La OCDE advierte de que en España peligran las pensiones decentes

Las desigualdades entre las personas mayores crecerán en el futuro, con mayores riesgos de pobreza a edades avanzadas debido al rápido envejecimiento de la población y a factores como los recorridos profesionales “irregulares” de las nuevas generaciones.

Esta es una de las principales conclusiones del informe publicado hoy por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que señala que los nacidos a partir de los años 1960 ya no experimentarán un aumento de sus ingresos medios respecto a anteriores generaciones, como ocurría en la mayoría de países en las últimas décadas.

Las desigualdades van a más

La OCDE constata que las desigualdades en los ingresos se están ensanchando con las nuevas generaciones, mientras que hasta ahora sus condiciones económicas mejoraban globalmente. Si bien se espera que la esperanza de vida siga subiendo, su vida laboral ya está marcada por una mayor inestabilidad, lo que significa periodos de desempleo y de condiciones contractuales más precarias, lo que repercutirá negativamente en las pensiones, en particular de las personas con menor nivel educativo.

Además, el sistema de pensiones va a estar sometido a una presión superior por la aceleración del envejecimiento. El organismo considera que los políticos tienen que actuar “urgentemente” para afrontar los retos que plantean este envejecimiento y la evolución del mercado laboral. Tendrá consecuencias directas en muchos aspectos, en especial sobre la financiación del sistema de pensiones, la mayor necesidad de cuidados a los mayores, y la posible escasez para cubrir la demanda de mano de obra.

Mujeres y personas con bajo nivel educativo, los que más pueden sufrir

Los autores del estudio subrayan que para España, debido a las carreras laborales irregulares (con menores periodos de cotización y menores derechos a una pensión), “será particularmente difícil garantizar una pensión decente” a las personas con bajo nivel educativo y a las mujeres.

El alto nivel de desempleo y de inactividad es, consecuentemente, uno de los grandes motivos de preocupación. A ese respecto, hacen notar que la tasa de desempleo sigue siendo el doble de la que había antes de la crisis, y que es muy superior entre los que tienen un bajo nivel de educación (26%) que entre los que disponen de estudios superiores (11%).

El nivel educativo influirá en la posibilidad de tener una pensión decente
El nivel educativo influirá en la posibilidad de tener una pensión decente (Roser Vilallonga)

En paralelo, entre los jóvenes de 15 a 29 años, el porcentaje de ‘ninis’ todavía se sitúa en el 22%, seis puntos porcentuales más que antes de la crisis. En este contexto de dificultades de inserción laboral de los jóvenes, la fractura entre generaciones se ha agudizado más en España que en otros países de la OCDE: los ingresos del grupo de 60 a 64 años se han incrementado un 25% más que en el de 30 a 34 años, frente a una media del 13% en los 35 países miembros de la organización.

Pero el problema de la exclusión del mercado laboral afecta también a los activos de mayor edad, como lo pone en evidencia el porcentaje de los que tienen un empleo en el grupo de 55 a 64 años: un 49% en España frente al 59% de media en la OCDE.

La exclusión del mercado de trabajo afecta a varios tramos de edad

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