Garantizar el crecimiento exige un pacto nacional para la innovación

La necesidad de un pacto nacional para la innovación se vislumbra como una alternativa decisiva para garantizar el crecimiento de la economía española. Tras largos años de competir con precios bajos ha llegado el momento en que debe hacerlo con un mayor valor añadido en los productos y servicios que genera. Ello exige invertir más en innovación, tanto desde del sector público como desde las empresas, para transformar el actual modelo productivo. Esta es una de las aportaciones que han surgido en los Encuentros en La Vanguardia sobre la innovación empresarial celebrados esta semana en Barcelona.

Los participantes en los Encuentros en La Vanguardia han sido Carlos Buesa, CEO de Oryzon Genomics; Joaquín Serra, Senior VP Natura Bissé y embajador en España de la Singularity Universty; Aleix Valls, Director de Mobile World Capital; Marcos Urarte, Manager Director de Pharos y David Urbano, Director de imaginBank, junto con Alejandro Martínez Borrell, Presidente de Grant Thornton y Pere Guardiola, Director General Comercial de Grupo Godó, que han actuado de anfitriones de estos Encuentros.

Alejandro Martínez Borrell afirma que falta una hoja de ruta consensuada para centrar y afianzar el debate de la innovación en España. Señala que uno de los problemas de España no sólo es la insuficiencia de la inversión pública en I+D+i sino también la poca inversión privada respecto del total, muy inferior a la de países como Alemania, Reino Unido y Francia. En este sentido cree que las deducciones e incentivos fiscales podrían estimular a las empresas a realizar actividades de innovación reduciendo su coste. Destaca que los recortes efectuados durante la crisis tienen un claro efecto negativo en la capacidad del país para construir un nuevo modelo económico basado en la innovación como generador de valor añadido. “De entrada –añade– es fundamental cumplir con los objetivos de la Unión Europea de destinar el 2% del PIB a I+D+i, ya que estamos muy lejos de lograrlo”.

“Desde Grant Thornton –afirma– consideramos que el futuro pasa por invertir en sectores productivos con alto valor innovador, para lo cual es necesario una sólida y decidida apuesta por la I+D+i, la economía digital, las nuevas tecnologías y el correcto desarrollo de las tecnologías de la comunicación en su conjunto. Asimismo creemos que el proceso de innovación también debe innovar en sí mismo. La innovación ya no puede sólo producirse en núcleos cerrados como laboratorios, universidades, empresas y países por separado, sino que debe pasar a producirse en redes abiertas.. Al igual que el conocimiento ha traspasado fronteras gracias a las tecnologías de la información, lo mismo debe ocurrir con la innovación. Por esa razón, es importante que el ecosistema de innovación en España también sea transversal, que potencie las redes de colaboración entre universidades y empresas y que, asimismo, distintos grupos de investigación colaboren entre sí, a través de redes de investigación heterogéneas”.

Carlos Buesa, CEO de Oryzon Genomics, industria farmacéutica de vanguardia, fundada por él mismo hace quince años, afirma que es importante que en España los políticos interioricen la importancia de la innovación y sean realmente proactivos, como sucede en los países más destacados de Europa. “Es evidente –señala– que sin innovación España puede sufrir un retroceso económico y social del que costaría mucho recuperarse, como ya ha sucedido a otros países”.

Considera, de acuerdo con Alejandro Martínez Borrell, que se hace necesario un pacto nacional para la innovación, que sea transversal, defina objetivos, tenga su traducción en los presupuestos públicos y que, además, esté blindado para asegurar su continuidad al margen de lo que suceda, con objeto de que no se vuelva a repetir el deterioro de la I+D+i que se ha producido en España en los últimos años. “En este país –afirma– tenemos un gran capital humano, que está infrautilizado, y que supone un gran potencial de desarrollo”.

Joaquín Serra, desde la Singularity University, afirma que el conjunto del país debe ponerse a pensar a veinte años vista y analizar dónde queremos estar entonces. “Hay que ver –señala– en que somos buenos, en que podemos evolucionar y enfocarse a partir de ahí en objetivos claros y nuevos modelos, con una visión estratégica. Marcos Urarte dice, al respecto, que nos falta un proyecto de país e identificar los sectores en los que queramos ser fuertes. China, por ejemplo, ya lo ha hecho y se ha fijado el objetivo de ser líder en innovación mundial en ocho sectores.

Aleix Valls no es tan partidario de establecer un gran pacto para la innovación como de ir por la vía directa y poner en marcha proyectos tractores, allí dónde falla el mercado, que impulsen tecnologías fundamentales para la competitividad y la innovación.

