y así revertir al sistema beneficios en forma de impuestos, crecimiento, y progreso socioeconómico.

La realidad del mercado laboral español ha demostrado que el país no sólo no consigue recolocar a sus desempleados con la segunda tasa de paro más alta de Europa después de Grecia, sino lo que es peor, en un contexto con muchas familias sin trabajo y sin ingresos, las empresas tienen grandes problemas para cubrir las vacantes de sus trabajos cualificados, incluso aún ofreciendo salarios que multiplican por muchas veces el salario medio español.

España tiene un sistema educativo ineficiente

Partiendo de las premisas anteriores, lo cierto es que el sistema educativo español no es capaz de generar los trabajadores cualificados que su propio mercado laboral demanda, lo cual lo hace ineficiente desde este punto de vista. El sistema educativo español fracasa doblemente porque no logra satisfacer las necesidades de su mercado laboral, pero al mismo tiempo no es capaz de abrir la puerta de las empresas al alumnado. Esto supone un gran problema en uno de los factores socioeconómicos más importantes para una economía, cercenando las posibilidades de progreso económico del país en el largo plazo, según vimos en este artículo sobre Socioeconomía.

Sin exagerar un ápice, la situación puede ser tildada de dramática y kafkiana al mismo tiempo. Tenemos una de las tasas de desempleo más altas de Europa, a la vez que hay empresas que ofrecen hasta 200.000€ anuales de salario sin poder cubrir ni aún así en muchos casos sus vacantes de puestos de trabajo cualificados. Como pueden leer en este alarmante artículo sobre lo tensionado que puede llegar a estar el mercado laboral español, es realmente difícil para las empresas cubrir determinadas vacantes, y paradójicamente en muchos casos deben recurrir a buscar candidatos en otros países para cubrir puestos con una jugosa retribución.

Una pregunta clave es ¿Qué ocurre en otros países?

Seguramente muchos de ustedes considerarán este punto de la lectura de este artículo como un momento muy oportuno para recordar tanto las elevadas tasas de abandono escolar en España, como todos los hijos del ladrillo que no pusieron en duda que fuese normal ganar un sueldo elevado en una fábrica de puertas sin apenas tener formación. Efectivamente tiene sentido plantearse todas estas cosas en este momento, y no les niego que debamos aprender de los errores que indudablemente hemos cometido en las últimas décadas, pero yendo más allá de la realidad nacional española, debemos preguntarnos, ¿Qué ocurre en otros países de nuestro entorno?

Europa adolece de los mismos problemas de ineficiencia

Si bien la situación de emergencia nacional española nos obliga a calificar nuestro sistema de doblemente ineficiente como apuntábamos antes, lo cierto es que en Europa experimentan los mismos problemas que en España para cubrir las vacantes de puestos cualificados. Según pueden leer en esta noticia, el ejecutivo comunitario, consciente de este problema de dimensión europea, por boca de la misma comisaria belga de empleo, Marianne Thyssen, ha decidido defender una nueva iniciativa denominada Agenda de Nuevas Habilidades, para fomentar la innovación y la competitividad. Como pueden leer en el artículo anterior, la citada comisaria declaró: “Setenta millones de europeos carecen de las habilidades adecuadas en lectura y escritura, y ya no digamos en matemáticas o en el mundo digital. Eso les deja en claro riesgo de desempleo, pobreza y exclusión social. En un continente con más de 20 millones de parados, no puede ser que el 40% de las empresas digan que no encuentran trabajadores con los perfiles adecuados para crecer e innovar”.

Otros sistemas educativos se centran casi exclusivamente en satisfacer las demandas del mercado laboral

Los sistemas educativos de otros países, como por ejemplo el estadounidense, están más enfocados a producir futuros trabajadores cualificados, dejando de lado su base de cultura general. Así ocurre que en la realidad laboral estadounidense, nos podemos encontrar a trabajadores que son punteros expertos mundiales en una materia muy especializada, pero que sin embargo no están seguros de con qué país limita Estados Unidos por su frontera sur. También hay que decir que además en Estados Unidos no tienen ningún problema en aceptar con los brazos abiertos a todo inmigrante formado en áreas en las que el mercado laboral nacional tiene déficit de trabajadores, lo cual sin duda aporta flexibilidad a su sistema. Sin entrar a juzgar lo idóneo de uno u otro enfoque, les diré que posiblemente la solución a esta ecuación pase por el virtuoso punto medio, puesto que no encuentro ninguna razón por la que aportar una formación cualificada deba necesariamente impedir producir ciudadanos con un buen nivel cultural.

Las posibles causas del problema

Pero, ¿Qué es lo que puede estar pasando para que algunas de las economías más desarrolladas del planeta, y con algunos de los sistemas educativos más avanzados, no sean capaces de dar a sus alumnos la formación que su mercado de trabajo demanda? La respuesta es sencilla. Si se dan ustedes cuenta, según pueden leer en las noticias anteriores, tanto en el caso estadounidense como en el europeo, el déficit de trabajadores cualificados siempre se produce en áreas punteras tecnológicamente.

