Guindos irrumpe en la subasta del Popular con la opción de Bankia

Luis de Guindos, ministro de Economía, Industria y Competitividad, irrumpió ayer en el futuro del Banco Popular, que tiene abierto el proceso de venta de la entidad para reforzar sustancialmente su capital sin pedirlo al mercado. “Bankia es una entidad importante, muy saneada, tiene mucho capital, tiene equipo de gestión y mi información es que está analizando la situación de Banco Popular, igual que otros”, dijo Guindos en un acto en Barcelona. Bankia, nacionalizada en el 2012, tiene un valor de mercado de casi 12.800 millones y exceso de capital. Los analistas destacan que tanto por negocio como por mercados es muy complementaria con el Popular, que vale ahora mismo apenas 3.000 millones en la bolsa.

Las limitaciones impuestas por Bruselas a Bankia para participar en operaciones corporativas como consecuencia de haber recibido ayudas públicas de 22.000 millones termina el próximo 1 de julio, a los cinco años exactos de su rescate. Ayer, Guindos aclaró que el banco semipúblico –el Estado cuenta todavía con el 66% del capital a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB)– “analizará la situación, el potencial interés y evidentemente se propondrá en un contexto, igual que están haciendo, supongo, otros bancos, que también han mostrado su interés por el Popular”.

Las declaraciones de Guindos se produjeron pocas horas antes de que, ayer mismo, expirara el plazo dado por el Popular a los potenciales interesados para que mostraran un interés preliminar por el banco. Fuentes financieras aseguraron que el Santander, el BBVA, CaixaBank y el Sabadell –además de Bankia– recibieron en los últimos días la documentación básica del proceso, encargado a JP Morgan, y que incluye el detalle de las 80 mayores posiciones de su cartera crediticia, 140 expedientes aleatorios de clientes y diversos apuntes sobre el crédito del banco.

Por otra parte, fuentes de todas las entidades citadas declinaron confirmar oficialmente su participación en este proceso. Otras fuentes, en cambio, aseguraron tener constancia de que el Santander, el BBVA y el Sabadell sí que lo habían hecho. Y Bankia, también. En las últimas presentaciones de resultados trimestrales, los consejeros delegados de los grandes bancos dijeron públicamente –sin excepción– que estaban poco o nada interesados en el Popular, por distintos motivos. José Antonio Álvarez, del Santander, y Carlos Torres, del BBVA, priorizaron el crecimiento orgánico, mientras Gonzalo Gortázar, de CaixaBank, y Jaume Guardiola, del Sabadell, explicaron que estaban centrados en las integraciones del portugués BPI y el británico TSB, respectivamente.

El proceso de venta del Popular, en cualquier caso, se pretende que sea rápido. JP Morgan informó a los bancos hace diez días de que el proceso debe culminar alrededor del 10 de junio. “Es muy poco tiempo, porque lo que está claro es que lo de ayer no vale para nada y hasta que cada potencial interesado no examine a fondo la entidad no puede haber una oferta vinculante”, comentan desde uno de los bancos del Ibex.

En la pasada junta de accionistas del 10 de abril, Emilio Saracho, presidente del Popular, reconoció que el banco estaba abocado a una ampliación de capital. En el mercado se calcula que ­debería capitalizarse con entre 3.000 y 4.000 millones de euros, o incluso más. Estas magnitudes, justo cuando se cumple un año de la ampliación de capital de 2.500 millones que se ha evidenciado insuficiente, son las que llevan al consejo del banco a buscar un comprador. En un hecho relevante enviado ayer por la mañana a la CNMV, el Popular admitió que está efectivamente en el mercado, pero matizó que se trata de una de las “alternativas estratégicas” y que “no se ha adoptado una decisión definitiva” sobre qué camino seguir.

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