“Las comarcas de Tarragona han perdido capital social, cohesión e influencia política”

Tarragona está saliendo de la crisis, pero… ¿cómo? ¿Crece bien? ¿Qué cicatrices le ha dejado la crisis? El profesor Joaquim Margalef le ha tomado el pulso a la economía tarraconense en el libro L’abans i el després de la crisi de 2008 a l’economia de Tarragona, que acaba de publicar junto a Daniel Miravet. Ambos realizan un completo análisis de las perspectivas económicas a largo plazo en la provincia, sustentado en los estudios trimestrales que elaboran la URV y las cuatro Cambres de Comerç de Tarragona. Así, el libro compara por zonas cómo funcionaba la economía entre 2005 y 2009 y qué dinámicas presenta de 2009 hasta 2015, para detectar los problemas de base de la política tarraconense y los puntos claves a mejorar en el futuro próximo.

La crisis económica ha dejado importantes secuelas en las comarcas de Tarragona. En su
libro distingue dos zonas económicas: el Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre. ¿Cómo varía el impacto de la recesión en estos dos territorios?

La crisis de 2008 fue una rotura importante que afectó a la evolución de la economía y la coyuntura de todas las comarcas de Tarragona. Sin embargo, el peso de la agricultura es mayor en Terres de l’Ebre, así como la dependencia de una industria energética como son las centrales nucleares. Por otro lado, en el Camp de Tarragona tienen más peso la industria química y el turismo. El sector de la construcción, que fue la espoleta que disparó la crisis, tenía mucho peso en las dos zonas pero en términos absolutos era más importante en el Camp de Tarragona.

Aún con todas estas diferencias si se apreciaran patrones comunes…

Tanto el sector de las nucleares como la industria química cuentan con una estructura productiva y de empleo muy similar, lo que aporta algunos patrones de comportamiento parecidos. La construcción fue uno de los grandes ejes de dinamización económica, lo que provocó el aumento de la población y la producción. A consecuencia de la crisis, entre 2008 y 2009 estos factores cayeron en picado. La construcción decayó y también el comercio exterior. Por ello, el paro aumentó de una manera exponencial y la tasa de desempleo llegó a situarse en el 30% en el conjunto de la provincia, una cifra muy superior a la media catalana.

Imagen del río Ebre a su paso por la central nuclear de Ascó.
Imagen del río Ebre a su paso por la central nuclear de Ascó.
(José María Alguersuari)

De hecho, la población de la provincia ha tardado más en recuperarse.

Tarragona tiene una estructura productiva muy dependiente de solo tres sectores de actividad: la química, las nucleares y el turismo. Y este último es un sector que todavía está sujeto a una gran estacionalidad. El resto de actividades productivas no están demasiado especializadas y falta un vínculo multiplicador entre ellas, que les permita interrelacionarse para beneficiarse. En comparación, en el resto de Catalunya existe un tejido productivo más coherente y que tiene un efecto multiplicador superior. En las comarcas de Tarragona la crisis fue más fuerte porque no contábamos con los mecanismos de amortiguación que tienen otras zonas.

¿Las comarcas de Tarragona han aprendido alguna lección de este período?

De acuerdo con los grandes indicadores económicos, parece que la provincia ha salido de la crisis pero los niveles de desempleo y el sistema de contratación no garantizan una estabilidad social ni de impulso económico real. La demanda está muy limitada y seguimos con la misma estructura que ya teníamos. Se puede ver en las cifras de paro actuales, entorno del 14 o 15%, todavía muy altas.

Imagen de archivo de turistas en la ciudad de Tarragona.
Imagen de archivo de turistas en la ciudad de Tarragona.
(Marc Arias)

¿Se crea empleo de calidad?

El PIB de todas las comarcas de Tarragona significa un 11% del total de Catalunya y la contratación laboral es tan sólo el 7 o el 8% del total. Hay un hecho diferenciador: la contratación temporal supone el 10% del total de Catalunya mientras que el volumen de contrataciones fijas sólo supone el 6%. El mercado de trabajo está muy ligado a los diferentes sectores productivos. Y si se contrata con un margen de pocos meses, esto afecta al conjunto de la sociedad, tanto a la relación entre oferta y demanda como al conjunto del capital social.

¿Qué es el capital social?

El capital social es la confianza que existe en unas expectativas de futuro favorables. En todas las sociedades existen mecanismos que la favorecen y que son integradores, ya sean los sindicatos o las asociaciones financieras y culturales. A consecuencia de las dificultades económicas de 2008, las comarcas de Tarragona han perdido capital social, así como cohesión social e influencia política.

