Josep Font pide a su hermano Joan que le compre el 50% de Bon Preu

Josep Font Fabregó ha pedido a su hermano Joan que le compre el 50% del capital de Bon Preu, el grupo de distribución fundado en 1974 y del que ahora ambos son los únicos accionistas a partes iguales a través de sus sociedades Espais d’Inversions y Baloo d’Inversions, respectivamente. La petición formal se efectuó antes del pasado verano después de que adquiriera firmeza la sentencia del tribunal arbitral que el año pasado reconoció el derecho de separación de los socios. Este derecho se ha incorporado recientemente a los estatutos sociales del grupo, que “establece ya el protocolo que seguir para resolver los conflictos entre los socios”, según explicó ayer un portavoz de Bon Preu.

Tanto Joan Font, el presidente y director general, como su hermano Josep, vicepresidente, han encargado a dos grandes firmas internacionales –KPMG y Grant Thornton– su propia valoración del 100% del grupo de cara a la negociación que deberá iniciarse de forma inminente. Bon Preu es la mayor empresa de distribución de capital catalán con unas ventas previstas de casi 1.200 millones de euros este año y unos 6.000 trabajadores. Se trata de la quinta empresa por volumen de facturación en Catalunya, sólo por detrás de Mercadona, Dia, Eroski-Caprabo y Carrefour.

Ahora, lo más complicado es fijar un precio para acometer la transacción o, si esta no es posible, la división del grupo o el reparto de los activos, llegado el caso. Las compraventas en el sector de la distribución se mueven normalmente en precios de una vez o algo más su cifra de ventas. Teniendo en cuenta este criterio general, el 50% de Bon Preu, una compañía que va muy bien y que mantiene un fuerte crecimiento, podría estar valorado, por lo menos, entre 600 y 700 millones de euros. La disputa entre los dos hermanos no se debe a la gestión ni a la estrategia, sino a las relaciones personales y el dinero. “Hay discrepancias entre los dos por la política de remuneración y por lo relativo al reparto de los dividendos”, explicaron ayer fuentes oficiales de Bon Preu.

Bon Preu se mantiene al margen de la pugna accionarial y confía en continuar su estrategia y el fuerte crecimiento

El día a día de la empresa lo lleva Joan. Josep, que está claramente en un segundo plano, no discute el liderazgo de su hermano, pero está en completo desacuerdo con su retribución. De hecho, ha presentado una demanda contra Joan que se tramita en el juzgado mercantil número 9 de Barcelona por presuntas irregularidades en la fijación de sus emolumentos.

Ni Joan, de 66 años, ni Josep, de 64, quisieron ayer comentar el asunto y se remitieron a la dirección de comunicación de Bon Preu. “El conflicto existe, pero es una cosa de los socios, que pueden tener intereses contrapuestos; sin embargo, la compañía está al margen y lo anterior no tiene ni tendrá repercusión sobre las inversiones y la estrategia de expansión”, comentó el portavoz.

Bon Preu, con sede en Les Masies de Voltregà (Osona), inició sus actividades con la apertura de un autoservicio en Manlleu en 1974. Joan y Josep Font Fabregó, hijos de dos bacaladeros de la comarca, abrieron su primer Bonpreu en Vic en 1979. En 1988, apostaron por el gran formato con Esclat, su primer hipermercado, en Vilafranca del Penedès (Alt Penedès) y por fin llegarían las gasolineras EsclatOil, la tercera gran fuente de ingresos del grupo. Aunque el crecimiento de Bon Preu ha sido casi siempre orgánico, en sus 43 años de vida ha habido también compras, como la de Intermarché en el 2010.

En la actualidad, el grupo cuenta con 235 establecimientos: 130 Bonpreu, 50 Esclat, 43 EsclatOil, 9 minimercados y 10 centros de recogida de compra online. Las disputas accionariales no han ­frenado ese crecimiento. Ayer mismo, se inauguró un nuevo Esclat en Lliçà de Munt (Vallès Oriental).

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