Fomento apuesta por el mediador de la estiba para que arbitre en El Prat

El árbitro propuesto por el Ministerio de Fomento para que ponga fin al conflicto de los trabajadores de Eulen encargados de los controladores de seguridad de El Prat dictando un laudo de obligado cumplimiento para la empresa y sus empleados, es Marcos Peña, presi-dente del Consejo Económico y Social (CES). Entre sus tareas más recientes destaca la mediación en otro contencioso laboral sonado, el de los estibadores. Las dos partes tienen hasta hoy al mediodía para presentar alegaciones a esta designación que, de haberlas, deberán versar sobre su imparcialidad. Una vez resueltas, si el Gobierno mantiene el candidato, lo nombrará oficialmente y en el plazo máximo de diez días decidirá la solución.

Fuentes de la dirección de la empresa señalaron ayer que acepta la designación de Peña y se pone “a su entera disposición”, en consonancia con lo expresado desde que, el miércoles, el Consejo de Ministros, en reunión extraordinaria, aprobó el inicio del arbitraje forzoso, cuando ofreció “máxima colaboración”. En cuanto a los trabajadores, que han suspendido la huelga indefinida tras el atentado de anteayer en la Rambla, las fuentes consultadas no aclararon la posición que tomarán. Una pasaría por no decir nada. Sería probablemente lo más coherente con la no presentación de un candidato propio en las 24 horas previas, al considerar este proceso ilegal, razón por la que se plantea llevarlo a los tribunales. Otra respuesta, poco probable, podría tratar de alargar los plazos cuestionando a Peña. En cualquier caso, será el Ejecutivo el que finalmente decida y todo apunta a que el presidente del CES acabará siendo el árbitro en este conflicto.

La empresa Eulen acepta la designación; los trabajadores
no se pronuncian

Nacido en Teruel en 1948, Peña es licenciado en Derecho y atesora una dilatada experiencia en el ámbito de las relaciones laborales. Es miembro del Cuerpo Superior de Inspectores de Trabajo y Catedrático de Derecho del Trabajo. Entre otras responsabilidades, fue secretario general de Empleo en el último gobierno de Felipe González, en la etapa de José Antonio Griñán como ministro de Trabajo. Preside el CES desde septiembre del 2006, cuando sustituyó a Jaime Montalvo. Este último fue árbitro en el conflicto de los pilotos de Iberia del 2012. Peña ha mediado en muchos conflictos laborales y negociaciones de convenios (Renfe, Repsol, Telefónica, Izar, entre otros).

En su reciente mediación en el conflicto de los estibadores, que desempeñó entre febrero y marzo pasados y que enfrentó a los trabajadores con las empresas de este sector, por un lado, y con el Gobierno, por otro, Peña no logró que su propuesta de mediación saliera adelante en la mesa de negociación. Los sindicatos no la aceptaron, la patronal puso importantes condiciones para hacerlo y sólo el Ejecutivo la asumió. Finalmente, este último la incluyó en el real decreto ley aprobado en mayo mediante el que reformó la citada actividad portuaria para liberalizarla. Además, buena parte del contenido del documento del presidente del CES se deberá desarrollar en el reglamento. Así, podría decirse, su trabajo no cayó en saco roto.

Peña tiene una larga experiencia en el ámbito de las relaciones laborales

La tarea que se le encomendará ahora a Marcos Peña es distinta. En vez de tratar de acercar las posturas de las partes en conflicto mediante propuestas que permitan un acuerdo, que pueden ser aceptadas o rechazadas, en esta ocasión, desde una posición imparcial, tendrá el poder para dictar una resolución que tendrá carácter de laudo obligatorio. Una vez emitida, no serán posibles huelgas en su contra, aunque en caso de desacuerdo, podrán plantearse recursos ante la justicia y serán los jueces los que finalmente lo avalen o no. Sin ir más lejos, el caso de los pilotos de Iberia antes citado fue anulado por el Supremo por cuestiones formales.

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