“En España –afirma– somos buenos consiguiendo dinero para transformarlo en conocimiento. Lo demuestra el hecho de que la calidad científica que hay en España es excepcional. Pero, en cambio, no somos tan buenos en transformar ese conocimiento en dinero y convertirlo en éxitos empresariales. No tenemos un modelo sistematizado que haga de esto un proceso natural”. Joaquin Serra coincide en destacar que la clave de la innovación está en pasar de la idea al cash-flow.

Marcos Urarte señala que el modelo de negocio tradicional debe seguir manteniéndose mientras, en paralelo, se crean los nuevos modelos de negocio digitales. “Este es un proceso que siempre crea conflicto y la clave está en saber gestionar bien la dualidad”, dice. Al respecto Joaquín Serra señala que, dado el actual escenario de transformación acelerada, junto al CEO tradicional se necesita el CEO disruptivo, capaz de ver y predecir qué nuevos modelos de negocio pueden surgir y cuáles van a afectar a la propia empresa. “Hay que pensar –dice– que las nuevas tecnologías ofrecen múltiples oportunidades de nuevos negocios. Si tienes liderazgo y visión, llega el dinero y el talento”.

La transformación digital, clave para innovar

Alejandro Martínez Borrell cita que, según una encuesta realizada por Grant Thornton entre 2.500 empresas en 36 países, cuatrocientas de ellas en España, el 95% de empresas españolas considera la revolución digital como una oportunidad y no como una amenaza. “Esta visión –dice– es la más positiva entre las grandes economías de la eurozona. Pero, pese a ello, el 70% no ve la tecnología como una razón para innovar, sino que consideran que su gran ventaja es la mejora de la eficiencia y la reducción de costes”.

“Desde Grant Thornton, sin embargo, detectamos que las empresas tienen un alto grado de capacidad de innovación de productos, ya sea para lanzar nuevos, para reposicionar los existentes o rediseñarlos –añade–. Pero pensamos que también tienen una gran oportunidad en la innovación de sus procesos y en la transformación de sus propias operaciones gracias a la irrupción de las nuevas tecnologías. Cada vez más empresas nos piden ayuda para mejorar sus planteamientos estratégicos y para la optimización de sus procesos de negocio. En este sentido no sólo es importante formular estrategias, sino crear un modelo de innovación que afecte a toda la organización, que sea un proceso continuo: una metodología que cree conocimiento, aproveche nuevas tecnologías o genere más oportunidades de negocio”.

Aleix Valls apunta que la transformación digital y la innovación van de la mano pero ofrecen oportunidades distintas. Hay que entender bien los nuevos paradigmas. Si lo digital no impacta en la cuenta de resultados no es transformación sino que es pirotecnia. Por ello hay que trabajar lo digital con una visión estratégica de la cadena de valor. Y cuando una cadena de valor se digitaliza bastante aparecen nuevos modelos de negocio que cuestionan los antiguos. Pero, en cualquier caso, si no se hace la apuesta digital se puede perder competitividad , quedar fuera del mercado y sin la capacidad de innovar”. Explica también que hay que tener presente que lo digital genera datos. “En este sentido –afirma– los datos del usuario o del cliente son los que proporcionan la información básica para poder innovar con éxito”.

David Urbano afirma que la innovación debe ser impulsada desde todos los ámbitos de la empresa, como sucede en CaixaBank. “Ser innovador –dice– exige ser un poco transgresor y disruptivo para poder ofrecer cosas diferentes que aporten valor y novedad a los clientes. Hay que aceptar el riesgo de equivocarse. Pero, por encima de todo, lo importante es poder adelantarse a la competencia”.

David Urbano explica que CaixaBank se ha consolidado como líder en la banca móvil, con la tercera parte del mercado, con innovaciones destacadas como imaginBank. “En este caso –afirma– la tecnología ha sido fundamental para poder innovar pero tener en cuenta la experiencia del usuario resulta básico para tener éxito”.

Todos los participantes coinciden con Alejandro Martínez Borell, asimismo, en que la innovación debe incardinarse en el sistema educativo. “Lo que se enseña debe estar en clave de futuro y no de pasado” dice. La opinión generalizada es que, para ello, es necesaria una formación básica bien estructurada, que forme en competencias, en nuevas tecnologías y en capacidad de aprender y de analizar, de manera que los jóvenes puedan estar preparados para asimilar un ritmo de nuevos conocimientos que cambia de forma muy rápida. Marcos Urarte lamenta que el modelo educativo actual esté orientado hacia la mediocridad en lugar de apostar por la excelencia.

Todos coinciden también en que hay poca innovación privada porque la dimensión de las empresas es pequeña y carecen de medios para innovar. “En la medida que las pequeñas y medianas empresas crezcan –afirma Carlos Buesa– la innovación empresarial despegará”.

Loading...