La actual evolución tecnológica vertiginosa es un factor que pesa sobre el sistema educativo

La realidad económica auspiciada por la rápida evolución tecnológica que se ha impuesto en nuestros tiempos hace que nuestro sistema educativo, centrado en el largo plazo, no sea capaz de evolucionar y seguir el ritmo acelerado del mercado laboral tecnológico. La tecnología hoy en día evoluciona tan rápido que dos años en términos tecnológicos casi suponen una eternidad: en dos años un profesional puntero puede pasar a estar totalmente obsoleto si no se actualiza. Así que imaginen ustedes lo que puede hacer por sus alumnos un plan de estudios que está sacando futuros trabajadores al mercado laboral, y que muchas veces han sido diseñados hace más de una década.

La posible solución a la ineficiencia del sistema educativo

Obviamente, la solución a los problemas expuestos pasa por un sistema educativo que debe obligatoriamente ser mas flexible, y estar diseñado para ser capaz de adaptarse mas rápidamente a las demandas del mercado laboral. Esto parece ser muy sencillo decirlo, pero es mucho más difícil ponerlo en práctica. ¿Qué solución podemos pensar si un sistema educativo es lento por naturaleza porque los alumnos de hoy saldrán al mercado laboral en el largo plazo sin coincidir con lo que las empresas demandan? Obviamente, la respuesta viene de la mano de las propias empresas. Si el sistema educativo no es capaz de satisfacer las necesidades de las empresas, adoptemos el modelo alemán para mejorarlo, y optemos por ofrecer en los últimos años de carrera una solución híbrida entre educación académica y formación en una empresa.

Desde hace décadas, el mercado alemán sufre un déficit estructural de trabajadores cualificados en áreas técnicas

En Alemania una aproximación a este modelo viene ofreciendo buenos resultados desde hace décadas, con el equivalente a la formación profesional española dando excelentes frutos, sobre todo si se compara con el caso español. Pero digo adrede que hay que mejorar este sistema germano porque el mercado laboral alemán no se caracteriza precisamente por cubrir por sí mismo sus necesidades de ingenieros y de otras carreras técnicas, más bien todo lo contrario. Alemania presenta desde hace décadas déficit estructural de titulados técnicos, pero sin embargo tiene un paro apreciable en otras profesiones. Y todo esto a pesar de que en el modelo alemán hay un fuerte vínculo empresa-universidad que fortalece tanto el mercado laboral como las perspectivas de los futuros trabajadores.

Pero que los resultados del modelo alemán no sean los óptimos, no implica que su aproximación sea incorrecta. Es una solución apropiada, especialmente porque, aun presentando déficit de empleados técnicos, los futuros trabajadores en áreas especializadas, salen mucho mejor formados en las áreas de especialización que el mercado requiere que en los casos de otros sistemas de nuestro entorno. El problema del mercado alemán no es a nivel conceptual, sino a nivel del volumen de alumnos que el modelo encamina hacia una rama académica u otra. Aquí ya topamos de pleno con el problema de que los alumnos tengan vocaciones que no tienen por qué coincidir con las necesidades del tejido empresarial. Difícil cuestión ésta.

La vocación del alumnado y las necesidades del mercado laboral pueden confluir

Pero no cuenten con que les voy a dejar con esta disyuntiva en la mente. Ya saben que un servidor, por proponer, propone hasta las últimas consecuencias. Siempre he sido un firme defensor de que, en nuestros tiempos, el futuro profesional más prometedor está precisamente en las profesiones híbridas. Son áreas de especialización en las que apenas hay profesionales formados, que tienen una gran demanda, y en las cuales consecuentemente se ofrece una generosa retribución. Pero no sólo eso, es que además, por su propia naturaleza híbrida, permiten aunar a un tiempo las aspiraciones vocacionales de los estudiantes con las necesidades del mercado laboral.

No hace falta que les diga que hoy por hoy, casi el 100% de estas carreras híbridas tendrían un pie en una especializada formación técnica, y el otro en cualquiera de las otras disciplinas académicas. Estas disciplinas en principio son tan necesarias para nuestras socioeconomías como lo son las carreras técnicas, pero el tema es que, les guste o no, en el mundo que nos ha tocado vivir, todo está siendo tecnificado. Y ya saben, la capacidad de supervivencia de un sistema pasa ineludiblemente por su capacidad de adaptación. Así que adaptemos nuestro sistema educativo o echemos la persiana, porque tener más de un 20% de paro, y ofertas de 200.000€ anuales porque hay empresas que no pueden cubrir determinadas vacantes, la verdad es que no tiene el más mínimo sentido socioeconómicamente hablando. Y además no es ni socialmente ni económicamente sostenible.

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