La revolución del cartón

El abuelo, Ramón Olivé, fundó en 1957 la fábrica de cartón ondulado, y a principios de los setenta, la segunda generación, Asunción Olivé y su marido Josep Maria Font, ampliaron la cadena de valor a la producción de cajas de cartón. Font Packaging siempre había ido creciendo, hasta que en 2009 –justo después de realizar una inversión de cuatro millones en nueva maquinaria–, llegó la crisis y la facturación se desplomó de golpe un 25%. Y en ese momento decidieron hacer efectivo el relevo a la tercera generación. “Mi padre nos vio suficientemente preparados y con la energía y las ideas para cambiar el proceso productivo y superar el bache. Había que transformar la empresa para adaptarnos a las nuevas tendencias de mercado, o no hubiéramos sobrevivido. Y él se mantuvo en segunda línea, apoyándonos. Fue un relevo de libro”, explica Martina Font, la mayor de tres hermanos, que con el segundo, Francesc, asumió la dirección general.









Martina Font (1977) y Francesc Font (1976) crecieron en la fábrica, “entre cartones”, bromea ella. El padre era el director general –y aunque jubilado, aún se pasa por el despacho–; la madre sigue siendo la directora financiera. Francesc estudió Informática, Martina escogió ADE, y en 2001 hizo un Erasmus en Suecia. “Estuve en casa de una familia que tenía una empresa de informática, ya hablaban de digitalización.Y visité Volvo, me impactó el concepto de fábrica blanca y limpia. Estaban a años luz del concepto de industrialización que yo conocía”. Dice que volvió con el cerebro cambiado, “¿cómo aplicar todo lo que había visto?”. Al volver tenía una oferta de trabajo, pero “pensé que tenía mucho que hacer en casa y que tenía que aprovechar la energía”. Pasó por todos los departamentos, y en 2008 crearon NTPack, la que fue la primera empresa online de cajas de cartón. “Resultó un desastre”, reconoce Martina Font. “Si a la gente aún le costaba comprar ropa en internet, imagínate cajas. Y los pocos pedidos que teníamos, los entregábamos tarde y mal. Todo el proceso productivo tiene que ser diferente”. Y llegó la crisis, y el cambio generacional… Y después, en 2014, ya con los deberes hechos –“crecemos a dos dígitos desde 2010”–, lanzaron Kartox, la división online para cajas personalizables, en pequeñas cantidades.

El mundo de las cajas de cartón está en manos de grandes multinacionales, apenas quedan empresas familiares. Font Group tiene divisiones especializadas en productos de consumo (cava, leche); industrial (para una bañera de Roca o un parachoques de Seat); isotérmicos (para los jamones Joselito); o de envases reutilizables. El auge del comercio electrónico juega a su favor “De nada sirve una buena web si el producto llega a casa del cliente en mal estado”. En este campo, “hemos encontrado un nicho. Nadie sabía a dónde ir a comprar cajas de cartón, y con Kartox hemos hecho un cash&carry con stock de más de mil referencias”. Font también piensa a años vista: “El packaging será inteligente, con sensores y cámaras dentro del embalaje, y con nuevos materiales que sustituyan al plástico o la madera”.









La empresa de cartón ha superado su propia revolución: “Implantamos la cultura de la innovación basada en el trabajo por proyectos, buscando en el equipo interno, que tiene mucha experiencia, y en cada caso nos acompañamos de especialistas. Digitalizamos las máquinas, tenemos información a tiempo real de todo el proceso. Cada máquina tiene objetivos de producción, los salarios incorporaron la variable. Pasamos de una fábrica oscura a una limpia y clara. Comunicamos. Y predicamos con el ejemplo”.

Martina y Francesc Font tienen repartidos sus papeles en la empresa: él lleva la producción, ella más la parte comercial. Está implicada en el Clúster del Packaging. Y, como representante de Pimec, forma parte del comité ejecutivo de la Cambra de Barcelona. Con su marido –geólogo, profesor, escalador– tienen dos hijos de 2 y 5 años, y aún tiene energía para ganar algún torneo de pádel.









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