La OCDE cree que revertir el Brexit sería beneficioso

¿Cuál es el escenario más favorable para la economía del Reino Unido a medio plazo? Si fuera posible, lo mejor sería subirse a la máquina del tiempo, hasta aquel fatídico 23 de junio del 2016, cambiar el voto del referéndum y volver a pertenecer a la Unión Europea (UE).

“Si se tomara una decisión política que anulara los efectos del Brexit, sea mediante un cambio de mayoría o un nuevo referéndum, el impacto positivo en el crecimiento económico del país sería significativo”. Es lo que pronostica la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que en un estudio sobre el Reino Unido difundido ayer insiste en que lo mejor que podrían hacer los británicos sería volver sobre sus pasos para formar otra vez parte de la UE.

Una postura que respalda la tesis de los europeístas del país (ya circula en Twitter una etiqueta significativa #exitfromBrexit) y que está destinada a encender las polémicas. “Dejamos la UE y no habrá un segundo referéndum”, cortó ayer un portavoz del Gobierno británico, tras la publicación del estudio.

El “no acuerdo” entre el Reino Unido y la UE puede acabar perjudicando la economía británica

De acuerdo con este organismo internacional con sede en París, no parece que el Brexit vaya a ser un gran negocio. Las conversaciones entre las dos partes están bloqueadas, tal como reconocía la misma Eurocámara hace tan sólo unos días. Pues bien, “un no acuerdo” sobre la salida del Reino Unido de la UE supondría sustraer al crecimiento económico unos 44.000 millones de euros para el año 2019. En concreto, el PIB británico crecería un 1,5% menos de lo previsto si las negociaciones, cuya finalización está prevista para marzo del 2019, no llegaran a buen puerto y se tuviera que imponer barreras arancelarias en el comercio de bienes y servicios.

Asimismo, un “Brexit desordenado” haría que la tasa de productividad caiga un 3% en diez años, además de causar “una severa reacción de los mercados financieros, llevando la tasa de cambio a nuevos mínimos y una rebaja de la calificación de deuda”.

Además, el escenario político puede hacerse imprevisible, especialmente en el caso de que se produjera lo que los analistas llaman “disrupción de la integridad territorial”. “Escocia e Irlanda del Norte podrían votar para permanecer en la UE. En este caso, los escoceses pedirían otro referéndum para la independencia. La introducción de fronteras con Irlanda del Norte afectaría a la confianza del consumidor y empresarial”. “El análisis de la OCDE es el último clavo en el ataúd para la noción ya enterrada de que el Brexit beneficiará a nuestra economía”, dijo ayer Wes Streeting, exponente laborista y miembro del grupo Open Britain.

Los datos económicos apuntan a que la actual incertidumbre que rodea el Brexit está empezando a pasar factura. Ayer se hizo oficial que la tasa de inflación en el país alcanzó el 3% en septiembre, el nivel más alto desde abril del 2012, lo que afecta al poder adquisitivo de los hogares. En efecto, desde el primer semestre de este año los precios en el Reino Unido ya crecen más rápido que los salarios, lo que significa que los sueldos, en términos reales, están empezando a bajar.

Los números de momento dicen que el Brexit no está manteniendo sus promesas. “Las desigualdades pueden haber sido una de las causas del Brexit, en cuanto los trabajadores menos cualificados de las zonas más remotas percibieron menos los beneficios de pertenecer al proyecto europeo”, recuerda la OCDE. ¿Es posible ahora volver atrás? Como saben los cinéfilos, regreso al futuro es sólo el título de una película.

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