La fragilidad en el mundo, una cuestión de trópicos

La modernidad líquida descrita por Zygmunt Bauman no es ajena al panorama político internacional; cambiante, convulso e imprevisible en estos últimos años. Sólo en 2016 topamos con varios acontecimientos que hace un lustro no hubiéramos imaginado y no hace falte irse al tercer mundo. Tenemos el triunfo del Brexit en Reino Unido, el de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos o el auge de la extrema derecha y la xenofobia en Europa. Todo ello contribuye a la inestabilidad y la fragilidad de los países.

The Fund for Peace elabora desde hace trece años un informe anual basado en una docena de indicadores sociales, económicos y políticos para indicar la fragilidad de 178 estados. Con un simple vistazo al mapa, se observa que en el norte del globo (con la salvedad de Rusia), y en el cono sur están los países más estables y sostenibles; mientras, los más vulnerables se concentran entre los trópicos. África es el continente más castigado.

Ya en los años 70 el economista y profesor universitario estadounidense Andrew Kamarck, que trabajó en el Departamento del Tesoro y fue asesor del Banco Mundial, explicó que el clima tórrido y húmedo reducía la eficiencia de las personas, del ganado y de la tierra. Señalaba que los esfuerzos para el desarrollo tienen que ser mayores que en los países de clima templado. Y que en muchas de estas zonas hay lluvias sobreabundantes y en otras, sequías. Ambos extremos dificultan las condiciones de vida.

Kamarck, que escribió Los trópicos y el desarrollo económico: Reflexiones sobre la pobreza de las naciones (1976) apostaba por una investigación multidisciplinar que abordara los diversos factores que dificultan el desarrollo en esos países. Otros factores que influyen son la densidad de población, la urbanización etc. Pero no sólo el clima o la cultura crean fragilidad. La mayoría de países en conflicto en 2016 se concentraban entre los trópicos, según la Escola de Cultura de la Pau de la Universitat Autònoma de Barcelona.

Sudán del Sur, el país más joven y el más frágil

Sudán del Sur es el país más joven de los 178 que incluye el informe y a la vez el más frágil pese a tener reservas de petróleo. El está inmerso en una guerra civil y vive una situación humanitaria límite. Hace seis años se independizó de Sudán y desde 2013 estalló el conflicto que castiga a la población. Cáritas cifra en 7,5 millones las personas que necesitan atención humanitaria. De ellos, 5,5 padecen inseguridad alimenticia. La ONU alertó en diciembre de 2016 que las mujeres sufren violencia sexual: hasta un 70% de las que estaban alojadas en el campo de refugiados gestionado por la ONU en Juba, la capital, habían sido violadas.

Los países que más han empeorado respecto a 2015 son México, Etiopía y Turquía. Merece la pena destacar a Etiopía porque la situación es complicada por su situación geográfica y la pobreza estructural. A ello se suman las protestas antigubernamentales. Según Cáritas, 7,78 millones de personas necesitan asistencia y 2,5 millones de menores sufren problemas alimenticios.

Los efectos climatológicos, la inseguridad alimentaria y los conflictos armados ponen en peligro a las personas y sus medios de vida”

“La población, ya debilitada por los efectos de la sequía, tiene que hacer frente a desplazamientos y brotes de enfermedades que merman aún más su capacidad de subsistencia. En Sudán del Sur la situación se agrava debido a la cronificación del conflicto armado, que ha perjudicado gravemente la seguridad, economía, medios de vida e incluso el acceso de la ayuda humanitaria”, explicaba Cáritas en el segundo informe que ha hecho este año de su actividad en el Cuerno de África, del pasado mes de junio. “Los efectos climatológicos, la inseguridad alimentaria y los conflictos armados ponen en peligro tanto a las personas como sus medios de vida y generan continuos desplazamientos internos y entre países vecinos. Esta situación se ve afectada aún más por las enfermedades que golpean la región. La inseguridad alimentaria continua siendo un problema común de los países de la región, y a pesar de las intervenciones humanitarias no se consigue estabilizar la situación”, añade el informe.

México, Turquía y Etiopía son los países que más empeoraron en 2016

México se ha visto en el ojo del huracán por la campaña de Donald Trump, su propuesta del muro y los planes de deportación de indocumentados; además de problemas estructurales narcotráfico y violencia.

Turquía, por su parte, lleva años empeorando. El país otomano está a caballo entre Europa y Asia y al ser fronterizo con Siria e Irak soporta una presión migratoria adicional. A ello se suma el conato de golpe de Estado del año pasado, que justo este sábado cumple un año, la deriva autoritaria de Erdogan y las purgas que ha llevado a cabo en el país, que venía de dos campañas tensas para los comicios legislativos de 2015 después de que Erdogan perdiera la mayoría absoluta.

Los países nórdicos, con Finlandia a la cabeza, son los más sostenibles

Reino Unido y Estados Unidos, en cambio, siguen entre los países “muy estables”, pero han caído en el ranking quizá por la campaña del Brexit y la incertidumbre política y electoral de Estados Unidos. Estas citas con las urnas dividieron a ambos países y fueron muy tensas, envueltas de polémica. Basta con recordar la muerte de la diputada laborista Jo Cox, los ataques a extranjeros tras el triunfo del Brexit o los disturbios en los mítines de Trump.

España se encuentra en el mismo grupo que EE.UU. y Gran Bretaña, mientras que Portugal está un peldaño por encima en la lista de países “sostenibles”. Italia y Grecia, que soportan una presión migratoria mucho mayor y han sufrido también las consecuencias económicas de la crisis en los últimos años, están en los dos grupos inferiores, países “más estables” y “estables” respectivamente. Los “más sostenibles” son los países nórdicos, siendo Finlandia el mejor del informe.

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