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La sequía castiga a los arroceros andaluces a sembrar la mitad de la superficie cultivable




Mal año para el arroz andaluz del Bajo Guadalquivir debido a la sequía. Sólo se ha sembrado la mitad de superficie, unas 18.000 hectáreas según Eduardo Vera que es director de la Federación de Arroceros de Sevilla. «Aunque gracias al buen hacer del agricultor, junto con la ausencia de plagas y baja salinidad del agua del río, se han conseguido espigas espléndidas repletas de grano y rendimientos altos por encima de los 8.000 kilos por hectárea», nos asegura Francisco Delgado responsable de la Unión de Pequeños Agricultores UPA en la localidad sevillana de Isla Mayor.

Desde el sector alertan que el principal problema será la entrada en el mercado Europeo de arroz asiático ante el final de la claúsula de salvaguarda comercial que la Comisión Europea había impuesto a países como Birmania o Vietnam. “Las dificultades que hemos tenido es con el arroz de fuera que venía a precios muy baratos. Entonces con el arroz que tenemos aquí que es de máxima calidad teníamos que competir con esos arroces de fuera», nos dice Antonio LLopís, director de la principal Cooperativa de la marisma del Bajo Gualdalquivir Arrozúa.

Eduardo Vera recuerda que la pandemia ha desvelado riegos importantes ya que dejó a Europa sin reservas de arroz. «Es hora de que se apueste por la soberanía alimentaria de este alimento básico. Lo que nos hemos dado cuenta es que el cierre de fronteras por la COVID-19 nos ha oobligado a duplicar y hasta triplicar los turnos de trabajo para abastecer la demanda de Europa», asegura.

Desde la Union de Pequeños Agricultores, Delgado insiste en que “Tenemos que trabajar hacia una soberanía alimentaria, producir arroces de calidad, con trazabilidad, con garantía alimentaria y no entregarnos en manos de acuerdos bilaterales con terceros países. Esos arroces utilizan mano de obra muy barata, utilizan dosis de fertilizante por encima de las autorizadas en Europa y utilizan productos fitosanitarios que están prohibidos en Europa, por eso es muy difícil competir con esos arroces”, afirma.

Optimizar el riego, una asignatura pendiente

La modernización del riego reconocen los arroceros andaluces es una asignatura pendiente, ahora más que evidente con el terrible azote de la sequía. Aunque tarde, administraciones públicas y arroceros, reconocen, ya tienen encima de la mesa anteproyectos de mejora. Eduardo Vera, de la Federación Arroceros de Sevilla, cree que lo prioritario “es ser lo más eficiente posible contra estas sequías, recoger todo el agua en invierno para tenerla en fecha”.

José Daniel Carbonell es un joven arrocero que hereda el conocimiento de sus abuelos. Eran colonos agricultores llegados desde Valencia a la marisma andaluza para poner en pie un cultivo donde antes no se cosechaba nada. “Con la modernización lo que se consigue son dos objetivos principales, primero dar garantía de suministro de riego en los años venideros y además dar garantía de calidad de agua, libre de salinidad», nos cuenta Carbonell que asegura que el consumidor es cada vez más exigente con la produciones sostenibles. “Aquí casi el 100% del arroz es bajo producción integrada, casi igual que la producción ecólogica”. afirma. Lamenta que los andaluces no aprecien la enorme calidad de su arroz. “En Sevilla muchas personas ni siquiera saben que se cultiva arroz. En el Levante español la cultura del arroz está mucho más arraigada, aunque reconoce que aquí algo se avanza, y ya se ha presentado una solicitud de Indicación Geográfica protegida trazabilidad que se produce en el parque nacional de Doñana», nos cuenta. Sus clientes se lo reclaman. “Yo tengo clientes que me piden para poner en sus marcas la denominación IGP para darle valor añadido”, asegura.

Andalucía es el primer productor de arroz español

Los municipios del Bajo Guadalquivir han visto cómo prosperan gracias al impulso económico del cultivo del arroz. Así lo avala un reciente estudio encargado a la Universidad de Sevilla sobre el impacto económico del cultivo del arroz de las Marismas del Guadalquivir. Concluye que genera en su conjunto 5.037 puestos de trabajo y 103 millones de euros en remuneración de asalariados, con 682 millones de euros en ventas y una contribución impositiva de más de 38 millones de euros; lo que representa el 1,9% de los puestos de trabajo, el 4,8% de las remuneración de asalariados y un 5% del valor de la producción del sector de la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca de Andalucía.

Eduardo Vera lamenta que en la última década Europa haya perdido un 15% de su arrozal. Hay que insistir en Europa de las muchas razones, reclama, para cambiar esta tendencia. El arroz es un cultivo muy social y base económica, de unos municipios marismeños donde antaño la pobreza era tal, nos recuerda que aquí la gente aquí moría de paludismo.

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