Las empresas europeas se quejan de un trato discriminatorio en China

Las empresas europeas instaladas en China no están satisfechas con la situación que viven en el gigante asiático y cada vez son más las que consideran que poco o muy poco tiene que ver el discurso antiproteccionista que transmiten los líderes chinos en sus discursos en foros internacionales con el día a día que viven en el país. Este creciente malestar se refleja en las conclusiones de la encuesta anual sobre confianza empresarial que ha elaborado la Cámara de Comercio de la Unión Europea en China.

Más de la mitad de las empresas europeas con presencia en China, concretamente un 54%, declaran sentirse discriminadas respecto a las compañías locales. “Las firmas europeas no tienen miedo de la competencia, sólo piden poder trabajar en igualdad de condiciones”, señaló el presidente de la organización europea, Mats Harborn, la última semana en la presentación del informe anual sobre el grado de satisfacción de las compañías europeas en el gigante asiático.

Las empresas europeas se sienten frustradas ante la falta de avances en las reformas prometidas

Este malestar por la degradación de las facilidades para operar en China se ha puesto especialmente de relieve en las cifras de inversión del 2016. En este último ejercicio, la inversión europea se redujo un 23% respecto al año anterior y se quedó en 8.000 millones de euros. Un caída que contrasta con los 35.000 millones de euros que invirtieron las firmas chinas en la Unión Europea, lo que supone un incremento del 77%. Un dinamismo facilitado por las posibilidades inversoras que permite la legislación comunitaria, pero cuya reciprocidad no aplica Pekín.

Este desequilibrio en las oportunidades de hacer negocio es precisamente lo que denuncia ahora, un año más, la cámara europea en Pekín. “La inversión en China aumentaría de forma sustancial si se eliminasen los obstáculos de acceso al mercado y se mejorase el marco legal”, indicó Harborn. Trabas que se traducen en trámites administrativos largos y farragosos, así como una legislación ambigua e imprevisible, denuncia el informe.

Una situación que ha desembocado en la pérdida de oportunidades de negocios para el 45% de las firmas encuestadas, señala la cámara. Este porcentaje se eleva hasta el 79% en el caso de las compañías de ingeniería civil y construcción, un sector en el que la competencia con los grandes conglomerados estatales chinos es feroz.

El trato discriminatorio no sólo afecta al acceso a contratos

Pero el trato discriminatorio no sólo afecta al acceso a contratos, también se extiende a la aplicación de la legislación, según el informe de la Cámara de Comercio de la UE. Son numerosas las firmas europeas que consideran que existe un doble rasero. Una percepción que es especialmente visible en la exigencia del cum­plimiento de las normas medioambientales. El 61% de las firmas encuestadas considera que los funcionarios chinos son mucho más exigentes con las empresas europeas que con las locales.

Esta situación ha conducido a que el 49% de las 570 grandes industrias encuestadas considere que las posibilidades de invertir y de hacer negocios en China ha empeorado y sólo un 6% opina que han mejorado. Unas respuestas que ponen de manifiesto el grado de escepticismo que existe en las empresas europeas acerca de la aplicación de las reformas económicas prometidas por los dirigentes chinos en el 2013. Una desconfianza que se refleja en que un 40% dice esperar un incremento de los obstáculos legales para operar en China durante los próximos cinco años.

Este pesimismo con que las empresas europeas encaran su futuro en el gigante asiático, a pesar de que el 55% de ellas aumentaron sus ingresos el año pasado, se sustenta asimismo en una coyuntura local cada vez más adversa. Y es que a la inquietud que genera la desaceleración económica china, se une la creciente competitividad de las empresas locales y sus altos niveles de innovación. Una suma de factores que ponen muy alto para las firmas europeas el listón de conquistar el mercado chino.

La reveladora cita de otoño

Las industrias euro­peas, pero también las del resto del mundo, visualizarán mejor sus oportunidades de negocio en China en otoño. Será entonces cuando el Partido Comunista elegirá a su cúpula dirigente para los próximos cinco años. Una reunión en la que su actual líder y presidente del país, Xi Jinping, trazará los objetivos para el próximo lustro.

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