La guerra de los drones: sin control

Al menos 6.791 muertos en 4.399 ataques, de los cuales el 11% son civiles; 262 niños. Es el botín que las fuerzas norteamericanas aglutinan tras 15 años de
guerra con drones, según los datos del The Bureau of Investigative Journalism y a pesar de que la Casa Blanca asegura haber conseguido “un método” para atacar los núcleos terroristas causando el menor número de bajas civiles y de los propios militares.

El debate está servido.

La utilización de vehículos no tripulados en combates aéreos no está exenta de polémica. A medida que el Gobierno de EE.UU. ha intensificado los ataques
con drones en Pakistán, Somalia, Yemen y Afganistán, también lo ha hecho el grito unido de diferentes grupos en defensa de los derechos, que ponen en duda la legalidad y legitimidad de este tipo de armas.

Sin embargo, el debate rebasa la campaña contra el terrorismo y se sitúa en si se debe aprobar o no un marco jurídico que normalice y legitime su uso. Una controversia que va en paralelo a su supuesta rentabilidad militar, que ya prueban las autoridades estadounidenses y 28 países. También España, que sin causar apenas revuelo se sumó en 2015 al carro de drones militarizados.

Trump intensifica la campaña con drones

La escasez de debate sobre estas armas de nueva generación es una de las razones por las que hoy aún no sabemos prácticamente nada de sus efectos sobre el terreno. Los datos no son públicos ni ha habido demanda ciudadana para que así sea. Solo en EE.UU. la presión forzó al gobierno a liberar datos sobre los ataques y bajas producidas por los drones. Por eso hoy se sabe que en un año Obama superó con creces el número de ataques con drones que realizó su predecesor, George W. Bush, en 8 años de mandato. 563 ataques contra 57.

El ejercicio de transparencia, sin embargo, no ha apaciguado las críticas.

El Congreso aprobó en 2001 que el gobierno utilizara todos los medios que fueran necesarios para combatir a sus enemigos –entre los que se incluye a Al-Qaeda. Pero a nivel global el escenario es más incierto. Partidarios y detractores del uso militar de drones utilizan diferentes artículos de las Naciones Unidas para respaldar sus posiciones. Y por ahora sin solución.

Loading...