José María Lassalle: ‘El Mobile World Congress necesita a Barcelona’

“El Mobile World Congress necesita a Barcelona. No hay ciudad en el mundo que pueda ofrecer lo que viene ofreciendo esta ciudad”. Categórico, José María Lassalle, Secretario de Estado para la Sociedad de la Información y la Agenda Digital, ha ensalzado este lunes el peso de la ciudad en el éxito del MWC. Lasalle ha hecho estas afirmaciones en el marco de un foro de debate sobre los cambios disruptivos del mundo global organizado por el Consorci de la Zona Franca y la Fundación Incyde de las Cámaras de Comercio de España.

Lassalle plantea así una relación de dependencia mutua. En las últimas semanas, la posibilidad de que la organización se llevara la feria de la ciudad se había leído como una gran pérdida sólo para la capital catalana. Incidiendo en una de las partes. Pero también impacta en el otro lado. El MWC “no sería lo que es si no se celebrara en Barcelona”, analizó Lassalle. Afirma que se nota en su cuenta de resultados.

Virtudes imbatibles

“Necesita impregnarse periódicamente de la posmodernidad, solidaridad mediterránea, transversal y diversa que ofrece Barcelona”. Empaparse de su tradición, cultura y tecnología. Del Supercomputing Center, del Tech City, de los Juegos Olímpicos, de Josep Carner, de Viedma. Los visitantes, dice, la adoran. “Nuestras virtudes barcelonesas, catalanes y españolas son imbatibles”, dijo.

Destacó de Barcelona su marca de innovación y diversidad. Y de puerta al mundo. Porque en esa relación mutua todos ganan. “Necesitamos la Barcelona del MWC, que siga abriendo a España las puertas del mundo, como ha hecho hasta ahora”, abundó.

Cuidarse de la parte negativa de la tecnología

A su vez, Lassalle la planteó como el antídoto al peligro de enfocar el avance digital sólo desde el punto de vista económico, olvidando lo social. Una digitalización que no abra nuevas brechas y cierre las del prejuicio, el menosprecio o la desigualdad.

En este sentido, Lassalle se mostró muy crítico con la exaltación de las bondades tecnológicas, olvidando una cara oculta de la que es necesario protegerse, garantizando la privacidad, la dignidad o el derecho al olvido, entre otras.

No dar la espalda al digital

Las palabras de Lassalle se dieron en el marco de la jornada ‘Tendencias tecnológicas que cambiarán nuestra sociedad’, organizada por el Consorci de la Zona Franca, la Fundación Incyde, la Cámara de Comercio de España y con el respaldo de fondos de la Unión Europea.

Blanca Sorigué, directora de expansión internacional del Consorci de la Zona Franca de Barcelona, planteó la necesidad de debate tecnológico para “tomar conciencia de digitalizar nuestros procesos para conseguir empresas y empleados más productivos”. Un empuje, el de la digitalización, al que es “imposible dar la espalda”.

José Luis Bonet, presidente de la Fundación INCYDE y de la Cámara de Comercio de España, llamó a actuar. “Invertir más fondos en I+D+I”, planteó como una de las soluciones. Es crucial: “El liderazgo depende de la capacidad de prevenir el futuro”, lanzó.

Una tecnología al servicio de las personas

Así, en el marco de la cuarta revolución industrial, Bonet pidió una “tecnología con alma, siempre al servicio de las personas”. Que el humano no pierda terreno, que sea “siempre un medio para mejorar” tanto el mundo empresarial como la sociedad. Por eso, destacó la necesidad de imponer “límites éticos” para evitar riesgos en ciberseguridad, privacidad o control de datos.

Según Bonet, España cuenta con importantes recursos -universidades y empresas “motores de la innovación tecnológica- pero es necesario “dar una nueva vuelta de tuerca” con más integración entre incubadoras y empresas. Trabajar y trabajar en innovar: “Los éxitos pasados no garantizan el éxito del futuro”.

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