Las aplicaciones móviles cambian la conducción

Conducir siguiendo de reojo las indicaciones de una o varias aplicaciones móviles, con el teléfono sujeto en el salpicadero o conectado directamente a la pantalla del coche. Avisos de retenciones y accidentes, alertas de radares o de vehículos averiados. Es lo que los expertos han bautizado como el coche conectado, la evolución de los navegadores al volante. Mientras, el copiloto o el mismo conductor con el coche parado, utiliza la misma u otras apps para localizar un restaurante o una área de descanso, modificando en tiempo real la ruta en función de muchas variables.

Millones de descargas móviles de usuarios de todo el mundo que han conducido estas vacaciones manejando más información que nunca. Muchos siguen haciéndolo en sus viajes rutinarios para esquivar atascos, prever el corte de una carretera por obras o por la celebración de una triatlón y precisar la hora de llegada sin error.

Stand de Seat en el Mobile World Congress. David Airob Stand de Seat en el Mobile World Congress. David Airob

La revolución del coche conectado

Todo empezó hace veinte años con la aparición de los primeros navegadores GPS (sistema de posicionamiento global), que servían básicamente para no perderse con el coche y llegar al destino.

La revolución ha llegado con el uso cada día más generalizado de las aplicaciones móviles de navegación diseñadas para la conducción. Los grandes motores: la geolocalización inherente a la telefonía móvil, el avance de la inteligencia artificial y los sistemas cooperativos que permiten que los conductores informen, como si todos los vehículos estuvieran interconectados, enviando avisos sobre retenciones o la ubicación de radares. La información y los mapas se actualizan permanentemente.

Los expertos advierten que de forma casi natural, sin percibirlo apenas, estamos viviendo el prólogo, una especie de transición, de lo que será el próximo paso, un cambio mucho más profundo: el coche autónomo. “El coche conectado es el paso previo al coche autotripulado”, destaca Xavier Vilajosana, director del grupo de investigación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) en sistemas de comunicación inalámbrica. “Es un banco de pruebas de lo que pasará con el coche autónomo, las fases previas, gracias a la comunicación con la carretera y también con el resto de conductores”, subraya Guillem Bernatallada, responsable de aplicaciones telemáticas de la Fundació RACC.

Un hombre manipula el navegador de un coche Un hombre manipula el navegador de un coche (César Rangel)

Hacia el coche autónomo

Muchas infraestructuras viarias, como las autopistas, se están equipando ya con sensores y cableado de fibra óptica para poder transmitir datos. “El coche estará conectado con la vía y los operadores de carreteras darán servicio de conectividad a los vehículos, también para informar en situaciones críticas. La vía te estará avisando en todo momento, si tienes que reducir la velocidad o si se ha producido un accidente. Y cuando llegue el coche autotripulado, ya sabrá cuando se tiene que detener o cambiar de carril”, adelanta Vilajosana, también cofundador de Worldsensing, que controla en Bogotá los flujos de tráfico. El coche también le estará enviando información a la carretera y entre los vehículos se intercambiarán datos. “La revolución viene por aquí, más información y seguridad”, añade.

Los coches, gracias a que en prácticamente todos ellos viaja como mínimo un móvil, ya están conectados, geolocalizables y dando información en tiempo real sobre las rutas más utilizadas, las más conflictivas por atascos o accidentes o las zonas donde se corre demasiado; algunas policias europeas han utilizado los datos de uno de los principales navegadores para reubicar sus radares.

Las autoridades han decidido ser parte activa como fuentes de información. El Servei Català de Trànsit y el Ayuntamiento de Barcelona han suscrito un acuerdo con Waze, la aplicación de tráfico y navegación basada en la comunidad con más usuarios en el mundo, para compartir incidencias.

“Poder llegar al destino sin perderse, la razón de los primeros GPS, ahora es solo una cosa más entre mucha otra oferta. Los navegadores y sus apps ya se utilizan en el día a día, aunque sepas perfectamente cómo llegar. Pueden servir también para mejorar la seguridad”, destacan desde la Fundació RACC, partícipe en proyectos a escala europea sobre el coche conectado. El terreno por explorar es muy amplio, casi infinito. “Los ciclistas podrían llevar una aplicación que sirviese para que el resto de conductores conociesen previamente su ubicación. La siniestralidad se ha estancado y estos sistemas permitirían que hubiera otro salto”, augura Bernatallada.

Un stand del Mobile World Congress que muestra ejemplos de conectividad en coches. Un stand del Mobile World Congress que muestra ejemplos de conectividad en coches. (César Rangel)

Compatibilizar seguridad e información

“La transición entre la conducción humana y la inteligente será muy corta. La inteligencia artificial ha entrado en nuestras vidas para hacerlo todo más fácil”, prevé la antropóloga Trina Milan, asesora en nuevas tecnologías. “Los conductores se dejan llevar, son cada vez menos autónomos, con menos conocimiento de geografía o sobre cómo interpretar un mapa”, alerta Vilajosana.

El gigante TomTom, uno de los pioneros en el desarrollo de dispositivos físicos de navegación GPS para el coche, apuesta cada vez más por sus aplicaciones móviles. Con la recopilación de datos de todos sus usuarios, elabora un ranking de las ciudades más congestionadas de España y los expertos en movilidad buscan soluciones con más información que nunca, haciendo simulaciones con los datos reales.

Mientras no llega el coche autónomo, uno de los retos es hacer compatible la seguridad con el alud de información, avisos y también anuncios que aparecen en las apps mientras se conduce. “La regulación va diez años atrás de la tecnología”, dice Vilajosana. “Con las aplicaciones que van integradas al coche ya se tiene muy en cuenta la seguridad, se pasan muchos controles para que no distraigan al conductor. Se tiene que ir con mucho cuidado porque el móvil es una de las primeras causas de accidente; hay que limitar elementos como los avisos que te piden que confirmes una información, porque muchas veces conducimos solos y nos están invitando a que manipulemos el móvil”, alerta Bernatallada (RACC).

Waze, creada en el 2008 cuando los navegadores GPS no avisaban de atascos ni incidencias, se nutre como otras apps cooperativas de los datos y alertas que envían los conductores a la comunidad mientras circulan. Waze dispone además de una red de medio millón de voluntarios que colaboran actualizando sus mapas. Google Maps, la aplicación de navegación más usada, obtiene su principal fuente de información de los denominados datos pasivos, que enviamos sin saberlo porque tenemos su app instalada y viajamos con el móvil en el coche.

El móvil es una de las primeras causas de accidente

La conectividad en coches avanza a pasos agigantados La conectividad en coches avanza a pasos agigantados (César Rangel)
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