Estrasburgo condena que las empresas revisen las comunicaciones de los trabajadores sin avisarlos

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha dado este martes su amparo a un trabajador cuyo empleador espió sus mensajes privados en su cuenta profesional de correo electrónico para comprobar si se dedicada a cuestiones de índole personal durante su jornada laboral. El fallo rectifica la sentencia que la sala había dictado el año pasado, que daba la razón al Estado rumano y a la empresa. En concreto, el TEDH insta a las empresas a asegurarse de que los empleados saben con antelación que la dirección supervisa sus cuentas de correo electrónico de trabajo.

El fallo, sobre el que no cabe recurso, anula la sentencia dictada por el Tribunal en 2016,que no amparaba al ingeniero rumano Bogdan Miahi Bărbulescu, que en agosto de 2007 fue despedido por “usar ordenadores, fotocopiadoras, teléfonos, télex o fax con fines personales”. En concreto, el demandante, comercial de ventas, que había creado una cuenta de Yahoo Messenger para contactar con clientes, recibió en 2007 una notificación de su empresa de que sus conversaciones habían sido revisadas durante dos días y se había encontrado que usaba internet con fines personales.

El TEDH señala que la empresa debió haber usado métodos menos invasivos en la vida privada

La compañía le había presentado impresos sus mensajes privados enviados a su hermano y a su prometida en Yahoo Messenger como prueba de haber violado la prohibición de la compañía para el uso personal del correo.

El fallo concluye, por 11 votos contra 6, que se ha producido una violación del Convenio Europeo de Derechos Humanos, que contempla el respeto de la vida privada y familiar, del domicilio y de la correspondencia, debido a que no se alertó al trabajador previamente. Asimismo, la sala señala que las autoridades rumanas “no han alcanzado un justo equilibrio entre los intereses en juego” y “no han protegido correctamente” el derecho del demandante al respeto de su vida privada y su correspondencia, ya que no verificaron si este era conocedor de la situación.

El TEDH alega que no ha podido determinar si el trabajador recibió alguna notificación de que sería objeto de vigilancia, ni si la empresa alertó del grado de alcance de su seguimiento. Además, los organismos jurisdiccionales rumanos no han podido comprobar qué motivos justifican las medidas de control o si el empleador podría haber usado otros métodos menos intrusivos en la vida privada y la correspondencia.

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