Las empresas impulsan residencias privadas por el ahogo de las públicas

Las aseguradoras y los grupos financieros se han lanzado a construir residencias privadas de la tercera edad en España para crecer en un sector con alta demanda pero en el que los centros concertados están al borde del colapso financiero por falta de financiación pública. Así, aseguradoras como Sanitas, Caser, Santa Lucía (a través de su filial Ballesol), Fiatc o Atlántida han potenciado filiales de residencias que compiten con las multinacionales como Amavir o Orpea y los grandes grupos de capital riesgo como ICG.

El sector de residencias para mayores facturó 4.200 millones de euros en el 2016, un 2,4% más que un año antes, gracias al tirón del negocio privado, que aumentó la ocupación de centros y servicios y también precios, según la consultora DBK. El sector de las residencias privadas se ve impulsado por un aumento continuado de la población mayor de 75 años, pero frenado por las necesidades de financiación: el coste medio de una plaza en una residencia es de 1.984 euros mensuales, lejos de las posibilidades de pago de la mayoría de familias, y de las capacidades financieras de las comunidades autónomas, responsables de las políticas sociales.

En España hay 381.000 plazas de residencia de mayores, de las que 66.205 están en Catalunya

Por ello, mientras las residencias privadas han empezado a recuperarse, las que conciertan con la administración “están muy tocadas porque llevamos desde el 2009 con la financiación congelada, a pesar de que los costes, desde el agua y la luz hasta los salarios, por los trienios, han seguido subiendo”, señala Cinta Pascual, presidenta de Acra, la patronal catalana del sector y de la estatal CEAPs, que agrupa a las empresas medianas de ocho comunidades autónomas.

Según DBK el sector va a seguir creciendo, a ritmos de entre el 2% y el 3% anual, y estas perspectivas de crecimiento estable y sostenido han propiciado un aumento de la inversión de los grandes grupos: las diez mayores empresas del sector concentran ahora un 25% de la facturación global, liderados por Geriatros SAR Quavitae (22.000 plazas), Amavir (8.000) , Ballesol (7.000), Orpea (7.000) y Sanitas (6.000).

“Los grandes grupos se centran en residencias privadas, muy bien ubicadas y con una inversión muy alta para dar más confort de hostelería. Eso les lleva a tener también más gasto en amortizaciones, pero esta es una inversión a largo plazo que se puede acometer con confianza porque el mercado seguirá creciendo porque cada vez hay más gente mayor”, señala Pascual. Como la rentabilidad es muy baja, sin embargo, estas firmas recurren a la concentración para obtener sinergias, al menos en la gestión administrativa y en las compras, porque la propia actividad asistencial es muy intensiva en personal.

Según la patronal, en España hay 381.000 plazas de residencia de mayores, de las que 66.205 están en Catalunya. Aquí el 44% de las plazas de las residencias son privadas, un porcentaje que es aún mayor en España, del 52%, aunque la mayoría cuentan con financiación pública.

El sector enfoca su crecimiento también impulsando centros de día y servicios de ayuda a domicilio, dos opciones más económicas para las familias. “Tenemos demanda, pero el problema es cómo pagarla y hemos de reinventar la atención a la tercera edad”, señala Pascual. “Fórmulas que se pensaron que financiarían el coste de las residencias, como la hipoteca inversa, no han funcionado”, reconoce, por lo que ahora se diseña la atención a los mayores con centros de día complementados con servicios de asistencia a domicilio y se reserva el ingreso en una residencia a las personas con dependencia severa.

“Antes los residentes vivían entre 6 y 8 años en un centro, ahora la media es de entre 1 y 2”, señala. Los datos de la Acra lo corroboran: el 75% de los residentes en sus centros tienen más de 80 años, un porcentaje similar sufren discapacidad intelectual o demencia; el 40% incontinencia urinaria y un 24% fecal. Este perfil de los residentes hace a los centros muy intensivos en empleo: el 70% del presupuesto de los centros va a gastos de personal y otro 20% a subcontrataciones de otros servicios también intensivos en trabajo, como el mantenimiento. En Catalu-nya las residencias y centros de día emplean a 51.300 trabajadores.

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