Aunque en conjunto dibuja un escenario muy complicado, también habla de un cierto optimismo…

La economía de la provincia de Tarragona es abierta, lo que supone un factor muy positivo. Tenemos una localización estratégica idónea para la inversión externa. Y contamos con un capital humano muy preparado: universitarios que en muchas ocasiones no han encontrado un trabajo a su altura, pero que son profesionales preparados para asumir retos. Estos factores son importantes, junto con el equilibro social, que se ha mantenido a pesar de las elevadas tasas de paro de los últimos años.

La fuerza de la agricultura es una de las bazas de las comarcas de interior, según el libro elaborado por la URV.
La fuerza de la agricultura es una de las bazas de las comarcas de interior, según el libro elaborado por la URV.
(Marc Arias)

De las diez comarcas, ¿cuál ha sufrido más durante la crisis?

Las comarcas que eran más dinámicas han sido las que más han sufrido el impacto de la caída de algunos indicadores. Por ejemplo, el Baix Penedès tenía una fuerte dependencia de la construcción y quizás ha sido la que peores resultados ha tenido. También cabe destacar el Baix Camp, el Baix Ebre, el Montsià y el Tarragonès, aunque el peso de la industria química ha aportado una cierta estabilidad. Fijémonos que las comarcas de interior han soportado mejor la crisis, gracias al apoyo agrario, el cobijo del entorno familiar, un modo de vida que conlleva menos costes y una población más envejecida que, por tanto, depende más de las pensiones que del mercado laboral.

¿Y una comarca o zona que haya aguantado especialmente bien estos años?

Los municipios turísticos, como Salou, Cambrils o Vila-seca, son poblaciones que han seguido trabajando con relativa estabilidad. Están acostumbrados a una fuerte estacionalidad productiva y el mercado se ha mantenido activo de mayo a septiembre. El empleo turístico se sustenta en una población flotante que, en muchas ocasiones, no vive en la misma localidad; lo que ha provocado que cuando ha flaqueado la demanda no se ha notado en forma de altercados sociales directos.

El sector logístico lleva años promocionándose como la gran promesa para el sur de Catalunya. ¿Es realmente un foco de nuevas inversiones?

La logística es un factor importante, que a la práctica requiere una dinámica de servicios y de reordenación de los flujos de mercancías. En Tarragona este sector no se ha ordenado de manera coherente. No obstante, hay empresas que tienen necesidades y edifican grandes naves, pero si hubiera una ordenación real se traduciría en un efecto multiplicador superior, que permitiría abastecer a más de una empresa. Los dos grandes complejos de la provincia son el puerto, con una gran zona que por los motivos que sea no acaba de salir adelante; y el Logis Penedés, que solo existe sobre el papel.

Las industria química y logística mantienen su peso en las comarcas de Tarragona.
Las industria química y logística mantienen su peso en las comarcas de Tarragona.
(Marc Arias)

¿Ha existido peligro de deslocalización en la industria química?

Realmente sí. El sector químico es importante en Tarragona, pero ahora mismo depende mucho de la economía global. La caída del precio del petróleo a partir de 2014 fue un fuerte impacto, que provocó movimientos en las empresas de estas comarcas. Se ha frenado la fuerte inversión que se hizo en la década de los noventa. Pero, aún así, no se detectan situaciones alarmantes, a consecuencia de la actividad estable y, sobre todo, de la exportación.

¿Tarragona exporta más que otras zonas de Catalunya?

Si, principalmente debido al peso de la industria química y también al hecho que hay pocas empresas importantes que sí que negocien mucho con el exterior. De hecho, las 5 primeras empresas que más exportan significan casi el 50% del volumen global de la provincia. De la misma manera, las 10 primeras suponen el 70%. Hay apertura a mercados internacionales, pero sobre todo debido a grandes multinacionales.

¿Qué perspectivas de futuro se esperan en este contexto para las comarcas de Tarragona?

Es difícil augurar datos concretos, pero los últimos informes que hemos elaborado indican que los grandes indicadores macroeconómicos ya están a un nivel equivalente a 2008. Es decir, podríamos afirmar que se ha superado la crisis. Pero hay un argumento realmente importante que aún no se ha dado: antes de 2008, la provincia contaba con expectativas de inversión y negocio, que generaban ilusión y que ahora no se observan. Y este clima optimista debería darse en una situación de crecimiento del PIB del 3% como la actual.

Tarragona depende mucho de química, nucleares y turismo, sin un vínculo multiplicador entre ellas”

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